jueves, 27 de abril de 2017

Una sociedad para todas las edades



Ismael Arnaiz Markaida

Asociación Hartu-emanak

 

El día 29 de Abril está declarado como Día Europeo para la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones. Y si de algo tiene que servir esta declaración, es para reflexionar sobre la necesidad de construir una Sociedad para todas las Edades.

Desde finales del siglo pasado, Naciones Unidas viene formulando la necesidad de construir una “sociedad para todas las edades”, y son muchas las opiniones que consideran que, si aumentamos y organizamos de modo adecuado las oportunidades que las personas de una generación pueden tener para relacionarse con personas de otras generaciones, se puede conseguir que un mayor número de esas personas decidan aprovechar la ocasión y practicar más la interacción intergeneracional.

Asumida esta opinión, es fácil considerar que cuantas más relaciones entre las generaciones se produzcan, más cerca estaremos de eliminar alguna de las barreras que impiden, hoy por hoy, que nuestras sociedades sean realmente “para todas las edades”.

En una encuesta realizada por el Observatorio de Mayores del INSERSO, se vio que el estar con niños o con jóvenes (fuera del ámbito familiar), tan sólo era la décima actividad más frecuente de las personas mayores encuestadas.

Este dato nos plantea, al menos, dos preguntas: ¿es posible pensar en implantar una “sociedad para todas las edades” sin tener facilidades para mantener relaciones cotidianas con otras personas de distintas edades? ¿nos conformamos con estar bien, o de lo que se trata es de poder estar bien juntos?

Con el fin de dar respuestas adecuadas a estas preguntas, en la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002, se reconoció que “es necesario fortalecer la solidaridad y la cooperación entre generaciones, (...) apoyando las actividades tradicionales y no tradicionales de asistencia mutua intergeneracional dentro de la familia, la vecindad y la comunidad”

Y para ello, los Programas Intergeneracionales, diseñados y desarrollados con el objetivo de promover la ayuda mutua y el intercambio de conocimientos y experiencias, entre distintas generaciones,  pueden ayudar a eliminar, o al menos a disminuir, las barreras que dificultan el contacto y las relaciones intergeneracionales, y facilitar el objetivo, marcado por Naciones Unidas, de “construir una sociedad para todas las edades”.

lunes, 10 de abril de 2017

Por qué a los jubilados, se les retiene el IRPF de la pensión?




por Miguel Gago
en “La casa de mi tia”
El cobro de la pensión debería ser excluido del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por las siguientes razones:
1.- No es un rendimiento del trabajo.
2.- Estas pensiones actuales se fueron generando durante la vida laboral que con el cobro de los salarios mensuales/ anuales fueron sometidas ya al I.R.P.F. Es decir ya tributaron por el impuesto
3.- Por lo tanto al ser sometidas en la actualidad al I.R.P.F. están siendo gravadas nuevamente por el mismo impuesto, cayendo claramente en la figura de "doble imposición", que se debe corregir haciendo que la   pensión quede excluida del I.R.P.F.
4.- En todo caso la pensión podría tener cabida como rendimiento de capital mobiliario, con una fiscalidad mucho menor y que va disminuyendo progresivamente de manera notable con la edad del jubilado.
5.- Tendría sentido esta figura toda vez que el jubilado fue acumulando ese capital a lo largo de su vida laboral y (otra vez pagando el correspondiente I.R.P.F. para cobrar al final de ella la pensión.
6.- Esta figura está contemplada en la Ley y de la cual se benefician las entidades financieras privadas con el producto Renta Vitalicia Inmediata aplicada a un capital del cliente (que en nuestro caso sería el capital acumulado por nosotros durante la vida laboral) para obtener eso una renta vitalicia inmediata (asimilable al concepto de nuestra pensión).
7.- Concluyendo: Nuestra pensión no es un rendimiento del trabajo y ya fue sometida al impuesto durante nuestra vida laboral, por lo que se hace necesario corregir esa injusticia.
La pregunta es cómo conseguirlo. Por supuesto que la tarea no es fácil, pero hay que intentarlo. Las redes sociales están bien para divulgarlo, informar y concienciar, pero hay que hacer algo más. Aquí van algunas datos no muy bien ordenados para ver si podemos entre algunos/pocos/muchos/ todos sacar conclusiones y actuar.
El día 16 de Julio de 1988 !!!!! El diario El País, se hacia eco de este tema publicando una carta al Director que recogió con el título "El IRPF y las pensiones"
En las hemerotecas se puede conseguir y en dicho artículo ya se pedía de manera justificada la exclusión de las pensiones del IRPF. Está claro que no se hizo el menor caso.
Hace unos meses expuse yo este tema con un miembro del Partido Popular. Me confirmó que nos asistía la razón, que podría facilitarme alguna entrevista, pero que ya me anticipaba que tendríamos poco éxito, que nos dirían que sería inviable por ¡¡¡FALTA DE DINERO!!!!!!!
¡¡¡¡Pero como es posible tal impostura!!!! Pagar nosotros DOS VECES con la que está cayendo!!!!! Con las informaciones que conocemos.
Hace un par de meses visité "La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España" Calle Alcalá nº 178. La entrevista fue larga; conocían el tema, lo habían tratado en varias ocasiones sin éxito y reconociendo el hecho, afirmaban que había que cambiar la Ley, pero que las actuaciones encaminadas a ello debía aprobarlas el Consejo y no están seguros de que dieran el visto bueno para ello ¿ ?
Mi duda reside en si mostrarían algo más de interés si la petición no fuera a título personal sino lo reclamásemos muchísimos mas en grupo. Yo creo que sería un organismo idóneo para actuar.
Otra agrupación: Pensionistas de Madrid, calle Santa Cruz de Marcenado, nº 9. No me he puesto en contacto todavía. ¿Serian más activos?
Otro: Defensor del Pueblo. Partidos Políticos ......3, 4, 5 millones de votos les harían tener sensibilidad a esta causa justa ¿?
¿Por qué a los jubilados, se les retiene el IRPF de la pensión?. ¿No la paga el Estado? Ya pagaron el IRPF cuando trabajaron durante más de 40 años para tener derecho a esa pensión limpia de polvo y paja.
Nos han explicado que la retención de IRPF no se les aplica a los cargos políticos del gobierno, parlamento, senado, etc. etc.? Todos ellos también cobran del Estado. Yo, como jubilado, exijo que me apliquen el mismo porcentaje de IRPF que a ellos. ¿No os parece?

jueves, 16 de marzo de 2017

Las caras bonitas y jovencitas




Joaquín Merino
Escritor y periodista

Ya hemos quedado hace tiempo en que existe una inexorable edad biológica, marcada por los años, y una edad intelectual, subjetiva, personal e intransferible, fruto más bien del ansia de vivir y la volición, espoleadas ambas por una gotita de rebeldía. Este segundo tipo de edad puede tener los años que le dé la gana a su mente rectora, incluso cuando la edad biológica del cuerpo que la alberga empieza a ser una rémora tan nefasta que no da para demasiadas alegrías, allá arriba, en la azotea de ese cuerpecillo que se ha de tragar la tierra. Menos mal que existen antídotos: piensen, por ejemplo, en Stephen Hawking, más valetudinario que nadie independientemente de los años vividos. Ahí le tienen, báilenle, investigando, estudiando, dedicándose a la docencia del Universo, sí, pero también casándose, descasándose, reproduciéndose, disfrutando, no sólo de su sapiencia, sino de su familia, que le quiere y le apoya: ¿acaso no es ésta una vida "normal"?
Cuanto antecede, sin embargo, constituye una realidad ya asumida por mis lectores y lectoras en anteriores homilías, sobre todo si fueron "buenos" y "aplicados" y se aprendieron la lección. Hoy quisiera hablar de otra clase de juventud que se suma con fuerza a las categorías preexistentes: se trata de la juventud de cara, patrimonio, al principio, de famosos y famosas, y que se ha propagado a la masa social más pudiente. No lo critico, no me meto en el cómo, el cuándo o el por qué: sin duda, la juventud del look requiere una voluntad tan poderosa como la necesaria para conseguir una mente juvenil... y no pocas privaciones más. De modo que ¡aupa!, mozos y mozas de caritas tersas, y mi más cordial enhorabuena: ¡la edad no es cosa de años!, ya lo decía yo. Lo que me está impulsando a escribir hace tiempo acerca de tal fenómeno es la proliferación en la tele de rostros familiares de toda la vida asombrosamente embellecidos, rejuvenecidos: conocí y traté a Ana Rosa Quintana,'por ejemplo, hace 20 años, cuando era una chica mona, lista, simpática sin más. ¿Sin más, me parece poco? No, no, es que la redescubro ahora en un anuncio de cremas, o que sé yo, y está mucho más joven, tersa, guapa, con un aura de espiritualidad para mí inédita.
Y... Sí, confieso, he visto también a la admirada y admirable Isabel Preysler en el reportaje de ¡Hola!. Qué belleza, qué esbeltez, qué alcurnia, qué juventud sin ira, y a mucha honra, a sus confesados 57 años. Sus fotos primerizas no tienen nada que ver con este ser sobrenatural, y hasta su marido Miguel Boyer, que me parecía achacoso en los lejanos tiempos de su romance, ha adquirido un saludable look de joven cuarentón veintitantos años después, milagro que alcanza al ex más famoso, Julio Iglesias, allá donde esté... ¿Le mesmeriza Isabel también a él desde esta apartada orilla? No sé, pero mola imaginarlo.

jueves, 2 de marzo de 2017

La responsabilidad social de la empresa





Colaboración
La jubilación se entendía en la antigüedad como el reconocimiento y la gratitud por una larga vida de servicios prestados. Se creía que la entrega a una dedicación, a un servicio, era merecedora de un descanso cómodo. Entonces, en la antigua Roma, la palabra de los ancianos jubilados era escuchada con respeto y se valoraba su experiencia como fuente de sabiduría. Hoy el concepto tiene otras acepciones. Mantiene la primigenia pero se le han añadido otros significados, algunos coloquiales e incluso despectivos. Se jubila antes de tiempo a quien se cree que ya no sirve o a quien estorba a los planes de la empresa. Se jubila antes de tiempo para abaratar costes, contratando personas que sustituyan a quienes llevan mucho tiempo y ganan un salario más elevado.
Estamos viendo cómo grandes compañías, incluso empresas públicas, en la vorágine de una desindustrializacion feroz, adelgazan sus nóminas mandado a casa a profesionales todavía jóvenes sin tener en cuenta su experiencia y sin considerar el valor del trabajo que realizan. En esos horizontes, cumplir 50 años es casi un certificado de que jamás se volverá a disfrutar de un contrato. Se produce la paradoja de que aumenta la vida, la vida útil, y sin embargo, la tendencia es acortar la vida laboral. Se dispone de salud y de capacidad durante más tiempo, gracias a los avances de la ciencia y, sin embargo, se desprecia esa capacidad y se aparta del mercado de trabajo a personas competentes sólo porque llevan más tiempo en las empresas o sencillamente por su edad. Quien no esté cerca de estos sucesos podría pensar en la ventaja de pasar a una situación pasiva compensado con una pensión antes de lo que la ley y la lógica imponen como razonable. Pero en muchos casos, una prejubilación o jubilación anticipada es un desplazamiento prematuro en el viaje de la vida en donde los hábitos y las costumbres, los proyectos, los sueños y las ambiciones no se han terminado de realizar. Se le da descanso a quien muchas veces no lo quiere y no por ayudarle sino por quitarle de en medio. Además del perjuicio que pueda causar individualmente, la jubilación anticipada es un despilfarro de la experiencia acumulada.
Considerar la juventud como un valor en sí mismo es una estupidez. La responsabilidad social de la empresa es un compromiso de capa caída arrastrado por los criterios puramente utilitaristas en los que se desprecia la calidad y se busca el abaratamiento de los costes. La pretensión de que la empresa es un lugar de encuentro entre la propiedad del capital y los trabajadores no se sostiene en quienes por criterio de economía de costos desprecian la dedicación. Al contrario de la Roma antigua, donde jubilar era reconocer, se impone en esta sociedad globalizada que jubilar es apartar. Renovación es una palabra ahora consagrada hasta en la Política. La tendencia es renovar por renovar, no en función de abrir paso a quienes se considera que pueden ser los mejores pero conservando a quienes ya lo han demostrado. Es también una trampa para los más jóvenes porque las pretendidas facilidades de promoción son sólo los primeros peldaños para quitarlos de en medio cuando haya otros más baratos.

lunes, 20 de febrero de 2017

El desprecio de la Experiencia




Carlos Carnicero
La jubilación se entendía en la antigüedad como el reconocimiento y la gratitud por una larga vida de servicios prestados. Se creía que la entrega a una dedicación, a un servicio, era merecedora de un descanso cómodo. Entonces, en la antigua Roma, la palabra de los ancianos jubilados era escuchada con respeto y se valoraba su experiencia como fuente de sabiduría.
Hoy el concepto tiene otras acepciones. Mantiene la primigenia pero se le han añadido otros significados, algunos coloquiales e incluso despectivos. Se jubila antes de tiempo a quien se cree que ya no sirve o a quien estorba a los planes de la empresa. Se jubila antes de tiempo para abaratar costes, contratando personas que sustituyan a quienes llevan mucho tiempo y ganan un salario más elevado
Estamos viendo cómo grandes compañías, incluso algunas de ellas como Televisión Española, que es una empresa pública, adelgazan sus nóminas mandado a casa a profesionales todavía jóvenes sin tener en cuenta su experiencia y sin considerar el valor del trabajo que realizan. En esos horizontes, cumplir 50 años es casi un certificado de que jamás se volverá a disfrutar de un contrato. Se produce la paradoja de que aumenta la vida, la vida útil, y sin embargo, la tendencia es acortar la vida laboral. Se dispone de salud y de capacidad durante más tiempo, gracias a los avances de la ciencia y, sin embargo, se desprecia esa capacidad y se aparta del mercado de trabajo a personas competentes sólo porque llevan más tiempo en las empresas o sencillamente por su edad. Quien no esté cerca de estos sucesos  podría pensar en la ventaja de pasar a una situación pasiva compensado con una pensión antes de lo que la ley y la lógica imponen como razonable. Pero en muchos casos, una prejubilación o jubilación anticipada es un desplazamiento prematuro en el viaje de la vida en donde los hábitos y las costumbres, los proyectos, los sueños y las ambiciones no se han terminado de realizar. Se le da descanso a quien muchas veces no lo quiere y no por ayudarle sino por quitarle de en medio. Además del perjuicio que pueda causar individualmente, la jubilación anticipada es un despilfarro de la experiencia acumulada.
Considerar la juventud como un valor en sí mismo es una estupidez. La responsabilidad social de la empresa es un compromiso de capa caída arrastrado por los criterios puramente utilitaristas en los que se desprecia la calidad y se busca el abaratamiento de los costes. La pretensión de que la empresa es un lugar de encuentro entre la propiedad del capital y los trabajadores no se sostiene en quienes por criterio de economía de costos desprecian la dedicación. Al contrario de la Roma antigua, donde jubilar era reconocer, se impone en esta sociedad globalizada que jubilar es apartar. Renovación es una palabra ahora consagrada hasta en la Política. La tendencia es renovar por renovar, no en función de abrir paso a quienes se considera que pueden ser los mejores pero conservando a quienes ya lo han demostrado. Es también una trampa para los más jóvenes porque las pretendidas facilidades de promoción son sólo los primeros peldaños para quitarlos de en medio cuando haya otros más baratos.

martes, 14 de febrero de 2017

Presente convulso y futuro incierto



baketik

Está extendida la convicción de que las generaciones más jóvenes por primera vez vivirán peor que sus progenitores. En 1917, al menos en la Europa de la I Guerra Mundial, toda una generación quedaba diezmada entre las trincheras y los frentes de guerra. Hoy, cien años más tarde, las nuevas generaciones, son hijos e hijas de sistemas calificados como democráticos, y cuentan con derechos, no sólo civiles y políticos, sino en muchos casos, económicos y sociales. Sin embargo, parece que el presente destila tristeza y, el futuro, se muestra incierto. Los numerosos hechos y actos que consideramos injustos y generadores de sufrimiento, así como la sobreexposición mediática de algunos de ellos (no de todos), nos ubican ante un contexto muy convulso.
Cinco procesos generadores de sufrimiento injusto:
·       Crisis económicas: Por primera vez en décadas, el epicentro de la crisis económica se ubicaba en las economías de norte. Muchas de las personas que no vieron venir aquella crisis, dicen hoy que lo peor ha pasado. Los datos de desempleo y la precarización laboral, entre otros datos, nos dicen lo contrario. Son muchas las personas que han visto reducidas significativamente sus condiciones de vida. Una gran mayoría ha visto en su propia familia las consecuencias de la crisis. Nada indica que los errores se hayan corregido. No son pocas las voces que consideran que debe ser el mercado y no el Estado y sus políticas públicas, el que debe regular la economía. Un mercado que no entiende de necesidades humanas, sino de demanda de bienes y servicios. Un mercado que deja bienes comoel empleo o la vivienda en manos de su lógica de oferta y demanda. Un mercado para el que la protección social se ha convertido en chivo expiatorio de la crisis.
·       Guerras y terrorismos: La violencia para usos políticos y económicos ha sido protagonista también de los primeros años del siglo XXI. Los frentes de guerra en gran medida han dejado paso a guerras de menor intensidad, pero en las que la población civil es la victima por excelencia.
A ello se le ha unido el denominado “terrorismo internacional”. Un fenómeno que se ha instalado en el imaginario colectivo, con los diversos asesinatos masivos, atentados o actos individuales, que en nombre de causas concebidas como superiores a la dignidad humana, han acabado con la vida de miles de personas y extendido un arma muy peligrosa: el miedo. No son objetivamente los países europeos lo más afectados por este fenómeno, pero es evidente que hoy Europa vive atemorizada, incluso de puertas hacia dentro.
·       Personas refugiadas: Los conflictos olvidados, asícomo la continuidad de guerras con mayor seguimiento mediático, como es el caso del de Siria, han generado un aumento alarmante del número de personas que huyen de la guerra. Durante décadas, eran muchas las personas que se veían desplazadas en sus propios países, o que incluso debían refugiarse en otros. La novedad ha sido que hoy Europa está en primera fila de tan triste espectáculo. El mar Mediterráneo, se ha convertido en una trampa mortal para miles de hombres, mujeres y niños porque, hablando con honestidad, una gran parte de la clase política comunitaria ha decidido que la Unión Europea cierre sus puertas y olvide, no sólo su pasado como población refugiada, sino también uno de sus principales valores: la defensa de la dignidad de las personas.
·       Medio ambiente: Un día tras otro, podemos conocer las consecuencias que el mal trato al que la humanidad viene sometiendo al planeta, estáproduciendo. El calentamiento global, el aumento de los desastres naturales, la deforestación, la reducción de la diversidad animal...se han convertido en noticias ordinarias cuyo mensaje deberíamos tomar como claramente alarmante. Por si ello fuera poco, no sólo estamos sufriendo ya las consecuencias de este proceso, sino que además estamos hipotecando, claramente, el futuro de las próximas generaciones.
·       Desigualdad entre mujeres y hombres: Son muchos y grandes los avances que se han producido en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Sin embargo, salta a la vista que la desigualdad, persiste. En muchos países esa desigualdad se presenta en sus formas más extremas: desigual o inexistente acceso a la educación o la salud, uso de las violaciones y agresiones hacia ellas como parte de la táctica de la guerra; o en una mayor tasa de empobrecimiento. En nuestro entorno, la violencia de género es su parte más visible aunque la desigualdad toma formas menos impactantes, pero no por ello menos denunciables como: la discriminación salarial; la sobrecarga de todo lo relacionado con los cuidados; el trato que los medios de comunicación hace en general de todo lo relacionado con las mujeres...

jueves, 9 de febrero de 2017

Decálogo para tener una buena salud mental



 

doctor Enrique Rojas

1.- Conócete a ti mismo. Esto es, has de saber cómo eres, qué quieres, cuáles son tus aptitudes y tus limitaciones. Ten apresada la clave de ti mismo.
2.- Ten un buen equilibrio entre corazón y cabeza, entre sentimientos y razones. Afectividad e inteligencia son las dos características de nuestra persona y lo son en manejo simultáneo y en la debida proporción.
3.- Supera, digiere y purifica las heridas del pasado. Asume el pasado, no le des vueltas, no te tortures por él y ábrete al futuro desde el presente. No vivas resentido, atrapado en la tupida red del rencor.
4.- Fórjate un proyecto de vida razonable, realista, coherente, con tres grandes notas hospedándose en su seno: amor, trabajo y cultura.
5.- Mantén tu voluntad sólida, recia, firme, compacta, consistente, educada y fiel al orden, la constancia, la motivación y la disciplina.
6.- El gobierno más importante es el gobierno de uno mismo. Sé señor de tu vida, aprende a desdramatizar, dale a las cosas la importancia que tienen y no pierdas los estribos a pesar de las dificultades.
7.- Fíjate en modelos de identidad positivos, atrayentes, fuertes, llenos de coherencia interior. No te dejes seducir por modelos vanos y efímeros, aunque estén de moda y salgan en los Medios de Comunicación.
8.- Aprende a convivir desde la tolerancia y el respeto al otro, y capacítate para ella. Ten paciencia y lo lograrás.
9.- Encuentra y no pierdas el sentido de la vida: has de saber adónde te diriges y de qué medios dispones, has de llenarte de razones para vivir y has de luchas para que se den las menores contradicciones posibles.
10.- Cuida tu salud física y llena tu alma de esperanza y de trascendencia.

lunes, 30 de enero de 2017

Aspectos psicológicos de la Jubilación





Colaboración
Todas las personas desde que nacemos vamos pasando por sucesivas etapas: infancia, adolescencia, juventud, madurez.
Cada etapa tiene características propias. Vamos cambiando y vamos configurando nuestro carácter y personalidad. E l éxito está en salir airosos de cada etapa y encarar con garantías la siguiente.
A nadie se le oculta que la jubilación es un gran cambio: de personas activas pasamos a "clase pasiva" y en lugar de un salario tenemos una pensión. Las horas que hasta la jubilación dedicamos al trabajo, al día siguiente de la jubilación las tenemos libres. Los cambios afectan a la calidad de vida, a lo económico, a la esfera social, a la esfera psíquica, a toda la vida.
La jubilación ya no es sinónimo de vejez ni de incapacidad. Entramos en la jubilación en buen estado físico y mental.
La jubilación, se dice, que es un cambio vital. Hay que adaptarse a una nueva situación. Cada uno tiene que buscarse su nuevo status, su nuevo papel en la vida.
Los especialistas hablan del síndrome de la jubilación que se manifiesta en insomnio, disminución de la libido, alcoholismo, ansiedad, pesimismo, depresión, disminución de relaciones sociales y otros. No se da en todos ni en todos por igual.
Un 25% de jubilados lo sufre. Puede durar entre sieíe y doce meses. De pende de que uno se organice.
En cualquier caso es una etapa nueva de la que se suele conocer muy poco y ante la que se prepara muy poco. Nadie va de viaje sin saber a dónde va. Los viajes se preparan.
Para salir airosos de este cambio y entrar con buen pie en esta nueva etapa de nuestra vida tenemos que tener, en primer lugar, una actitud optimista ante la vida y de confianza en nosotros mismos.
Una buena pista para esto la dan los programas actuales sobre la tercera edad.
Estos programas insisten en la capacidad de aprendizaje de las personas mayores.
También insisten en que tenemos que buscar algo que nos guste y nos motive. El desarrollo personal no tiene límites cronológicos. La capacidad de aprender no la marca la edad. L a satisfacción por aprender potencia a las personas.
También estos programas insisten en mantener las relaciones sociales que hasta entonces se tenían e incluso hacer nuevas.
Hay que llenar las horas que antes dedicábamos al trabajo en actividades positivas para cada uno y para el entorno familiar y para la sociedad. Si abrimos los ojos veremos en nuestro entorno muchas cosas que podemos hacer. Y eso es lo que nos dará una pista para construir nuestro papel en la vida. Estas actividades tienen formas de hobbys, de necesidades de otros, de atenciones familiares, y compromisos sociales.
En resumen: hoy día es evidente que el cambio que supone la jubilación nos lleva a otros lugares que tal vez desconocíamos y en los que podemos vivir con satisfacciones y siendo útiles.

lunes, 23 de enero de 2017

¿Cuántos años tiene?




Colaboración

En cierta ocasión alguien le preguntó a Galileo Galilei:
- “Maestro, ¿Cuántos años tiene?".
- "Ocho o diez", repuso Galileo, en evidente contradicción con su barba blanca.
Y luego explicó: 
- "Tengo, en efecto, los años que me quedan de vida porque los vividos no los tengo, como no se tienen las monedas que se han gastado".
Crecemos en sabiduría si valoramos el tiempo como Galileo.
Decimos con asombro: “¡Cómo pasa el tiempo!".
Pero, en realidad, somos nosotros los que pasamos…
El astrónomo italiano sabía que aquí estamos de paso. Somos peregrinos y es bueno pensar en la meta que nos espera. La certeza de que nuestro caminar terreno tiene un final, es el mejor recurso para valorar más cada minuto. Así podemos aprovechar lo único que tenemos: El Presente.
Conviene disfrutar cada día como si fuera el último. El ayer ya se fue y el mañana no ha llegado. Aprovecha el ¡HOY!...
La vida no te está esperando en ninguna parte, la vida te está sucediendo. Nuestra vida, no se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora, en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y, si te pones a buscar significados en otra parte, te la perderás.
Por ello, No importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es ser tú mismo.
DISFRUTA TU DÍA,
DISFRUTA TU VIDA

lunes, 16 de enero de 2017

Jubilado ofrecese gratis para recados



Hartu emanak

Colaboración

 

Esto se podía leer recientemente en la sección de anuncios de un diario catalán. En medio de un modelo social que les aparca, los casi seis millones de españoles mayores de 65 años se están empezando a ofrecer como voluntarios para todo. Cuidar personas necesitadas, guiar visitas de museos, arreglar trámites o asesorar a otros con su experiencia. La motivación se encuentra a medio camino entre la solidaridad y la realización personal, porque, como dice un recién jubilado, llega una edad en la que, “de lo que decidamos hacer va a depender alargar o acortar nuestro ciclo vital”.

Se suele contar el chiste de los dos modelos de viejos: el viejo lapa, que está pegado al médico buscándose los dolores todo el día, y el del viejo capullo, hiperprotegido e invalidado por los miedos de la familia. “Nosotros no queremos ser ninguno de los dos”, dice el recién jubilado citado, que hoy es un guía de museo.

Durante dos días a la semana este jubilado se echa a sus espaldas por las rutas del arte precolombino a grupos de escolares. Y eso a cambio de nada. O de mucho, según se mire. Ha encontrado un hobby: ha recuperado el estímulo de aprender y la energía que emplea en ayudar a los demás, dice, que retorna redoblada. Dice que el más beneficiado por el trabajo voluntario es el que lo ejecuta. Y añade: “estás creando futuro y el que tiene futuro tiene ganas de vivir”.

Llegó hasta este momento como llega la mayoría en medio del “bullicio mental” que sigue a la jubilación. Y lo explicó en unas jornadas sobre voluntariado de la personas mayores organizadas por el Imserso.

“Los primeros tiempos de la jubilación son de progresivo vacío. Si no se reacciona a tiempo, el jubilado verá disminuir sus facultades físicas y psíquicas, y acabará estando a un paso de la depresión”, dijo.

Fue la depresión la que reclutó a Pilar para el voluntariado. A ella lo que le jubiló fue la vida. Parecía haberse acabado cuando, en poco tiempo, fallecieron su marido y su única hija. Pero se ha recuperado con creces. A sus 71 años esta madrileña ayuda dos días semanales a un matrimonio de 91 años. “A veces vamos a otras casas a coser ropa”. Está encantada. “Es por el bien mío y el de otros”, dice.

Pilar coincide con Juan en una asociación de tercera edad. Juan lo tiene claro: no es tercera edad: “soy juventud acumulada”.

Empezó el voluntariado arreglando papeles a una anciana. Ahora, con su mujer que le acompaña, atienden a esa anciana y a otras. Se plantean hacer a otros lo que algún día tal vez deseen que les hagan a ellos.

El voluntariado ha enganchado a personas de todas las condiciones. Muchas de las cosas que se pueden hacer en el voluntariado  permiten estar al día, aprender y servir a los demás. A cualquier edad hay parcelas de la personalidad que se identifican con la ayuda a los demás.