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domingo, 5 de abril de 2015

Ser Mayor en la Sociedad Actual





Por Ismael Arnaiz Markaida
Miembro de Hartu-emanak

Cada vez somos más los que formamos parte de ese colectivo conocido como “los mayores”, y ante esta realidad es inevitable hacernos varias pregunta: ¿qué es ser mayor en la sociedad actual? ¿Somos un colectivo homogéneo, con iguales necesidades y capacidades? ¿Los “mayores” del siglo XXI, somos iguales que los mayores de hace cincuenta o más años? Y por último, otra pregunta fundamental: ¿el colectivo de personas mayores somos un problema o una oportunidad?
Y es que, si se nos ve como miembros pasivos de la sociedad, que no producimos pero si consumimos, como demandantes compulsivos de los servicios de salud, o como una carga para los presupuestos del Estado, la imagen de los mayores y del envejecimiento, será negativa.. En definitiva, nos verán como un PROBLEMA que los gobiernos tienen la obligación de resolver, en “beneficio del bien común”.
Y esto es peligroso, ya que, desde un punto de vista puramente economicista, alguien podría pensar que la solución pasa por frenar o reducir el incremento de la Esperanza de Vida, estableciendo algún tipo de discriminación por motivos de edad en los servicios de salud, recortando más las pensiones para que perdamos calidad de vida, y quien sabe si hasta pueden pensar en la eutanasia.
Como ninguna de estas soluciones serían aceptables en una sociedad moderna, democrática y respetuosa con los Derechos Humanos, la solución que ya se propuso en 1982, en la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, es la de crear las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias, para que el envejecimiento del conjunto de la sociedad pueda ser una OPORTUNIDAD, en lugar de ser un PROBLEMA.
Por eso, en aquella primera Asamblea, y en la segunda que se celebró en Madrid en 2002, se establecieron líneas de actuación para hacer posible que la etapa del envejecimiento que vivimos las Personas Mayores, sea SALUDABLE para nosotros, y al mismo tiempo RENTABLE para el conjunto de la Sociedad en la que envejecemos
Por otra parte, la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su documento “ENVEJECIMIENTO ACTIVO UN MARCO POLÍTICO” (2001), propone un modelo, una forma de vivir y gestionar el envejecimiento, soportado en tres pilares básicos: SALUD, DIGNIDAD y PARTICIPACIÓN SOCIAL, teniendo en cuenta los determinantes del envejecimiento en cada lugar y el respeto a los Principio de Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores (1991)
Este modelo de Envejecimiento Activo necesita de un cambio profundo en las propias personas, y en quienes tienen responsabilidades políticas, sobre esta materia, en las Instituciones Públicas, ya que, para promover el Envejecimiento Activo, es necesario complementar las políticas basadas, casi exclusivamente, en la prestación de servicios a las Personas Mayores para que estemos descansadas, distraídas y ocupemos el “tiempo libre”, con otras políticas activas que permitan aprovechar, en beneficio del conjunto de la sociedad, el “capital social y cultural”que poseemos, pasando del “hacer para” al “hacer con”, de forma que las propias personas participemos activamente, y no sólo “tomemos parte” en aquello que nos ofrecen.
Por lo tanto, “los mayores” en la Sociedad actual, no somos un PROBLEMA, sino una OPORTUNIDAD. El secreto consiste en envejecer con SALUD, DIGNIDAD y PARTICIPACIÓN SOCIAL, o dicho de otra manera, en un envejecimiento “saludable” para la persona que envejece y “rentable” para la sociedad en la que envejece.

domingo, 14 de diciembre de 2014

Con las “cosas de comer” no se juega



Publicado en revista "DON BOSCO "
 antiguos alumnos y alumnas salesianos Baracaldo
Por Ismael Arnaiz Markaida

Seguramente que todos, alguna vez, les hemos dicho a nuestros hijos cuando eran pequeños que “con las cosas de comer no se juega”. Pero es que ahora se lo tenemos que decir a nuestros gobernantes, y no es porque sean, precisamente, niños, aunque muchas veces se comporten como tales, pero me atrevería a asegurar que algún lector o lectora dirá que sí son como niños, pero como niños malos.

Y es que me producen una gran tristeza las noticias de la cantidad de personas, y mucho más si son niños, que, en nuestro país, en pleno siglo XXI, están pasando hambre. Que no tienen asegurada la dieta alimenticia mínima para un mantenimiento y desarrollo adecuado de la salud.

Y eso es responsabilidad de nuestros gobernantes, de esos que, como decía antes, se comportan como niños malos, y juegan con las cosas de comer, y transmiten la idea de que el problema se resuelve con las masivas recogidas de alimentos que se hacen en determinadas fechas del año.

Campañas promovidas y desarrolladas, de forma ejemplar y solidaria, por organizaciones como el Banco de Alimentos (por cierto, llamarle “banco” a esto, tiene su guasa), gestionados mayoritariamente por personas mayores, y que, paradójicamente nació para evitar el despilfarro de alimentos en un periodo de bonanza económica y que ha sabido dar un giro a sus objetivos, y servir para cubrir las deficiencias alimenticias de infinidad de familias. Y estos, los del Banco de Alimentos, son los que no juegan con las cosas de comer, pues se lo toman muy en serio.

 
En cambio nuestros gobernantes están a otras cosas, y no me gustaría darles ideas, pero al ver las colas en los Bancos de Alimentos para recibir comida, me he acordado de las colas que, entre 1939 y 1952, hacíamos la mayor parte de los españoles en las tiendas de comestibles, con la Cartilla de Racionamiento en la mano, para comprar lo que la Comisaría General de Abastecimientos y Transportes tenían a bien concedernos.


Esperemos que llegue pronto un nuevo 15 de junio de 1952, fecha en la que se eliminó el Racionamiento de Alimentos y su  carismática Cartilla con los preciados “cupones”, y que las buenas personas que gestionen el Banco de Alimentos se puedan dedicar a otras cosas. Eso querrá decir, tal vez, que nuestros gobernantes han dejado de jugar con las cosas de comer, y se comportan como niños buenos.