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sábado, 13 de enero de 2018

Los ancianos son más generosos y no lo decimos nosotros



Publicado por QMAYOR
2 Diciembre, 2017

Los ancianos donan más a los extraños que los adultos jóvenes, incluso cuando tal generosidad no es correspondida, según un estudio reciente. Pero una confianza tan fácil también podría funcionar en su contra, advierten las organizaciones de bienestar social. ¿Qué dice este estudio sobre los ancianos y la generosidad?
El estudio, realizado por un equipo del departamento de psicología de la Universidad Nacional de Singapur (NUS), mostró que tanto los adultos jóvenes como los adultos mayores son igualmente generosos con las personas cercanas a ellos, como familiares y amigos cercanos. Sin embargo, los ciudadanos de la tercera edad, estos ancianos son más generosos con aquellos que están más distantes socialmente, como completos desconocidos.
El profesor asistente Yu Rongjun, que dirigió el estudio, dijo que posiblemente se observa una mayor generosidad entre las personas mayores debido a que a medida que las personas envejecen, “sus valores pasaron de intereses puramente personales a fuentes de significado más duraderas encontradas en sus comunidades”.
El estudio, realizado entre marzo del año pasado y enero del 2017, involucró a 78 adultos ancianos. La edad promedio de la mitad del grupo era 70, mientras que la otra mitad era 23. Para medir la generosidad, se pidió a los participantes que completaran 72 escenarios en los cuales se les daba una suma hipotética de dinero y tenían que decidir cuánto estarían dispuestos a compartir.
En promedio, el grupo mayor dio aproximadamente dos veces más a extraños que el grupo más joven.
El nivel de generosidad de los adultos mayores no disminuyó con la distancia social tan rápido como el de los adultos más jóvenes. Los ancianos también tenían más probabilidades de compartir recursos con extraños incluso cuando era improbable que el acto fuera correspondido.
El jubilado Michael Wong, de 78 años, un antiguo gerente de recursos humanos en un club deportivo, dijo: “Creo que mi generación es más afectuosa porque nuestras necesidades son simples: hemos visto el mundo y no anhelamos mucho”.
El Sr. Wong estima que dona entre $100 y $120 por mes a la caridad, incluyendo $30 a la National Kidney Foundation.
Dado que los ancianos confían más fácilmente a los extraños, pueden ser más susceptibles a las estafas.
La Sra. Lim Sia Hoe, de 58 años, directora ejecutiva de Center For Seniors, dijo: “Esto pone de relieve los riesgos de las personas mayores que confían inconscientemente en alguien que apela a sus necesidades emocionales, especialmente si la persona está en circunstancias personales desesperadas, como el aislamiento social y deterioro cognitivo, o está sufriendo un duelo “.
Sin embargo, el Profesor Yu agregó: “Ofrecer a los ancianos más oportunidades para ayudar a los demás no solo es beneficioso para nuestra sociedad, sino que también puede ser una bendición para el bienestar de los adultos mayores”.

martes, 24 de octubre de 2017

Ser Mayor en la Sociedad Actual



Ser Mayor en la Sociedad Actual

Ismael Arnaiz Markaida
(Responsable de Programas Intergeneracionales
en la Asociación Hartu-emanak)

No descubre nada nuevo, el decir que la mayor Esperanza de Vida por una parte, y el descenso de las tasas de natalidad por otra, están provocando el envejecimiento de la población en todos los llamados.....Países Desarrollados.
Este es un dato objetivo, pero la cuestión es la valoración que hace, del mismo, la sociedad en su conjunto, y sobre todo quienes tienen responsabilidades de gobierno en esos Países y es que el envejecimiento del conjunto de la población se puede ver como un PROBLEMA o como una OPORTUNIDAD. Y en esta distinta valoración influye muchos factores, pero sobre todo: el concepto, la imagen y la utilidad social que se tenga de las Personas Mayores.
Y es que, si vemos a estas Personas, como miembros pasivos de la sociedad, que no producen pero si consumen, como demandantes compulsivos de los servicios de salud, o como una carga económica para los presupuestos del Estado, tendremos una imagen negativa de este colectivo de personas, y como consecuencia, también, una imagen negativa del envejecimiento. En definitiva, lo veremos como un PROBLEMA que los gobiernos tienen la obligación de resolver, en “beneficio del bien común”.
Y esto es peligroso, ya que, desde un punto de vista puramente economicista, y ante la imposibilidad de aumentar las tasas de natalidad, alguien podría pensar que la solución pasa por frenar o reducir el incremento de la Esperanza de Vida, estableciendo algún tipo de discriminación por motivos de edad en los servicios de salud, recortando más las pensiones para que pierdan calidad de vida, y quien sabe si hasta pueden pensar en la eutanasia.
Como ninguna de estas soluciones serían aceptables en una sociedad moderna, democrática y respetuosa con los Derechos Humanos, lo que se viene proponiendo desde 1982, en la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, es el crear las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias, para que el envejecimiento del conjunto de la sociedad pueda ser una OPORTUNIDAD, en lugar de ser un PROBLEMA.
Por eso, en aquella primera Asamblea, y en la segunda que se celebró en Madrid en 2002, se establecieron líneas de actuación política y económica para hacer posible que la etapa del envejecimiento que viven las Personas Mayores, sea SALUDABLE para ellas, y al mismo tiempo RENTABLE para el conjunto de la Sociedad en la que envejecen.
Y fue, precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien aportó a la II Asamblea, el documento “ENVEJECIMIENTO ACTIVO UN MAR-CO POLÍTICO”, proponiendo un modelo, una forma de vivir y gestionar el ENVEJECIMIENTO, soportado en tres pilares básicos: la SALUD, la DIGNIDAD y la PARTICIPACIÓN SOCIAL Activa y Solidaria de las Personas Mayores, y todo ello teniendo en cuenta los determinantes del envejecimiento en cada lugar y el respeto a los Principio de Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores (1991)     
Un modelo de Envejecimiento como el propuesto por la OMS, cambia totalmente los estereotipos negativos asociados a la vejez, y elimina, o cuando menos reduce, los conflictos que genera algo considerado como PROBLEMA (en este caso las Personas Mayores) bien sean en el contexto familiar como en el ámbito social.

jueves, 10 de agosto de 2017

La participación social de las personas mayores




Colaboración

“Se entiende la participación ciudadana como una actividad libre que de forma suficientemente intencionada pretende influir en o con decisiones en cualquier ámbito o nivel de la vida pública. Siendo a su vez un proceso de formación y aprendizaje en el diálogo plural para la búsqueda de acuerdos entre ciudadanía y poderes públicos a fin de definir de una forma dialógica políticas que respondan a los intereses y necesidades individuales y colectivas”
“De aquí es fácil deducir que las personas mayores tienen/tenemos el derecho y el deber moral y cívico de participar en la construcción de esa sociedad más humana, y que la sociedad, a través de los poderes públicos, además de ser consciente de que necesita el esfuerzo de todas las personas ha de facilitar esa participación superando concepciones edadistas y economicistas”
Debilidades para la participación de las personas mayores:
-        la escasez de recursos materiales y económicos;
-        el reducido compromiso de las personas socias o colaboradoras;
-        la falta de cultura asociativa que se refleja en una débil organización interna;
-        los mitos y estereotipos de las personas mayores que la sociedad y la Administración incorporan como teorías del “déficit” originando situaciones de discriminación por la edad, es decir, de edadismo;
-        insuficiente relación y coordinación operativa entre las propias asociaciones;
-        escasa comunicación y compromiso entre el movimiento asociativo,
-        la Administración y otras entidades que, en muchas ocasiones actúan más por clientelismo y captación de votos que por el colectivo de las personas mayores, lo que tiene como consecuencia el nulo reconocimiento de las asociaciones en los foros de decisión política.
Fortalezas para la participación de las personas mayores:
-        el alto aprovechamiento de los recursos con los que se cuenta
-        el alto potencial humano de las personas mayores
-        la creación de lazos de amistad ante las dificultades que surgen y los logros que se alcanzan;
-        el desarrollo de los valores humanos como consecuencia de la naturaleza de los proyectos
-        la potencia intrínseca de las PYMAs que acarrea la mejora técnica y social que se da en el diseño y realización de los proyectos
-        el impacto social de las PYMAs por ser éstas un instrumento de solidaridad y transformación debido a su dimensión social y a la naturaleza de sus actividades
-        la plena convicción de que, a través de voluntades mutuas, se ha de reducir la desconfianza entre las asociaciones y la Administración.

Principales objetivos y líneas a impulsar
-        La participación de las personas mayores, junto con la Administración y otras entidades, en la definición de objetivos y líneas que han de conformar un Plan Integral de Participación de Personas Mayores.
-        La superación del edaismo haciendo visibles a las personas mayores como un activo imprescindible para el mantenimiento y transformación de todas las esferas existenciales, tanto en el espacio público como en el privado: sociales, políticas, culturales, formativas, económicas, familiares, etc.
-        El impulso de políticas de igualdad de cara a las personas mayores dependientes, tomando conciencia de que la dependencia aumenta el poder colectivo sobre el individuo, a fin de que dicho poder sólo se emplee para remediar carencias y debilidades, y no para perpetuarlas en nombre de una “compasión” autoritaria.
-        El desarrollo y control de políticas que, basadas en una democracia participativa, den respuesta a las necesidades específicas de las personas mayores en diferentes campos como: el ocio y tiempo libre en su dimensión activa; la incorporación a las nuevas tecnologías; la mejora de los niveles retributivos; la vivienda; la salud; la formación a lo largo de la vida; el asociacionismo en todas sus vertientes, etc.
-        La coordinación interinstitucional como metodología para el desarrollo de las políticas acordadas. Para ello sería necesario, entre otras cosas, que los poderes públicos a la hora de legislar tuvieran en cuenta la variable “enfoque de edad” junto con otras como, por ejemplo, la variable “enfoque de género”.

jueves, 29 de junio de 2017

La jubilacion una nueva etapa vital



La jubilaciones una nueva etapa vital
Colaboración
Las personas que se jubilan no dejan de vivir sino que inician una etapa que es diferente y que suele ser atractiva. La jubilación es un tiempo distinto. No se depende de un jefe, ni de horarios, ni de la puntualidad ni del transporte. Dependes de ti mismo mucho más que antes. Esto es importante. Puedes hacer muchas cosas y a tu aire.
Las personas mayores siguen desarrollando aprendizajes y conocimientos. Tienen experiencia memoria y capacidades.
Todas las personas jubiladas y las personas mayores pueden hacer frente a los problemas y situaciones que se les presenten.
Las personas jubiladas son capaces de realizar actividades creativas y participativas
Hay personas jubiladas que participan y llevan adelante toda clase de asociaciones. Así influyen en la sociedad mejorándola. También influyen en personas concretas ayudándoles en sus necesidades
El que se jubila tiene que hacer un esfuerzo para encontrar su nuevo papel y su nuevo rol en la familia, entre los amigos, en su entorno y en la sociedad.
Hay que romper los estereotipos que existen sobre los jubilados y sobre las personas ma yores
Los jubilados tienen
capacidad intelectual
tiempo
ideas
memoria de los sucesos y acontecimientos ocurridos a lo largo de su vida en su entorno y fuera de él.
Los jubilados pueden
explicar la historia
realizar antiguos proyectos
participar en los cambios de la sociedad
ser útiles a la familia
Los jubilados son necesarios en muchos lugares y para muchos proyectos y para muchas personas.
Los jubilados y la gente mayor son personas con derechos y con obligaciones.
Tendremos dignidad si damos un sentido a nuestra vida
La jubilación es una oportunidad para saber quién soy yo y cómo soy y qué puedo. Esto quiere decir que tal vez para muchos sea una de las pocas veces en la vida en que se siente a sí mismo tal y como es. Puede descubrir aspectos que estaban escondidos. Nos despojamos del deber laboral, de algunos condicionamientos sociales y del rol que teníamos como si todo esto fuera un ropaje. Nos quedamos con muy poco aparentemente pues podemos descubrir nuestras potencialidades y habilidades, nuestras seguridades y nuestras dudas.
El compromiso con nosotros mismos nos lleva a querer y a realizar cosas agradables.
El compromiso con los demás nos lleva a ser útiles.
La jubilaciones un reto de experimentar de otra manera la vida y la presencia en la sociedad
La jubilación tiene el riesgo de sentirse excluido, de sentirse inútil y de que ya no hay nada que hacer.
La jubilación puede ser un compromiso en beneficio propio y en beneficio de la sociedad.

martes, 14 de febrero de 2017

Presente convulso y futuro incierto



baketik

Está extendida la convicción de que las generaciones más jóvenes por primera vez vivirán peor que sus progenitores. En 1917, al menos en la Europa de la I Guerra Mundial, toda una generación quedaba diezmada entre las trincheras y los frentes de guerra. Hoy, cien años más tarde, las nuevas generaciones, son hijos e hijas de sistemas calificados como democráticos, y cuentan con derechos, no sólo civiles y políticos, sino en muchos casos, económicos y sociales. Sin embargo, parece que el presente destila tristeza y, el futuro, se muestra incierto. Los numerosos hechos y actos que consideramos injustos y generadores de sufrimiento, así como la sobreexposición mediática de algunos de ellos (no de todos), nos ubican ante un contexto muy convulso.
Cinco procesos generadores de sufrimiento injusto:
·       Crisis económicas: Por primera vez en décadas, el epicentro de la crisis económica se ubicaba en las economías de norte. Muchas de las personas que no vieron venir aquella crisis, dicen hoy que lo peor ha pasado. Los datos de desempleo y la precarización laboral, entre otros datos, nos dicen lo contrario. Son muchas las personas que han visto reducidas significativamente sus condiciones de vida. Una gran mayoría ha visto en su propia familia las consecuencias de la crisis. Nada indica que los errores se hayan corregido. No son pocas las voces que consideran que debe ser el mercado y no el Estado y sus políticas públicas, el que debe regular la economía. Un mercado que no entiende de necesidades humanas, sino de demanda de bienes y servicios. Un mercado que deja bienes comoel empleo o la vivienda en manos de su lógica de oferta y demanda. Un mercado para el que la protección social se ha convertido en chivo expiatorio de la crisis.
·       Guerras y terrorismos: La violencia para usos políticos y económicos ha sido protagonista también de los primeros años del siglo XXI. Los frentes de guerra en gran medida han dejado paso a guerras de menor intensidad, pero en las que la población civil es la victima por excelencia.
A ello se le ha unido el denominado “terrorismo internacional”. Un fenómeno que se ha instalado en el imaginario colectivo, con los diversos asesinatos masivos, atentados o actos individuales, que en nombre de causas concebidas como superiores a la dignidad humana, han acabado con la vida de miles de personas y extendido un arma muy peligrosa: el miedo. No son objetivamente los países europeos lo más afectados por este fenómeno, pero es evidente que hoy Europa vive atemorizada, incluso de puertas hacia dentro.
·       Personas refugiadas: Los conflictos olvidados, asícomo la continuidad de guerras con mayor seguimiento mediático, como es el caso del de Siria, han generado un aumento alarmante del número de personas que huyen de la guerra. Durante décadas, eran muchas las personas que se veían desplazadas en sus propios países, o que incluso debían refugiarse en otros. La novedad ha sido que hoy Europa está en primera fila de tan triste espectáculo. El mar Mediterráneo, se ha convertido en una trampa mortal para miles de hombres, mujeres y niños porque, hablando con honestidad, una gran parte de la clase política comunitaria ha decidido que la Unión Europea cierre sus puertas y olvide, no sólo su pasado como población refugiada, sino también uno de sus principales valores: la defensa de la dignidad de las personas.
·       Medio ambiente: Un día tras otro, podemos conocer las consecuencias que el mal trato al que la humanidad viene sometiendo al planeta, estáproduciendo. El calentamiento global, el aumento de los desastres naturales, la deforestación, la reducción de la diversidad animal...se han convertido en noticias ordinarias cuyo mensaje deberíamos tomar como claramente alarmante. Por si ello fuera poco, no sólo estamos sufriendo ya las consecuencias de este proceso, sino que además estamos hipotecando, claramente, el futuro de las próximas generaciones.
·       Desigualdad entre mujeres y hombres: Son muchos y grandes los avances que se han producido en el reconocimiento de los derechos de las mujeres. Sin embargo, salta a la vista que la desigualdad, persiste. En muchos países esa desigualdad se presenta en sus formas más extremas: desigual o inexistente acceso a la educación o la salud, uso de las violaciones y agresiones hacia ellas como parte de la táctica de la guerra; o en una mayor tasa de empobrecimiento. En nuestro entorno, la violencia de género es su parte más visible aunque la desigualdad toma formas menos impactantes, pero no por ello menos denunciables como: la discriminación salarial; la sobrecarga de todo lo relacionado con los cuidados; el trato que los medios de comunicación hace en general de todo lo relacionado con las mujeres...

lunes, 16 de enero de 2017

Jubilado ofrecese gratis para recados



Hartu emanak

Colaboración

 

Esto se podía leer recientemente en la sección de anuncios de un diario catalán. En medio de un modelo social que les aparca, los casi seis millones de españoles mayores de 65 años se están empezando a ofrecer como voluntarios para todo. Cuidar personas necesitadas, guiar visitas de museos, arreglar trámites o asesorar a otros con su experiencia. La motivación se encuentra a medio camino entre la solidaridad y la realización personal, porque, como dice un recién jubilado, llega una edad en la que, “de lo que decidamos hacer va a depender alargar o acortar nuestro ciclo vital”.

Se suele contar el chiste de los dos modelos de viejos: el viejo lapa, que está pegado al médico buscándose los dolores todo el día, y el del viejo capullo, hiperprotegido e invalidado por los miedos de la familia. “Nosotros no queremos ser ninguno de los dos”, dice el recién jubilado citado, que hoy es un guía de museo.

Durante dos días a la semana este jubilado se echa a sus espaldas por las rutas del arte precolombino a grupos de escolares. Y eso a cambio de nada. O de mucho, según se mire. Ha encontrado un hobby: ha recuperado el estímulo de aprender y la energía que emplea en ayudar a los demás, dice, que retorna redoblada. Dice que el más beneficiado por el trabajo voluntario es el que lo ejecuta. Y añade: “estás creando futuro y el que tiene futuro tiene ganas de vivir”.

Llegó hasta este momento como llega la mayoría en medio del “bullicio mental” que sigue a la jubilación. Y lo explicó en unas jornadas sobre voluntariado de la personas mayores organizadas por el Imserso.

“Los primeros tiempos de la jubilación son de progresivo vacío. Si no se reacciona a tiempo, el jubilado verá disminuir sus facultades físicas y psíquicas, y acabará estando a un paso de la depresión”, dijo.

Fue la depresión la que reclutó a Pilar para el voluntariado. A ella lo que le jubiló fue la vida. Parecía haberse acabado cuando, en poco tiempo, fallecieron su marido y su única hija. Pero se ha recuperado con creces. A sus 71 años esta madrileña ayuda dos días semanales a un matrimonio de 91 años. “A veces vamos a otras casas a coser ropa”. Está encantada. “Es por el bien mío y el de otros”, dice.

Pilar coincide con Juan en una asociación de tercera edad. Juan lo tiene claro: no es tercera edad: “soy juventud acumulada”.

Empezó el voluntariado arreglando papeles a una anciana. Ahora, con su mujer que le acompaña, atienden a esa anciana y a otras. Se plantean hacer a otros lo que algún día tal vez deseen que les hagan a ellos.

El voluntariado ha enganchado a personas de todas las condiciones. Muchas de las cosas que se pueden hacer en el voluntariado  permiten estar al día, aprender y servir a los demás. A cualquier edad hay parcelas de la personalidad que se identifican con la ayuda a los demás.

sábado, 6 de febrero de 2016

Old is not dead




Por Francisco Mora
Universidad de Iowa.
Catedrático de Fisiología Humana,
Universidad Complutense de Madrid y
catedrático adscrito de Fisiología Molecular y Biofísica
El otro día, paseando por el centro de Madrid con un amigo, me crucé con un hombre que por su acento, como pude comprobar después, debía ser norteamericano. Llevaba una camiseta de verano en la que se podía leer, tanto en el pecho como en la espalda, Old is not dead (ser viejo no significa estar muerto). Aparentaba una edad que debía rondar los setenta y pocos años. Al pasar junto a él, no pude evitar decirle espontáneamente "good for you!" ("¡me alegro por ti!"). Levantó la cabeza y, mirándome a la cara, me contestó "and also for you!" ("¡y también por ti!"). Luego mi amigo y yo tomamos un taxi y comentamos la anécdota. Tras dejar a mi amigo en su casa y llegar a la mía, y mientras pagaba al taxista (que también debía rondar los 60 años), éste me dijo de pronto: "¡La verdad es que tiene enjundia el letrero de la camiseta que ustedes estaban comentando! ¡Y me ha hecho pensar, y más en los tiempos que corren en este país de viejos en qué nos estamos convirtiendo!".
Y efectivamente, sin entrar en números, las predicciones estadísticas para el año 2050 de mayores de 65 años en España se han estimado en alrededor del 30% de la población, cifra sin duda muy importante. Y todavía más si consideramos que la población de mayores de 60 años se ha estimado que podría alcanzar el 40% para ese mismo año 2050.
Esto viene en relación con la anécdota de la camiseta por el hecho de que una parte importante de esa población estará formada, sin duda, por personas intelectual y físicamente muy activas pero que, sin embargo, entrarán en el mundo de los "pasivos", los jubilados, de quienes ya tienen poco que hacer o decir en este mundo de los jóvenes. Y es que la jubilación tal cual está entendida hoy es un proceso brusco que rompe, de pronto, el molde dentro del cual la gente ha desarrollado su vida. Es decir, un mundo en el que los que han sido hasta entonces los compañeros de trabajo, pero más jóvenes, ya te ubican a todos los efectos fuera de las transacciones, no solo profesionales, eso es obvio, sino humanas, y con ello viene un alejamiento de lo que venía siendo cotidiano, pensamientos, sentimientos e ideas que, sin mayor valor o trascendencia, llenaban el sentido incluso inconsciente de la vida.
Y es que para muchos, sobre todo las personas que han sido muy activas y están muy inmersas y enamoradas de su trabajo, que se encuentran física y mentalmente bien y pletóricos de salud, proyectos y futuro, la jubilación no es un "júbilo", una "alegría", sino una tristeza, una cierta muerte anticipada. Y esto me lleva a pensar en la pérdida de experiencia y talento que todavía podría ser aprovechado en una sociedad que envejece. Esta consideración se potencia, además, ahora que sabemos que muchísimas personas que comienzan ese camino social de los 60-65 tienen todavía un largo trecho posible por recorrer, en una sociedad que tiende a cambiar la concepción del "viejo" basándose en conocimientos científicos actuales, médicos, psicológicos y sociales. Hoy ya, ahora mismo, por ejemplo, tenemos conocimientos fiables que nos permiten adelantar una vida de los 75 a los 90 años que bien pudiera ser activa y saludable.
Estamos entrando en un mundo social nuevo en el que comenzamos a descubrir las posibilidades de hacer a la gente mas sana y longeva, ralentizando y retrasando el proceso deletéreo del envejecimiento, particularmente el del cerebro. Y no hace falta ya rebuscar solo en los genes, sino en la revisión e implantación de nuevos estilos de vida que son los que claramente promueven la longevidad "real".
Y no hay alternativa. Se acerca un cambio de cultura importante, al menos en el mundo occidental, en el que se comienza a contemplar la necesidad de contar con los viejos para seguir adelante como sociedad activa y productiva. Por supuesto que no estoy queriendo insinuar que los mayores vuelvan a formar parte de la población activa compitiendo con los jóvenes, lo que en casos excepcionales no sería nada descartable. Y me remito aquí a ejemplos actuales como la señora Carmena, magistrada jubilada y ahora alcaldesa de Madrid, o nuestro actual representante en el mundo, el ministro Margallo. O, si se quiere, el reinicio de la carrera política de la señora Clinton, esperando ser "árbitra del mundo" a los casi 70 años de edad. Si embargo, sí creo que la sociedad debe apoyar que los mayores ocupen puestos y labores desde los que contribuir activamente a mantener esa misma sociedad, y ellos mismos mantener una actividad que potencie sus capacidades físicas y mentales. Con el añadido del inmenso ahorro económico que significa para la sanidad pública.
La sociedad actual debe cambiar y puede hacerlo. El mundo, por mucho que nos empeñemos, no será ya más un mundo solo de jóvenes, sino de jóvenes y viejos activos y capaces. La sociedad, la occidental en particular, se dará cuenta antes pronto que tarde, que debe construir vías profesionales paralelas que permitan ser continuadas por los mayores con una contribución activa, sin entorpecer la creatividad, la fuerza, la energía, la emoción de los jóvenes, que es lo que mueve el mundo hacia adelante. Hoy la sociedad, tal cual está estructurada, no lo permite. Y eso, a la luz de lo que se avecina, forzosamente cambiará. Y esto nos empuja ya, ahora mismo, a darnos cuenta, a ser verdaderamente conscientes, de que old is not dead. Y algo más: este cambio, si se quiere que de verdad ocurra, debe ser promovido por los propios "viejos", dando expresión de esa salud mental de la que hablo. Son ellos lo que deben impulsar activamente este proceso, creando una fuerza social que lleve al reconocimiento de esa realidad. ¿Un nuevo partido político? Yo ya adelanto mi intención de voto positivo.

EL HUFFINGTON POST
Publicado el 20 de junio de 2015

domingo, 5 de abril de 2015

Ser Mayor en la Sociedad Actual





Por Ismael Arnaiz Markaida
Miembro de Hartu-emanak

Cada vez somos más los que formamos parte de ese colectivo conocido como “los mayores”, y ante esta realidad es inevitable hacernos varias pregunta: ¿qué es ser mayor en la sociedad actual? ¿Somos un colectivo homogéneo, con iguales necesidades y capacidades? ¿Los “mayores” del siglo XXI, somos iguales que los mayores de hace cincuenta o más años? Y por último, otra pregunta fundamental: ¿el colectivo de personas mayores somos un problema o una oportunidad?
Y es que, si se nos ve como miembros pasivos de la sociedad, que no producimos pero si consumimos, como demandantes compulsivos de los servicios de salud, o como una carga para los presupuestos del Estado, la imagen de los mayores y del envejecimiento, será negativa.. En definitiva, nos verán como un PROBLEMA que los gobiernos tienen la obligación de resolver, en “beneficio del bien común”.
Y esto es peligroso, ya que, desde un punto de vista puramente economicista, alguien podría pensar que la solución pasa por frenar o reducir el incremento de la Esperanza de Vida, estableciendo algún tipo de discriminación por motivos de edad en los servicios de salud, recortando más las pensiones para que perdamos calidad de vida, y quien sabe si hasta pueden pensar en la eutanasia.
Como ninguna de estas soluciones serían aceptables en una sociedad moderna, democrática y respetuosa con los Derechos Humanos, la solución que ya se propuso en 1982, en la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, es la de crear las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias, para que el envejecimiento del conjunto de la sociedad pueda ser una OPORTUNIDAD, en lugar de ser un PROBLEMA.
Por eso, en aquella primera Asamblea, y en la segunda que se celebró en Madrid en 2002, se establecieron líneas de actuación para hacer posible que la etapa del envejecimiento que vivimos las Personas Mayores, sea SALUDABLE para nosotros, y al mismo tiempo RENTABLE para el conjunto de la Sociedad en la que envejecemos
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su documento “ENVEJECIMIENTO ACTIVO UN MARCO POLÍTICO” (2001), propone un modelo, una forma de vivir y gestionar el envejecimiento, soportado en tres pilares básicos: SALUD, DIGNIDAD y PARTICIPACIÓN SOCIAL, teniendo en cuenta los determinantes del envejecimiento en cada lugar y el respeto a los Principio de Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores (1991)
Este modelo de Envejecimiento Activo necesita de un cambio profundo en las propias personas, y en quienes tienen responsabilidades políticas, sobre esta materia, en las Instituciones Públicas, ya que, para promover el Envejecimiento Activo, es necesario complementar las políticas basadas, casi exclusivamente, en la prestación de servicios a las Personas Mayores para que estemos descansadas, distraídas y ocupemos el “tiempo libre”, con otras políticas activas que permitan aprovechar, en beneficio del conjunto de la sociedad, el “capital social y cultural”que poseemos, pasando del “hacer para” al “hacer con”, de forma que las propias personas participemos activamente, y no sólo “tomemos parte” en aquello que nos ofrecen.
Por lo tanto, “los mayores” en la Sociedad actual, no somos un PROBLEMA, sino una OPORTUNIDAD. El secreto consiste en envejecer con SALUD, DIGNIDAD y PARTICIPACIÓN SOCIAL, o dicho de otra manera, en un envejecimiento “saludable” para la persona que envejece y “rentable” para la sociedad en la que envejece.

domingo, 16 de noviembre de 2014

Ser Mayor en la Sociedad Actual



Ismael Arnaiz Markaida
(Responsable de Programas Intergeneracionales
en la Asociación Hartu-emanak)
publicado por la revista de la Fundación ATYME, Mediacion y Cambio
No descubre nada nuevo, decir que la mayor Esperanza de Vida por una parte, y el descenso de las tasas de natalidad por otra, están provocando el envejecimiento de la población en todos los llamados.....Países Desarrollados.
Este es un dato objetivo, pero la cuestión es la valoración que hace, del mismo, la ociedad en su conjunto, y sobre todo quienes tienen responsabilidades de gobierno en esos Países, y es que el envejecimiento del conjunto de la población se puede ver como un PROBLEMA o como una OPORTUNIDAD. Y en esta distinta valoración influyen muchos factores, pero sobre todo: el concepto, la imagen y la utilidad social que se tenga de las Personas Mayores.
Y es que, si vemos a estas Personas como miembros pasivos de la sociedad, que no producen pero si consumen, como demandantes compulsivos de los servicios de salud, o como una carga económica para los presupuestos del Estado, tendremos una imagen negativa de este colectivo de personas, y como consecuencia, también, una imagen negativa del envejecimiento. En definitiva, lo veremos como un PROBLEMA que los gobiernos tienen la obligación de resolver, en “beneficio del bien común”.
Y esto es peligroso, ya que, desde un punto de vista puramente economicista, y ante la imposibilidad de aumentar las tasas de natalidad, alguien podría pensar que la solución pasa por frenar o reducir el incremento de la Esperanza de Vida, estableciendo algún tipo de discriminación por motivos de edad en los servicios de salud, recortando más las pensiones para que pierdan calidad de vida, y quien sabe si hasta pueden pensar en la eutanasia.
Como ninguna de estas soluciones serían aceptables en una sociedad moderna, democrática y respetuosa con los Derechos Humanos, lo que se viene proponiendo desde 1982, en la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, es el crear las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias, para que el envejecimiento del conjunto de la sociedad pueda ser una OPORTUNIDAD, en lugar de ser un PROBLEMA.
Por eso, en aquella primera Asamblea, y en la segunda que se celebró en Madrid en 2002, se establecieron líneas de actuación política y económica para hacer posible que la etapa del envejecimiento que viven las Personas Mayores, sea SALUDABLE para ellas, y al mismo tiempo RENTABLE para el conjunto de la Sociedad en la que envejecen.
Y fue, precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien aportó a la II Asamblea, el documento “ENVEJECIMIENTO ACTIVO UN MARCO POLÍTICO”, proponiendo un modelo, una forma de vivir y gestionar el ENVEJECIMIENTO, soportado en tres pilares básicos: la SALUD, la DIGNIDAD y la PARTICIPACIÓN SOCIAL Activa y Solidaria de las Personas Mayores, y todo ello teniendo en cuenta los determinantes del envejecimiento en cada lugar y el respeto a los Principio de Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores (1991)
Un modelo de Envejecimiento como el propuesto por la OMS, cambia totalmente los estereotipos negativos asociados a la vejez, y elimina, o cuando menos reduce, los conflictos que genera algo considerado como PROBLEMA (en este caso las Personas Mayores) bien sea en el contexto familiar como en el ámbito social.
Es cierto que este modelo de Envejecimiento Activo necesita de un cambio profundo en el imaginario social que existe en la ciudadanía, y también en quienes tienen responsabilidades políticas sobre estas materias, en las distintas Instituciones Públicas, ya que, para promover el Envejecimiento Activo, es necesario complementar las políticas basadas, casi exclusivamente, en la prestación de servicios a las Personas Mayores para que estén distraídas y ocupen su “tiempo libre”(algunos mal pensados dicen que son para que “no molesten”, pero que “voten”), o para que descansen (tal vez como preparación para el “descanso eterno”), con otras políticas activas que permitan aprovechar, en beneficio del conjunto de la sociedad, el “capital social y cultural” que poseen estas personas.
Para hacernos una idea de lo que esto supone, en términos de “capital social y cultural”, sólo son necesarios dos datos: Primero, que en España el número de personas mayores de 65 años alcanza la cifra de 8,1 millones1, y segundo: que el 90% de esas Personas disfrutan de autonomía personal suficiente, para desarrollar actividades sociales que hagan “socialmente rentable” esa etapa de su vida.
Y es que, afortunadamente, el número de personas mayores de 65 años con algún tipo de dependencia, sólo representa el 10% de este colectivo, lo cual, junto con los niveles de Esperanza de Vida que estamos alcanzando en España, es un logro social sin precedentes, que no se debe desaprovechar.
Por lo tanto, el colectivo de Personas Mayores no son un PROBLEMA, sino que son una OPORTUNIDAD. El secreto consiste en cómo aprovechar esa oportunidad, y las orientaciones para ello están, como ha quedado apuntado, en la propuesta de la OMS para un ENVEJECIMIENTO ACTIVO basado en los tres pilares: SALUD, DIGNIDAD y PARTICIPACIÓN SOCIAL
Teniendo en cuenta la limitación de espacio que impone una publicación como esta, me centraré en el tercer pilar: la Participación Social, y dentro de esta, en un ámbito más concreto como es el de la transmisión, a las nuevas generaciones, del Conocimiento y la Experiencia acumulada a lo largo de los años por las Personas Mayores, mediante el diseño y desarrollo de Programas Intergeneracionales (P.I.).
En octubre de 2004, Kofi Annan, Secretario General de NN.UU., con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, insistía en el importante rol que juegan los Adultos Mayores en sus familias, comunidades y sociedades. Lo hizo con las siguientes palabras: «La Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (Madrid 2002) animó a los gobiernos a revisar las políticas (...) que promuevan la idea de apoyo mutuo y solidaridad entre generaciones como elementos clave del desarrollo social. Sólo de este modo es posible construir una verdadera sociedad intergeneracional»
Fueron diversas las causas que motivaron el que, en la II Asamblea Mundial del Envejecimiento, se tratase la necesidad de potenciar la Solidaridad y las Relaciones Intergeneracionales. Entre ellas se podrían citar las siguientes: debilitamiento del modelo de familia extensa; persistente segregación por edades en los procesos sociales en general; falta de contacto intergeneracional extrafamiliar; distanciamiento y falta de entendimiento entre las generaciones....
Teniendo en cuenta esta situación, son muchas las Instituciones Públicas y Entidades Sociales que vienen promoviendo el diseño y desarrollo de P.I., como instrumento adecuado para la práctica de nuevas formas de solidaridad y un medio para el intercambio, intencionado y continuado, de recursos y aprendizaje entre las generaciones mayores y las más jóvenes, con el fin de conseguir beneficios individuales y sociales, y la prevención de los conflictos intergeneracionales.
Desde la experiencia de Hartu emanak, este es el caso de la Universidad del País Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia, y los Ayuntamientos de Bilbao, Barakaldo y Portugalete, con quienes la Asociación Hartu emanak colabora desde hace más de diez años, en el diseño, seguimiento y evaluación de P.I.
En el caso de la Universidad del País Vaco y la Diputación Foral de Bizkaia, se diseñan y desarrollan Encuentros Intergeneracionales anuales, entre miembros de Asociaciones de Personas Mayores y estudiantes de Magisterio – Educación Social, sobre temas como “Las Personas Mayores en la Intervención Socioeducativa, la Participación Social de las Mujeres Mayores, la Intervención de la Personas Mayores en los Centros de Enseñanza, etc.
Para el Ayuntamiento de Bilbao se ha diseñado un proyecto titulado INTERGEN BILBAO, a través del cual se ofrece formación y colaboración, a las más de cincuenta Asociaciones de Personas Mayores con sede en la capital bizkaina, para el desarrollo de sus propios P.I..
Con el Ayuntamiento de Barakaldo se ha aprovechado que este municipio forma parte de la Red Internacional de Ciudades Educadoras, para diseñar y desarrollar un Proyecto titulado: “Barakaldo ayer, una mirada a la historia reciente de Barakaldo a través de los ojos de sus protagonistas”, en el que un grupo de personas mayores, enseñan en los Colegios e Institutos, dentro del temario de la Asignatura de Historia, la evolución social, económica y política del municipio, a lo largo del siglo XX., a partir de sus experiencia personales y profesionales.
A este proyecto están adheridos doce Centros de Enseñanza, en los niveles de ESO y Bachiller. En este curso el Proyecto cumple diez años, a lo largo de los cuales se han dado más de cuatrocientas charlas en las aulas, participando en ellas más de ocho mil jóvenes. Este Proyecto ha sido objeto de una Tesis Doctoral, a través de la cual ha quedado demostrado el efecto positivo que tiene el testimonio de las Personas Mayores en la enseñanza de la historia reciente de su localidad.
La Actividad Intergeneracional para el Ayuntamiento de Portugalete gira en torno a un Programa Fílmico titulado: “Villa de Portugalete, mediante el cual se visionan películas en Centros de Enseñanza y de Personas Mayores, por separado, y posteriormente se juntan para desarrollar debates y tertulias, en los cuales jóvenes y mayores intercambian opiniones, interpretaciones, etc. sobre el tema de las películas, sus personajes, las situaciones que presentan, la forma de resolverlas, etc.
La experiencia que proporciona toda esta actividad Intergeneracional, permite a Hartu emanak afirmar, en primer lugar, que los P.I. son instrumentos y medios eficaces, para alcanzar los objetivos marcados por la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento; mejoran, mutuamente, el imaginario social de jóvenes y mayores; reducen la conflictividad entre las distintas generaciones y en caso de aparecer el conflicto, facilitan su resolución. Y en segundo lugar, que proporcionan a las Personas Mayores, la posibilidad de que su envejecimiento sea “socialmente rentable”.
Estas afirmaciones vienen avaladas por encuestas realizadas a personas de distintas edades después de haber participado en los P.I.
En el caso de las Personas Mayores, de forma mayoritaria, manifiestan que mejora la solidaridad entre personas de distintas edades y su propia capacidad para relacionarse con otras personas; que aumenta su interés por ser una persona más activa en la sociedad en la que vive; aumenta su autoestima; e incluso que les ha hecho sentirse mejor, física y mentalmente.
De la misma forma, las personas más jóvenes manifiestan que ven con ojos más positivos a las personas mayores y que ha aumentado su interés por estar con ellas; perciben que han sido capaces de ayudar a otras personas, y que estas se sientan mejor. Y como está demostrado que los P.I. son beneficiosos para todos/as, los jóvenes también manifiestan, que después de participar en un P.I., se consideran más capaces de hacer cosas por si mismos.
Por todo lo apuntado, SER MAYOR EN LA SOCIEDAD ACTUAL, supone RECIBIR (hartu) los recursos necesarios para tener un “envejecimiento saludable”, y DAR (emanak) nuestros conocimientos y experiencias, para que ese envejecimiento sea “rentable” para el conjunto de la Sociedad.

lunes, 6 de octubre de 2014

III Encuentro Intergeneracional



Hartu-emanak
Una breve mirada al mundo social de hoy revela la segmentación que se ha ido produciendo entre las diversas generaciones, como si nada tuvieran que decirse ni aportarse. Este hecho, además de acrecentar la distancia ha ocasionado una pérdida social muy fuerte. En un mundo interactivo como el que vivimos, impulsado por la velocidad y la porosidad producida por la comunicación mediante redes sociales, se nos hace impensable no aprovechar el capital experiencial que presentan las personas mayores y jóvenes a la hora de ir construyendo la historia y nuestro propio futuro.
La Comisión Europea no ajena a esta situación proclamó el año 2012 como un momento para la reflexión sobre el ENVEJECIMIENTO ACTIVO y la SOLIDARIDAD INTERGENERACIONAL, una oportunidad para reconstruir el sentido de envejecer en nuestro mundo y de dar sentido a las relaciones entre personas diversas como lo son las mayores y las jóvenes.
Las experiencias y constataciones que ha brindado la celebración de ese Año Europeo, recomiendan seguir en el empeño por construir cauces, programas, de comunicación y actuación entre las distintas generaciones, para construir una “Sociedad para todas las Edades”, que fue el objetivo de la II Asamblea Mundial del envejecimiento, celebrada en Madrid en el 2002.
En este sentido, desde el mundo de la educación, tanto en los planos teórico como práctico y político, es importante preguntarnos por estas cuestiones. Al mismo tiempo, generar procesos de acercamiento intergeneracional y proyectar actuaciones que potencien la relación entre ellas, dentro de una amplia perspectiva de cohesión social.
Todo ello ha animado a la Asociación HARTU EMANAK y la ESCUELA DE MAGISTERIO DE BILBAO (UPV/EHU) a preparar, conjuntamente, un III Encuentro sobre el tema de Las personas mayores transmisoras de conocimiento y experiencia, como un momento de reflexión conjunta entre las propias personas mayores y otros agentes sociales vinculados a la educación, al desarrollo de políticas y programas de actuación en el ámbito del Envejecimiento activo, y al mismo tiempo construir un “DOCUMENTO MARCO” que refleje, por un lado, el estado de la cuestión, y por otro la construcción de recomendaciones orientadas a los agentes sociales vinculados a la Participación Social de las Personas Mayores, y todo ello en línea de coherencia con los siguientes objetivos del Plan de Acción para la promoción del Envejecimiento Activo en Bizkaia:

Ø      Favorecer la difusión y comprensión del envejecimiento activo y sus beneficios por parte de las personas mayores y del resto de agentes sociales

Ø      Promover la ruptura de estereotipos negativos asociados a las personas mayores y la comprensión de la diversidad inherente a ese grupo de edad

Ø      Promover la participación de las personas mayores en todos los ámbitos de la vida reforzando los cauces existentes para ello y suscitando en las personas el deseo de hacerlo.

domingo, 13 de julio de 2014

Asociacionismo



La participación social de las personas mayores
De Colección Estudios, Serie Personas Mayores
editado por el  IMSERSO

El movimiento asociativo se configura como una herramienta clave de participación para las personas mayores. El asociacionismo encuentra, entre los distintos canales de participación, una vía en la que desenvolverse en sus múltiples manifestaciones. De esta manera, se produce en el movimiento asociativo un proceso de retroalimentación marcado, de una parte, por la oportunidad de participación que ofrecen las distintas asociaciones a las personas mayores, y de otra, por la creación de asociaciones concretas de las mismas. Por esta razón, la posición de las personas mayores en la red asociativa tiene un marcado carácter diverso que va desde la participación en múltiples temáticas dentro de grandes asociaciones y de las ONG hasta la contribución en hogares y clubes de personas jubiladas.
La realidad del movimiento asociativo actual de las personas mayores es que posee unas cuotas significativas de participación, que han venido incrementándose en los últimos años, siendo esta característica la que definirá la tendencia a futuro.
Otra característica de la participación de las personas mayores en las asociaciones es el cambio que se está produciendo en la demanda de actividades. Parece que las políticas de envejecimiento activo tienen su reflejo en esta demanda dado que se ha producido un cambio significativo en las realizadas por las personas mayores dentro de las asociaciones a las que pertenecen. De esta manera, se ha dado paso a una propuesta de actividades, y con ello a un modelo de asociacionismo, mucho más dinámico y activo que en épocas anteriores.
Por otra parte, el papel de las asociaciones de personas mayores va más allá de la realización de actividades, tal como se recoge de las pequeñas y medianas asociaciones de personas mayores (PYMAs)[1].
Las PYMAs, expresan dificultades en materia de recursos económicos y materiales, así como en la necesidad de mayor apoyo y colaboración por parte de las administraciones correspondientes. También consideran que la sociedad se sigue rigiendo por estereotipo y mitos que desvalorizan el papel de las personas mayores, lo que implica un grado de dificultad a la promoción de su movimiento asociativo.
Aún así, las PYMAs se reconocen como entidades llenas de un gran capital humano, con proyectos sociales relevantes y con un tiempo disponible puesto al servicio de la comunidad.


[1] «Libro Verde de las PYMASs (Pequeñas y Medianas Asociaciones ) de Personas Mayores». Hartu-emanak/Ofecum/IMSERSO, 2007.