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jueves, 9 de febrero de 2017

Decálogo para tener una buena salud mental



 

doctor Enrique Rojas

1.- Conócete a ti mismo. Esto es, has de saber cómo eres, qué quieres, cuáles son tus aptitudes y tus limitaciones. Ten apresada la clave de ti mismo.
2.- Ten un buen equilibrio entre corazón y cabeza, entre sentimientos y razones. Afectividad e inteligencia son las dos características de nuestra persona y lo son en manejo simultáneo y en la debida proporción.
3.- Supera, digiere y purifica las heridas del pasado. Asume el pasado, no le des vueltas, no te tortures por él y ábrete al futuro desde el presente. No vivas resentido, atrapado en la tupida red del rencor.
4.- Fórjate un proyecto de vida razonable, realista, coherente, con tres grandes notas hospedándose en su seno: amor, trabajo y cultura.
5.- Mantén tu voluntad sólida, recia, firme, compacta, consistente, educada y fiel al orden, la constancia, la motivación y la disciplina.
6.- El gobierno más importante es el gobierno de uno mismo. Sé señor de tu vida, aprende a desdramatizar, dale a las cosas la importancia que tienen y no pierdas los estribos a pesar de las dificultades.
7.- Fíjate en modelos de identidad positivos, atrayentes, fuertes, llenos de coherencia interior. No te dejes seducir por modelos vanos y efímeros, aunque estén de moda y salgan en los Medios de Comunicación.
8.- Aprende a convivir desde la tolerancia y el respeto al otro, y capacítate para ella. Ten paciencia y lo lograrás.
9.- Encuentra y no pierdas el sentido de la vida: has de saber adónde te diriges y de qué medios dispones, has de llenarte de razones para vivir y has de luchas para que se den las menores contradicciones posibles.
10.- Cuida tu salud física y llena tu alma de esperanza y de trascendencia.

domingo, 25 de diciembre de 2016

Fabula sobre la Felicidad



Hartu emanak

Colaboración

 

Hace muchísimo tiempo, antes de los primeros días del mundo, cuando el hombre estaba  a punto de aparecer sobre la tierra, los dioses del Olimpo se reunieron en un acto solemne. En aquella reunión decidieron, de común acuerdo, crear a la mujer y al hombre. Y decidieron hacerlo a su imagen y semejanza. Pero un momento antes de darles la vida, un jovenzuelo dios dijo:
Si vamos a hacerlos a nuestra imagen y semejanza, van a tener un cuerpo igual al nuestro y una voluntad y una fuerza y una inteligencia iguales a las nuestras. Debemos pensar en algo que los diferencie de nosotros; de lo contrario, estaríamos creando nuevos dioses. Por eso propongo que les quitemos algo. Pero ¿qué les podemos quitar?
Después de mucho pensar, uno de los dioses dijo:
Ya lo sé! Vamos a quitarles la felicidad y busquemos un sitio donde esconderla para que no la encuentren jamás.
Uno de los dioses propuso:
La esconderemos en la cima del monte más alto del mundo.
Inmediatamente replicó otro de los dioses:
No. Recuerda que les dimos voluntad. Algún día alguien escalará esa montaña y la encontrará. Y desde ese día todos sabrán dónde está.
Después de un rato de silencio otro propuso:
Entonces vamos a esconderla en el fondo del mar.
Pero otro dios replicó:
Tampoco. Recuerda que les dimos fuerza. Alguna vez alguien construirá un barco para bajar al fondo del mar y entonces la encontrará.
Otro más dijo:
Entonces vamos a esconderla en un planeta lejano de la tierra.
Todos le dijeron:
No. Recuerda que les dimos inteligencia y un día alguien construirá una nave para poder viajar a otros planetas y la descubrirán. Y, ese día, ya todos tendrán la felicidad y serán iguales a nosotros.
El último en hablar fue el dios más anciano, que había escuchado atentamente cada una de las propuestas de los demás dioses. Rompió el silencio y dijo:
Creo saber dónde poner la felicidad para que nunca la encuentren.
Todos se sorprendieron y le preguntaron:
¿Dónde?
Y contestó el dios más viejo: La esconderemos dentro de ellos mismos. Estarán tan ocupados y preocupados buscándola fuera, que nunca la encontrarán.
Y así fue. Desde entonces, mujeres y hombres se pasan la vida buscando la felicidad sin saber que la llevan dentro.

domingo, 8 de marzo de 2015

Felicidad a medida que se envejece




Fuente: Audioconectate


¿Sabían que hay estudios que demuestran que se es más feliz a medida que se envejece? Miren este artículo de la BBC de agosto de 2009:
Estudios realizados sobre personas de hasta casi 100 años señalan que se suele ser más feliz conforme se va envejeciendo.
A pesar de las preocupaciones por la mala salud, la situación económica, los cambios de categoría social y otras privaciones, la edad avanzada suele ser la edad dorada, a decir de los sicólogos.
Se descubrió que los adultos mayores suelen aprovechar mejor el tiempo que les queda y han aprendido a evitar situaciones que les causan tristeza o estrés.
Los jóvenes deberían hacer lo mismo, declararon al colegio de sicólogos de EE.UU.
La Dra. Laura Carstense, catedrática de sicología de la Universidad de Standford, pidió a voluntarios de 18 hasta más de 90 años que participaran en una serie de experimentos y anotaran en un diario su estado emocional.
Descubrió que las personas mayores son mucho menos propensas que los jóvenes a pasar por periodos prolongados con un estado de ánimo negativo y mucho más capaces de soportar las críticas personales.
También son mucho más capaces de dominar y equilibrar sus emociones, una habilidad que dio la impresión de mejorar con la edad.
Andrew Harrop, director de asuntos públicos de Age Concern and Help for the Aged, dijo que las conclusiones eran alentadoras.
«Muchos ven con ansiedad y preocupación el envejecimiento.
»Hay demasiados jóvenes que dan por sentado que el envejecimiento es un proceso que supone inevitablemente enfermedades, fragilidad, falta de movilidad y una mayor dependencia. Sin embargo, en muchos casos eso tiene muy poco de cierto.
»Hay muchos adultos mayores que llevan una vida activa, sana y llena de las riquezas de la experiencia y de lo aprendido.
»Este estudio es uno más que demuestra que la vida en la tercera edad puede ser una experiencia sumamente positiva.»

Envejecer puede ser una experiencia maravillosa. Es una oportunidad de madurar y hacer otras cosas, de otras maneras y a otro ritmo.
La vida en la Tierra nunca es estática, a menos que quieran que lo sea; es decir, que deseen asentarse, vegetar y no hacer nada. Algunas personas mayores a las que les toca dejar de llevar una vida físicamente activa se estancan mentalmente porque no tienen un objetivo en la vida y no se dan cuenta de que pueden seguir desarrollándose mental y espiritualmente.
Los cincuentones y los que apenas han pasado de los 60 años tienen que entender que han pasado a otra fase de la vida a la que tienen que adaptarse. Nunca tuvieron 50 ó 60 y tantos años, y tienen que aprender a vivir esa etapa. Tienen que aprender a vivir, actuar y desempeñarse como una persona de 50 ó 60 años. No es un problema, ¡sino una aventura! Es lo mismo que le ocurre a uno que pasa la barrera de los treinta y tiene que adaptarse y aprender a pensar y actuar como una persona de treinta. ¿Recuerdan cómo fue esa etapa?
Uno de los mejores consejos es que no piensen que son viejos por tener 50 ó 60 años. De lo contrario perderán rápidamente la motivación y la capacidad de alcanzar sus metas y hacer realidad sus sueños. Si piensan, hablan y actúan como viejos, no tardarán en serlo. Aunque tengan cincuenta y tantos o sesenta y tantos años no son ancianos.
Algunos conceptos erróneos sobre a qué edad se es viejo y quién es viejo, pueden desprenderse de que con frecuencia hay personas de tres generaciones distintas viviendo juntas, y el contraste es muy notable. Comparados con jóvenes de 20 ó 30 años, los de 50 ó 60 pueden en efecto parecer mayores y comportarse como tales. Si comparan su habilidad física con la de los integrantes de la generación más joven, es posible que se queden cortos si no pueden llevar el mismo ritmo por tanto tiempo como ellos, aunque algunos de ustedes pueden. Pero en el aspecto espiritual y mental, las personas mayores están bastante bien.
No se consideren inferiores a la generación más joven y sus capacidades físicas. Fíjense en lo que pueden hacer ustedes, lo que son capaces de lograr, el ritmo al que pueden trabajar y disfrútenlo. ¡Disfruten de la edad que tienen!

domingo, 7 de septiembre de 2014

¿Qué te gustaría ser de Mayor?




I. A. Bergara
Cuando éramos niños, cuando éramos jóvenes, cuántas veces nos preguntaron...¿qué te gustaría ser de mayor?. Cuando éramos niños y cuando éramos jóvenes, también nosotros nos preguntamos muchas veces: ¿qué nos gustaría ser de mayor?
Ahora ya somos ... “más que mayores” y no sé si hemos sido, o si somos, lo que queríamos ser, lo que nos hubiera gustado ser. Tal vez si o tal vez no. Pero lo que entonces era futuro, ahora ya es pasado, y como se suele decir: lo hecho, hecho está.

Pero la pregunta sigue siendo de actualidad. Nosotros, los que ya somos “más que mayores” no nos hacemos esa pregunta, o nos la hacemos en otro sentido. Pero a los niños y a los jóvenes de hoy se les sigue haciendo la misma pregunta: ¿Qué os gustaría ser de mayores?

Recuerdo una viñeta del genial Forjes en la que un niño le pregunta a otro: ¿Qué te gustaría ser de mayor?. Y le responde así: “a mi me gustaría ser feliz”. Ante esta respuesta, el que había preguntado le dice: “Jo, tío, ¡qué pocas ambiciones tienes!”.

En cambio, estarás de acuerdo conmigo, querido lector, que la respuesta es muy acertada. A lo largo de la historia de la humanidad todas las personas hemos querido ser felices. Tal vez sea en esto en lo que más nos parecemos todos.

Otra cuestión, muy diferente, es dónde y cómo podemos encontrar la felicidad.

A mi se me ocurre que una forma de encontrar la felicidad, es acertar con la profesión que dé respuesta y se corresponda con nuestra vocación. Y es que esto no sólo nos va a hacer felices, sino que en el ejercicio de nuestra profesión se va a notar. Y los destinatarios de nuestro ejercicio profesional, y los que van a estar junto a nosotros, van a notar que estamos siendo, lo que “queríamos ser”. 

Por eso, los que ya “fuimos mayores”, o dicho de otra forma, los que ya somos “más que mayores”, podemos y debemos ayudar a los niños, a los jóvenes, a encontrar la respuesta adecuada a la pregunta de ¿qué te gustaría ser de mayor?

Nuestra experiencia puede ser de gran ayuda para encontrar la profesión que les permita “ser felices”.