jueves, 27 de abril de 2017
lunes, 10 de abril de 2017
Por qué a los jubilados, se les retiene el IRPF de la pensión?
por
Miguel Gago
en
“La casa de mi tia”
El cobro de la pensión debería ser excluido
del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por las siguientes razones:
1.- No es un rendimiento del trabajo.
2.- Estas pensiones actuales se fueron
generando durante la vida laboral que con el cobro de los salarios mensuales/
anuales fueron sometidas ya al I.R.P.F. Es decir ya tributaron por el impuesto
3.- Por lo tanto al ser sometidas en la
actualidad al I.R.P.F. están siendo gravadas nuevamente por el mismo impuesto,
cayendo claramente en la figura de "doble imposición", que se debe
corregir haciendo que la pensión quede excluida del I.R.P.F.
4.- En todo caso la pensión podría tener
cabida como rendimiento de capital mobiliario, con una fiscalidad mucho menor y
que va disminuyendo progresivamente de manera notable con la edad del jubilado.
5.- Tendría sentido esta figura toda vez que
el jubilado fue acumulando ese capital a lo largo de su vida laboral y (otra
vez pagando el correspondiente I.R.P.F. para cobrar al final de ella la
pensión.
6.- Esta figura está contemplada en la Ley y
de la cual se benefician las entidades financieras privadas con el producto
Renta Vitalicia Inmediata aplicada a un capital del cliente (que en nuestro
caso sería el capital acumulado por nosotros durante la vida laboral) para
obtener eso una renta vitalicia inmediata (asimilable al concepto de nuestra
pensión).
7.- Concluyendo: Nuestra pensión no es
un rendimiento del trabajo y ya fue sometida al impuesto durante nuestra vida
laboral, por lo que se hace necesario corregir esa injusticia.
La pregunta es cómo conseguirlo. Por supuesto
que la tarea no es fácil, pero hay que intentarlo. Las redes sociales están
bien para divulgarlo, informar y concienciar, pero hay que hacer algo más. Aquí
van algunas datos no muy bien ordenados para ver si podemos entre
algunos/pocos/muchos/ todos sacar conclusiones y actuar.
El día 16 de Julio de 1988 !!!!! El diario El
País, se hacia eco de este tema publicando una carta al Director que recogió
con el título "El IRPF y las pensiones"
En las hemerotecas se puede conseguir y en
dicho artículo ya se pedía de manera justificada la exclusión de las pensiones
del IRPF. Está claro que no se hizo el menor caso.
Hace unos meses expuse yo este tema con un
miembro del Partido Popular. Me confirmó que nos asistía la razón, que podría
facilitarme alguna entrevista, pero que ya me anticipaba que tendríamos poco
éxito, que nos dirían que sería inviable por ¡¡¡FALTA DE DINERO!!!!!!!
¡¡¡¡Pero como es posible tal impostura!!!!
Pagar nosotros DOS VECES con la que está cayendo!!!!! Con las informaciones que
conocemos.
Hace un par de meses visité "La Unión Democrática
de Pensionistas y Jubilados de España" Calle Alcalá nº 178. La entrevista
fue larga; conocían el tema, lo habían tratado en varias ocasiones sin éxito y
reconociendo el hecho, afirmaban que había que cambiar la Ley, pero que las
actuaciones encaminadas a ello debía aprobarlas el Consejo y no están seguros de que dieran
el visto bueno para ello ¿ ?
Mi duda reside en si mostrarían algo más de
interés si la petición no fuera a título personal sino lo reclamásemos
muchísimos mas en grupo. Yo creo que sería un organismo idóneo para actuar.
Otra agrupación: Pensionistas de Madrid, calle
Santa Cruz de Marcenado, nº 9. No me
he puesto en contacto todavía. ¿Serian más activos?
Otro: Defensor del Pueblo. Partidos Políticos
......3, 4, 5 millones de votos les harían tener sensibilidad a esta causa
justa ¿?
¿Por qué a los jubilados, se les retiene el
IRPF de la pensión?. ¿No la paga el Estado? Ya pagaron el IRPF cuando
trabajaron durante más de 40 años para tener derecho a esa pensión limpia de
polvo y paja.
Nos han explicado que la retención de IRPF no
se les aplica a los cargos políticos del gobierno, parlamento, senado, etc.
etc.? Todos ellos también cobran del Estado. Yo, como jubilado, exijo que me
apliquen el mismo porcentaje de IRPF que a ellos. ¿No os parece?
jueves, 16 de marzo de 2017
Las caras bonitas y jovencitas
Joaquín Merino
Escritor
y periodista
Ya hemos quedado hace tiempo en que existe una
inexorable edad biológica, marcada por los años, y una edad intelectual, subjetiva,
personal e intransferible, fruto más bien del ansia de vivir y la volición,
espoleadas ambas por una gotita de rebeldía. Este segundo tipo de edad puede
tener los años que le dé la gana a
su mente rectora, incluso cuando la edad biológica del cuerpo que la alberga
empieza a ser una rémora tan nefasta que no da para demasiadas alegrías, allá
arriba, en la azotea de ese cuerpecillo que se ha de tragar la tierra. Menos
mal que existen antídotos: piensen, por ejemplo, en Stephen Hawking, más
valetudinario que nadie independientemente de los años vividos. Ahí le tienen, báilenle,
investigando, estudiando, dedicándose a la docencia del Universo, sí, pero
también casándose, descasándose, reproduciéndose, disfrutando, no sólo de su
sapiencia, sino de su familia, que le quiere y le apoya: ¿acaso no es ésta una
vida "normal"?
Cuanto antecede, sin embargo, constituye una realidad
ya asumida por mis lectores y lectoras en anteriores homilías, sobre todo si
fueron "buenos" y "aplicados" y se aprendieron la lección.
Hoy quisiera hablar de otra clase de juventud que se suma con fuerza a las
categorías preexistentes: se trata de la juventud de cara, patrimonio, al
principio, de famosos y famosas, y que se ha propagado a la masa social más
pudiente. No lo critico, no me meto en el cómo, el cuándo o el por qué: sin
duda, la juventud del look requiere una voluntad tan poderosa como la
necesaria para conseguir una mente juvenil... y no pocas privaciones más. De
modo que ¡aupa!, mozos y mozas de caritas tersas, y mi más cordial enhorabuena:
¡la edad no es cosa de años!, ya lo decía yo. Lo que me está impulsando a
escribir hace tiempo acerca de tal fenómeno es la proliferación en la tele de
rostros familiares de toda la vida asombrosamente embellecidos, rejuvenecidos:
conocí y traté a Ana Rosa Quintana,'por ejemplo, hace 20 años, cuando era una
chica mona, lista, simpática sin más. ¿Sin más, me parece poco? No, no, es que
la redescubro ahora en un anuncio de cremas, o que sé yo, y está mucho más
joven, tersa, guapa, con un aura de espiritualidad para mí inédita.
Y... Sí, confieso, he visto también a la admirada y
admirable Isabel Preysler en el reportaje de ¡Hola!. Qué belleza, qué esbeltez,
qué alcurnia, qué juventud sin ira, y a mucha honra, a sus confesados 57 años.
Sus fotos primerizas no tienen nada que ver con este ser sobrenatural, y hasta
su marido Miguel Boyer, que me parecía achacoso en los lejanos tiempos de su
romance, ha adquirido un saludable look de joven cuarentón veintitantos años
después, milagro que alcanza al ex más famoso, Julio Iglesias, allá donde
esté... ¿Le mesmeriza Isabel también a él desde esta apartada orilla? No sé,
pero mola imaginarlo.
jueves, 2 de marzo de 2017
La responsabilidad social de la empresa
Colaboración
La jubilación se entendía en la antigüedad como el
reconocimiento y la gratitud por una larga vida de servicios prestados. Se creía
que la entrega a una dedicación, a un servicio, era merecedora de un descanso cómodo.
Entonces, en la antigua Roma, la palabra de los ancianos jubilados era escuchada
con respeto y se valoraba su experiencia como fuente de sabiduría. Hoy el
concepto tiene otras acepciones. Mantiene la primigenia pero se le han añadido otros
significados, algunos coloquiales e incluso despectivos. Se jubila antes de tiempo
a quien se cree que ya no sirve o a quien estorba a los planes de la empresa. Se
jubila antes de tiempo para abaratar costes, contratando personas que
sustituyan a quienes llevan mucho tiempo y ganan
un salario más elevado.
Estamos viendo cómo grandes compañías, incluso
empresas públicas, en la vorágine de una desindustrializacion feroz, adelgazan
sus nóminas mandado a casa a profesionales todavía jóvenes sin tener en cuenta
su experiencia y sin considerar el valor del trabajo que realizan. En esos
horizontes, cumplir 50 años es casi un certificado de que jamás se volverá a
disfrutar de un contrato. Se produce la paradoja de que aumenta la vida, la
vida útil, y sin embargo, la tendencia es acortar la vida laboral. Se dispone
de salud y de capacidad durante más tiempo, gracias a los avances de la ciencia
y, sin embargo, se desprecia esa capacidad y se aparta del mercado de trabajo a
personas competentes sólo porque llevan más tiempo en las empresas o
sencillamente por su edad. Quien no esté cerca de estos sucesos podría pensar
en la ventaja de pasar a una situación pasiva compensado con una pensión antes
de lo que la ley y la lógica imponen como razonable. Pero en muchos casos, una
prejubilación o jubilación anticipada es un desplazamiento prematuro en el
viaje de la vida en donde los hábitos y las costumbres, los proyectos, los sueños
y las ambiciones no se han terminado de realizar. Se le da descanso a quien muchas
veces no lo quiere y no por ayudarle sino por quitarle de en medio. Además del
perjuicio que pueda causar individualmente, la jubilación anticipada es un
despilfarro de la experiencia acumulada.
Considerar la juventud como un valor en sí mismo es
una estupidez. La responsabilidad social de la empresa es un compromiso de capa
caída arrastrado por los criterios puramente utilitaristas en los que se desprecia
la calidad y se busca el abaratamiento de los costes. La pretensión de que la
empresa es un lugar de encuentro entre la propiedad del capital y los
trabajadores no se sostiene en quienes por criterio de economía de costos
desprecian la dedicación. Al contrario de la Roma antigua, donde jubilar era
reconocer, se impone en esta sociedad globalizada que jubilar es apartar.
Renovación es una palabra ahora consagrada hasta en la Política. La tendencia
es renovar por renovar, no en función de abrir paso a quienes se considera que
pueden ser los mejores pero conservando a quienes ya lo han demostrado. Es
también una trampa para los más jóvenes porque las pretendidas facilidades de promoción
son sólo los primeros peldaños para quitarlos de en medio cuando haya otros más
baratos.
lunes, 20 de febrero de 2017
El desprecio de la Experiencia
Carlos
Carnicero
La jubilación se entendía en la antigüedad como el
reconocimiento y la gratitud por una larga vida de servicios prestados. Se creía
que la entrega a una dedicación, a un servicio, era merecedora de un descanso cómodo.
Entonces, en la antigua Roma, la palabra de los ancianos jubilados era escuchada
con respeto y se valoraba su experiencia como fuente de sabiduría.
Hoy el concepto tiene otras acepciones. Mantiene la
primigenia pero se le han añadido otros significados, algunos coloquiales e
incluso despectivos. Se jubila antes de tiempo a quien se cree que ya no sirve
o a quien estorba a los planes de la empresa. Se jubila antes de tiempo para
abaratar costes, contratando personas que sustituyan a quienes llevan mucho
tiempo y ganan un salario más elevado
Estamos viendo cómo grandes compañías, incluso
algunas de ellas como Televisión Española, que es una empresa pública, adelgazan
sus nóminas mandado a casa a profesionales todavía jóvenes sin tener en cuenta
su experiencia y sin considerar el valor del trabajo que realizan. En esos
horizontes, cumplir 50 años es casi un certificado de que jamás se volverá a
disfrutar de un contrato. Se produce la paradoja de que aumenta la vida, la
vida útil, y sin embargo, la tendencia es acortar la vida laboral. Se dispone
de salud y de capacidad durante más tiempo, gracias a los avances de la ciencia
y, sin embargo, se desprecia esa capacidad y se aparta del mercado de trabajo a
personas competentes sólo porque llevan más tiempo en las empresas o
sencillamente por su edad. Quien no esté cerca de estos sucesos podría pensar en la ventaja de pasar a una
situación pasiva compensado con una pensión antes de lo que la ley y la lógica
imponen como razonable. Pero en muchos casos, una prejubilación o jubilación anticipada
es un desplazamiento prematuro en el viaje de la vida en donde los hábitos y
las costumbres, los proyectos, los sueños y las ambiciones no se han terminado de
realizar. Se le da descanso a quien muchas veces no lo quiere y no por ayudarle
sino por quitarle de en medio. Además del perjuicio que pueda causar
individualmente, la jubilación anticipada es un despilfarro de la experiencia
acumulada.
Considerar la juventud como un valor en sí mismo es
una estupidez. La responsabilidad social de la empresa es un compromiso de capa
caída arrastrado por los criterios puramente utilitaristas en los que se desprecia
la calidad y se busca el abaratamiento de los costes. La pretensión de que la
empresa es un lugar de encuentro entre la propiedad del capital y los
trabajadores no se sostiene en quienes por criterio de economía de costos
desprecian la dedicación. Al contrario de la Roma antigua, donde jubilar era
reconocer, se impone en esta sociedad globalizada que jubilar es apartar. Renovación
es una palabra ahora consagrada hasta en la Política. La tendencia es renovar
por renovar, no en función de abrir paso a quienes se considera que pueden ser
los mejores pero conservando a quienes ya lo han demostrado. Es también una
trampa para los más jóvenes porque las pretendidas facilidades de promoción son
sólo los primeros peldaños para quitarlos de en medio cuando haya otros más
baratos.
martes, 14 de febrero de 2017
Presente convulso y futuro incierto
baketik
Está extendida la convicción de que las generaciones
más jóvenes por primera vez vivirán peor que sus progenitores. En 1917, al
menos en la Europa de la I Guerra Mundial, toda una generación quedaba diezmada
entre las trincheras y los frentes de guerra. Hoy, cien años más tarde, las
nuevas generaciones, son hijos e hijas de sistemas calificados como
democráticos, y cuentan con derechos, no sólo civiles y políticos, sino en
muchos casos, económicos y sociales. Sin embargo, parece que el presente
destila tristeza y, el futuro, se muestra incierto. Los numerosos hechos y
actos que consideramos injustos y generadores de sufrimiento, así como la
sobreexposición mediática de algunos de ellos (no de todos), nos ubican ante un
contexto muy convulso.
Cinco procesos generadores de sufrimiento injusto:
·
Crisis
económicas: Por primera vez en décadas, el epicentro de la crisis económica se
ubicaba en las economías de norte. Muchas de las personas que no vieron venir
aquella crisis, dicen hoy que lo peor ha pasado. Los datos de desempleo y la
precarización laboral, entre otros datos, nos dicen lo contrario. Son muchas
las personas que han visto reducidas significativamente sus condiciones de
vida. Una gran mayoría ha visto en su propia familia las consecuencias de la
crisis. Nada indica que los errores se hayan corregido. No son pocas las voces
que consideran que debe ser el mercado y no el Estado y sus políticas públicas,
el que debe regular la economía. Un mercado que no entiende de necesidades humanas, sino de demanda de bienes y servicios. Un
mercado que deja bienes comoel empleo o la vivienda en manos de su lógica de
oferta y demanda. Un mercado para el que la protección social se ha convertido
en chivo expiatorio de la crisis.
·
Guerras
y terrorismos: La violencia para usos políticos y económicos ha sido
protagonista también de los primeros años del siglo XXI. Los frentes de guerra
en gran medida han dejado paso a guerras de menor intensidad, pero en las que
la población civil es la victima por excelencia.
A ello
se le ha unido el denominado “terrorismo internacional”. Un fenómeno que se ha
instalado en el imaginario colectivo, con los diversos asesinatos masivos,
atentados o actos individuales, que en nombre de causas concebidas como
superiores a la dignidad humana, han
acabado con la vida de miles de personas y extendido un arma muy peligrosa: el
miedo. No son objetivamente los países europeos lo más afectados por este
fenómeno, pero es evidente que hoy Europa vive atemorizada, incluso de puertas
hacia dentro.
·
Personas
refugiadas: Los conflictos olvidados, asícomo la continuidad de guerras con
mayor seguimiento mediático, como es el caso del de Siria, han generado un
aumento alarmante del número de personas que huyen de la guerra. Durante
décadas, eran muchas las personas que se veían desplazadas en sus propios
países, o que incluso debían refugiarse en otros. La novedad ha sido que hoy
Europa está en primera fila de tan triste espectáculo. El mar Mediterráneo, se ha
convertido en una trampa mortal para miles de hombres, mujeres y niños porque,
hablando con honestidad, una gran parte de la clase política comunitaria ha
decidido que la Unión Europea cierre sus puertas y olvide, no sólo su pasado
como población refugiada, sino también uno de sus principales valores: la
defensa de la dignidad de las personas.
·
Medio
ambiente: Un día tras otro, podemos conocer las consecuencias que el mal trato
al que la humanidad viene sometiendo al planeta, estáproduciendo. El
calentamiento global, el aumento de los desastres naturales, la deforestación,
la reducción de la diversidad animal...se han convertido en noticias ordinarias
cuyo mensaje deberíamos tomar como claramente alarmante. Por si ello fuera
poco, no sólo estamos sufriendo ya las consecuencias de este proceso, sino que
además estamos hipotecando, claramente, el futuro de las próximas generaciones.
·
Desigualdad
entre mujeres y hombres: Son muchos y grandes los avances que se han producido
en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Sin embargo, salta a la
vista que la desigualdad, persiste. En muchos países esa desigualdad se
presenta en sus formas más extremas: desigual o inexistente acceso a la
educación o la salud, uso de las violaciones y agresiones hacia ellas como
parte de la táctica de la guerra; o en una mayor tasa de empobrecimiento. En
nuestro entorno, la violencia de género es su parte más visible aunque la
desigualdad toma formas menos impactantes, pero no por ello menos denunciables
como: la discriminación salarial; la sobrecarga de todo lo relacionado con los
cuidados; el trato que los medios de comunicación hace en general de todo lo
relacionado con las mujeres...
jueves, 9 de febrero de 2017
Decálogo para tener una buena salud mental
doctor Enrique Rojas
1.- Conócete
a ti mismo. Esto es, has de saber cómo eres, qué quieres, cuáles son tus
aptitudes y tus limitaciones. Ten apresada la clave de ti mismo.
2.- Ten un
buen equilibrio entre corazón y cabeza, entre sentimientos y razones. Afectividad
e inteligencia son las dos características de nuestra persona y lo son en
manejo simultáneo y en la debida proporción.
3.- Supera,
digiere y purifica las heridas del pasado. Asume el pasado, no le des vueltas,
no te tortures por él y ábrete al futuro desde el presente. No vivas resentido,
atrapado en la tupida red del rencor.
4.- Fórjate
un proyecto de vida razonable, realista, coherente, con tres grandes notas
hospedándose en su seno: amor, trabajo y cultura.
5.- Mantén tu
voluntad sólida, recia, firme, compacta, consistente, educada y fiel al orden,
la constancia, la motivación y la disciplina.
6.- El
gobierno más importante es el gobierno de uno mismo. Sé señor de tu vida,
aprende a desdramatizar, dale a las cosas la importancia que tienen y no
pierdas los estribos a pesar de las dificultades.
7.- Fíjate en
modelos de identidad positivos, atrayentes, fuertes, llenos de coherencia
interior. No te dejes seducir por modelos vanos y efímeros, aunque estén de
moda y salgan en los Medios de Comunicación.
8.- Aprende a
convivir desde la tolerancia y el respeto al otro, y capacítate para ella. Ten
paciencia y lo lograrás.
9.- Encuentra
y no pierdas el sentido de la vida: has de saber adónde te diriges y de qué
medios dispones, has de llenarte de razones para vivir y has de luchas para que
se den las menores contradicciones posibles.
10.- Cuida tu
salud física y llena tu alma de esperanza y de trascendencia.
lunes, 30 de enero de 2017
Aspectos psicológicos de la Jubilación
Colaboración
Todas las personas desde que nacemos vamos pasando
por sucesivas etapas: infancia, adolescencia, juventud, madurez.
Cada etapa tiene características propias. Vamos
cambiando y vamos configurando nuestro carácter y personalidad. E l éxito está
en salir airosos de cada etapa y encarar con garantías la siguiente.
A nadie se le oculta que la jubilación es un gran
cambio: de personas activas pasamos a "clase pasiva" y en lugar de un
salario tenemos una pensión. Las horas que hasta la jubilación dedicamos al
trabajo, al día siguiente de la jubilación las tenemos libres. Los cambios
afectan a la calidad de vida, a lo económico, a la esfera social, a la esfera
psíquica, a toda la vida.
La jubilación ya no es sinónimo de vejez ni de
incapacidad. Entramos en la jubilación en buen estado físico y mental.
La jubilación, se dice, que es un cambio vital. Hay
que adaptarse a una nueva situación. Cada uno tiene que buscarse su nuevo
status, su nuevo papel en la vida.
Los especialistas hablan del síndrome de la
jubilación que se manifiesta en insomnio, disminución de la libido,
alcoholismo, ansiedad, pesimismo, depresión, disminución de relaciones sociales
y otros. No se da en todos ni en todos por igual.
Un 25% de jubilados lo sufre. Puede durar entre sieíe
y doce meses. De pende de que uno se organice.
En cualquier caso es una etapa nueva de la que se
suele conocer muy poco y ante la que se prepara muy poco. Nadie va de viaje sin
saber a dónde va. Los viajes se preparan.
Para salir airosos de este cambio y entrar con buen
pie en esta nueva etapa de nuestra vida tenemos que tener, en primer lugar, una
actitud optimista ante la vida y de confianza en nosotros mismos.
Una buena pista para esto la dan los programas
actuales sobre la tercera edad.
Estos programas insisten en la capacidad de
aprendizaje de las personas mayores.
También insisten en que tenemos que buscar algo que
nos guste y nos motive. El desarrollo personal no tiene límites cronológicos.
La capacidad de aprender no la marca la edad. L a satisfacción por aprender
potencia a las personas.
También estos programas insisten en mantener las
relaciones sociales que hasta entonces se tenían e incluso hacer nuevas.
Hay que llenar las horas que antes dedicábamos al
trabajo en actividades positivas para cada uno y para el entorno familiar y
para la sociedad. Si abrimos los ojos veremos en nuestro entorno muchas cosas
que podemos hacer. Y eso es lo que nos dará una pista para construir nuestro
papel en la vida. Estas actividades tienen formas de hobbys, de necesidades de
otros, de atenciones familiares, y compromisos sociales.
En resumen: hoy día es evidente que el cambio que
supone la jubilación nos lleva a otros lugares que tal vez desconocíamos y en
los que podemos vivir con satisfacciones y siendo útiles.
lunes, 23 de enero de 2017
¿Cuántos años tiene?
Colaboración
En cierta
ocasión alguien le preguntó a Galileo Galilei:
- “Maestro,
¿Cuántos años tiene?".
- "Ocho
o diez", repuso Galileo, en evidente contradicción con su barba blanca.
Y luego
explicó:
-
"Tengo, en efecto, los años que me quedan de vida porque los vividos no
los tengo, como no se tienen las monedas que se han gastado".
Crecemos en
sabiduría si valoramos el tiempo como Galileo.
Decimos con
asombro: “¡Cómo pasa el tiempo!".
Pero, en
realidad, somos nosotros los que pasamos…
El astrónomo
italiano sabía que aquí estamos de paso. Somos peregrinos y es bueno pensar en
la meta que nos espera. La certeza de que nuestro caminar terreno tiene un
final, es el mejor recurso para valorar más cada minuto. Así podemos aprovechar
lo único que tenemos: El Presente.
Conviene
disfrutar cada día como si fuera el último. El ayer ya se fue y el mañana no ha llegado. Aprovecha el ¡HOY!...
La vida no te
está esperando en ninguna parte, la vida te está sucediendo. Nuestra vida, no
se encuentra en el futuro como una meta que has de alcanzar, está aquí y ahora,
en este mismo momento, en tu respirar, en la circulación de tu sangre, en el
latir de tu corazón. Cualquier cosa que seas es tu vida y, si te pones a buscar
significados en otra parte, te la perderás.
Por ello, No
importa que te amen o te critiquen, te respeten, te honren o te difamen, que te
coronen o te crucifiquen; porque la mayor bendición que hay en la existencia es
ser tú mismo.
DISFRUTA TU DÍA,
DISFRUTA TU VIDA
lunes, 16 de enero de 2017
Jubilado ofrecese gratis para recados
Hartu emanak
Colaboración
Esto se podía leer recientemente en la sección de anuncios de un diario catalán. En medio de un modelo social que les aparca, los casi seis millones de españoles mayores de 65 años se están empezando a ofrecer como voluntarios para todo. Cuidar personas necesitadas, guiar visitas de museos, arreglar trámites o asesorar a otros con su experiencia. La motivación se encuentra a medio camino entre la solidaridad y la realización personal, porque, como dice un recién jubilado, llega una edad en la que, “de lo que decidamos hacer va a depender alargar o acortar nuestro ciclo vital”.
Se suele contar el chiste de los dos modelos de viejos: el viejo lapa, que está pegado al médico buscándose los dolores todo el día, y el del viejo capullo, hiperprotegido e invalidado por los miedos de la familia. “Nosotros no queremos ser ninguno de los dos”, dice el recién jubilado citado, que hoy es un guía de museo.
Durante dos días a la semana este jubilado se echa a sus espaldas por las rutas del arte precolombino a grupos de escolares. Y eso a cambio de nada. O de mucho, según se mire. Ha encontrado un hobby: ha recuperado el estímulo de aprender y la energía que emplea en ayudar a los demás, dice, que retorna redoblada. Dice que el más beneficiado por el trabajo voluntario es el que lo ejecuta. Y añade: “estás creando futuro y el que tiene futuro tiene ganas de vivir”.
Llegó hasta este momento como llega la mayoría en medio del “bullicio mental” que sigue a la jubilación. Y lo explicó en unas jornadas sobre voluntariado de la personas mayores organizadas por el Imserso.
“Los primeros tiempos de la jubilación son de progresivo vacío. Si no se reacciona a tiempo, el jubilado verá disminuir sus facultades físicas y psíquicas, y acabará estando a un paso de la depresión”, dijo.
Fue la depresión la que reclutó a Pilar para el voluntariado. A ella lo que le jubiló fue la vida. Parecía haberse acabado cuando, en poco tiempo, fallecieron su marido y su única hija. Pero se ha recuperado con creces. A sus 71 años esta madrileña ayuda dos días semanales a un matrimonio de 91 años. “A veces vamos a otras casas a coser ropa”. Está encantada. “Es por el bien mío y el de otros”, dice.
Pilar coincide con Juan en una asociación de tercera edad. Juan lo tiene claro: no es tercera edad: “soy juventud acumulada”.
Empezó el voluntariado arreglando papeles a una anciana. Ahora, con su mujer que le acompaña, atienden a esa anciana y a otras. Se plantean hacer a otros lo que algún día tal vez deseen que les hagan a ellos.
El voluntariado ha enganchado a personas de todas las condiciones. Muchas de las cosas que se pueden hacer en el voluntariado permiten estar al día, aprender y servir a los demás. A cualquier edad hay parcelas de la personalidad que se identifican con la ayuda a los demás.
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