Mostrando entradas con la etiqueta Intergeneracional. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Intergeneracional. Mostrar todas las entradas

miércoles, 4 de abril de 2018

Los programas intergeneracionales



Solidaridad intergeneracional
y cohesión social
publicación de Hartu emanak

Desde mediados de la década de los noventa (del siglo pasado), Naciones Unidas viene formulando la necesidad de construir una “sociedad para todas las edades”, y son muchas las opiniones que consideran que si aumentamos y organizamos de modo adecuado las oportunidades que las personas de una generación pueden tener para relacionarse con personas de otras generaciones, se puede conseguir que un mayor número de esas personas decidan aprovechar la ocasión y practicar más la interacción intergeneracional.
Asumida esta opinión, es fácil considerar que cuantas más relaciones entre las generaciones se produzcan, más cerca estaremos de eliminar alguna de las barreras que impiden, hoy por hoy, que nuestras sociedades sean realmente “para todas las edades”.
En una encuesta realizada por el Observatorio de Mayores del INSERSO, se vio, entre otros aspectos relacionados con las actividades desarrolladas por las personas mayores, que el estar con niños o con jóvenes tan sólo era la décima actividad más frecuente de las personas mayores encuestadas.
Este dato nos plantea una pregunta: ¿el contacto entre generaciones no es mayor porque no se ofrecen más oportunidades para ello o porque las oportunidades existentes no son suficientemente atractivas?
Profundizando más en el tema, nos podemos preguntar: ¿es posible pensar en implantar una “sociedad para todas las edades” en la que cada persona, como individuo tenga sus derechos garantizados pero, a la vez, no tenga facilidades para mantener relaciones cotidianas con otras personas de distintas edades? ¿nos conformamos con estar bien, o de lo que se trata es de poder estar bien juntos?
Con el fin de dar respuestas adecuadas a estas preguntas, en la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002, se reconoció que “es necesario fortalecer la solidaridad entre las generaciones y las asociaciones intergeneracionales, teniendo presente las necesidades particulares de los más mayores y los más jóvenes, y alentar las relaciones solidarias entre generaciones”. Y una forma de conseguirlo, también según Naciones Unidas, “es apoyando las actividades tradicionales y no tradicionales de asistencia mutua intergeneracional dentro de la familia, la vecindad y la comunidad, aplicando una clara perspectiva de género”.
El distanciamiento y el enfrentamiento entre las distintas generaciones está en el origen de los Programas Intergeneracionales (en adelante PI), que comenzaron a desarrollarse en Estados Unidos hace cuatro décadas. Hasta la fecha, estos programas han demostrado, dentro y fuera de Norteamérica, que pueden ayudar a eliminar, o al menos a disminuir, las barreras que dificultan el contacto y las relaciones intergeneracionales, y facilitar el objetivo marcado por Naciones Unidas: “construir una sociedad para todas las edades”. Ahora bien, como defiende Generations United, organización que promueve y defiende los PI en Estados Unidos, éstos no deben ser algo bonito sino algo necesario y efectivo. Incluso se puede decir más: deben ser algo diseñado, programado y desarrollado, con la participación de personas de distintas generaciones, para su beneficio mutuo y del conjunto de la sociedad.
De todo lo anterior se desprende que el fin último de los PI, es la construcción de una sociedad para todas las edades, propuesta por Naciones Unidas no sólo como un concepto, sino también como un ideal, una meta y el argumento principal de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002.

martes, 20 de febrero de 2018

La huella generacional




Santiago Cambero Rivero
Profesor asociado
Departamento de Dirección de Empresa y Sociología
Universidad de Extremadura.

La European Foundation for the Improvement of Living and Working Conditions, en su anuario de 2011, apuntaba que en las próximas dos décadas, aumentará el promedio de edad de la población activa y disminuirá el número de hombres y mujeres en edad laboral, por lo que habrá que encontrar la fórmulas de desarrollo de las aptitudes y la empleabilidad de los trabajadores de más edad, manteniendo al mismo tiempo la salud, la motivación y las capacidades de los trabajadores senescentes. Asimismo, señalaba que deberían tomarse medidas de lucha contra la discriminación por edad y los estereotipos negativos atribuidos a los trabajadores sénior y, sobre todo, deberían adaptarse las condiciones de trabajo y las oportunidades de empleo a una población activa de edad diversificada.
En este escenario socio-demográfico surge el concepto de “huella generacional”, que pondera el impacto organizativo de los procesos de intercambio de información y conocimiento entre las personas de distintas edades y generaciones que cooperan para la consecución de fines organizacionales. Es decir, personas de varias edades que coexisten e interactúan en espacios públicos o privados significativos, cuya meta común es la inclusión social de todas estas personas, sin discriminación alguna por motivos de género, capacidades o edades, en sociedades donde la solidaridad entre generaciones contribuye al mantenimiento de las condiciones de vida hacia el bienestar general.
En el ámbito de la empresa privada llevan algunos años implementando políticas de gestión de la edad que se inscriben en el marco de la gestión de la diversidad (religión, idiomas, culturas, sexo, diversidad funcional, etc.), por sus efectos positivos para todos los trabajadores en términos de relaciones entre generaciones y las ventajas para las empresas en cuanto a factores económicos, productividad y oferta de mano de obra. Quizá estos elementos ya estén presentes en ciertas empresas, especialmente de tipo familiar que son concebidas como un proyecto de vida de varias generaciones, pero hay otras organizaciones como el sector público o el Tercer Sector que no evidencian la práctica de procesos de intercambio de conocimiento entre las personas de diferentes edades o de optimización y retención del talento.
La huella generacional es un fenómeno de transmisión-recepción entre personas de distintas edades y generaciones de experiencias técnicas, procedimentales y actitudinales, relaciones institucionales, búsqueda de fondos o gestión de personas que añadan valor añadido al propio trabajo profesional. Este es el desafío de las organizaciones en los tiempos venideros si pretenden ser más eficaces con menores recursos económico-financieros públicos y privados.

sábado, 27 de enero de 2018

El desarrollo permanente de las personas



Solidaridad intergeneracional
y cohesión social
publicación de Hartu emanak

Esta dimensión del envejecimiento sólo se puede entender desde el convencimiento de que “el envejecimiento es un proceso que dura toda la vida y deberá reconocerse como tal. La preparación de toda la población para las etapas posteriores de la vida deberá ser integrante de las políticas sociales y abarcar factores físicos, psicológicos, culturales, religiosos, espirituales, económicos, de salud y de otra índole”[1].
Desde este punto de vista, debe interpretarse que las personas de edad, son, ante todo y en primer lugar, personas, es decir, seres humanos capaces de desarrollarse durante toda la vida; luego, además son de edad, es decir han acumulado años, lo que hace que estas personas se encuentren en una fase, más o menos, avanzada de su ciclo vital, lo que no descarta su potencial de desarrollo ni nos autoriza a colocarlas dentro de un colectivo aparte.
Este replanteamiento del envejecimiento, alejado de la idea de una tercera edad como tapa concreta y enmarcada de la vida, es el que dejó la puerta abierta para la defensa, primero, del envejecimiento saludable, y, más tarde, del envejecimiento activo.
En consecuencia con lo anterior, las sociedades tienen que ser para todas las edades, porque todos sus miembros, con independencia de su edad, han de poder seguir contribuyendo al bienestar y mejora de las mismas, siempre y cuando esas sociedades (familia, y comunidad incluidas), a su vez, presten a las personas de todas las edades el debido apoyo para que su participación, más allá de un deseo, sea algo realmente factible. Por ejemplo, el derecho a participar, por sí sólo, no basta, a menos que, por un lado, se ofrezcan a las personas, a cada persona, oportunidades a su alcance para ejercer dicha participación y, por el otro, que las personas cuenten con facultades y recursos para ejercer su participación.



[1] Naciones Unidas, 1983: 25i.

jueves, 30 de noviembre de 2017

Experiencias en diseño, desarrollo y evaluación de Programas Intergeneracionales




Ismael Arnaiz Markaida
(Responsable de Programas Intergeneracionales
en la Asociación Hartu-emanak)

Son muchas las Instituciones Públicas y Entidades Sociales que vienen promoviendo el diseño y desarrollo de P.I., como instrumento adecuado para la práctica de nuevas formas de solidaridad y un medio para el intercambio, intencionado y continuado, de recursos y aprendizaje entre las generaciones mayores y las más jóvenes, con el fin de conseguir beneficios individuales y sociales, y la prevención de los conflictos intergeneracionales.
Desde la experiencia de Hartu emanak, este es el caso de la Universidad del País Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia, y los Ayuntamientos de Bilbao, Barakaldo y Portugalete, con quienes la Asociación Hartu emanak colabora desde hace más de diez años, en el diseño, seguimiento y evaluación de P.I.
En el caso de la Universidad del País Vaco y la Diputación Foral de Bizkaia, se diseñan y desarrollan Encuentros Intergeneracionales anuales, entre miembros de Asociaciones de Personas Mayores y estudiantes de Magisterio – Educación Social, sobre temas como “Las Personas Mayores en la Intervención Socioeducativa, la Participación Social de las Mujeres Mayores, la Intervención de la Personas Mayores en los Centros de Enseñanza, etc.
Para el Ayuntamiento de Bilbao se ha diseñado un proyecto titulado INTERGEN BILBAO, a través del cual se ofrece formación y colaboración, a las más de cincuenta Asociaciones de Personas Mayores con sede en la capital bizkaina, para el desarrollo de sus propios P.I..
En el caso de Barakaldo, se ha aprovechado que este municipio forma parte de la Red Internacional de Ciudades Educadoras, para diseñar y desarrollar un Proyecto titulado: “Barakaldo ayer, una mirada a la historia reciente de Barakaldo a través de los ojos de sus protagonistas”, en el que un grupo de personas mayores, enseñan en los Colegios e Institutos, dentro del temario de la Asignatura de Historia, la evolución social, económica y política del municipio, a lo largo del siglo XX, a partir de sus experiencia personales y profesionales.
A este proyecto están adheridos doce Centros de Enseñanza, en los niveles de ESO y Bachiller. Este curso el Proyecto ha cumplido doce años, a lo largo de los cuales se han dado más de cuatrocientas cincuenta charlas en las aulas, en las que han participado más de diez mil jóvenes. Ha sido objeto de una Tesis Doctoral a través de la cual ha quedado demostrado el efecto positivo que tiene el testimonio de las Personas Mayores en la enseñanza de la historia reciente de su localidad.
La Actividad Intergeneracional para el Ayuntamiento de Portugalete gira en torno a un Programa Fílmico titulado: Villa de Portugalete”, mediante el cual se visionan películas en Centros de Enseñanza y de Personas Mayores, por separado, y posteriormente se juntan para desarrollar debates y tertulias, en los cuales jóvenes y mayores intercambian opiniones, interpretaciones, etc. sobre el tema de las películas, sus personajes, las situaciones que presentan, la forma de resolverlas, etc.
La experiencia que proporciona toda esta actividad Intergeneracional, permite a Hartu emanak afirmar, en primer lugar, que los P.I. son instrumentos y medios eficaces, para alcanzar los objetivos marcados por la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento; mejoran, mutuamente, el imaginario social de jóvenes y mayores; reducen la conflictividad entre las distintas generaciones y en caso de aparecer el conflicto, facilitan su resolución. Y en segundo lugar, que proporcionan a las Personas Mayores, la posibilidad de que su envejecimiento sea “socialmente rentable”.
Estas afirmaciones vienen avaladas por encuestas realizadas a personas de distintas edades después de haber participado en los P.I.
En el caso de las Personas Mayores, de forma mayoritaria, manifiestan que mejora la solidaridad entre personas de distintas edades y su propia capacidad para relacionarse con otras personas; que aumenta su interés por ser una persona más activa en la sociedad en la que vive; (que) aumenta su autoestima; e incluso que les ha hecho sentirse mejor física y mentalmente.
En el caso de las personas más jóvenes, también de forma mayoritaria, manifiestan que ven con ojos más positivos a las personas mayores y que ha aumentado su interés por estar con ellas; que perciben que han sido capaces de ayudar a otras personas, y que estas se sientan mejor. Y como está demostrado que los P.I. son beneficiosos para todos/as, los jóvenes manifiestan que, después de participar en un P.I., se consideran más capaces de hacer cosas por si mismos.
Por todo lo apuntado, SER MAYOR EN LA SOCIEDAD ACTUAL, supone RECIBIR (hartu) los recursos necesarios para tener un “envejecimiento saludable”, y DAR (emanak) nuestras capacidades para que ese envejecimiento sea “rentable”, para el conjunto de la Sociedad.

martes, 24 de octubre de 2017

Ser Mayor en la Sociedad Actual



Ser Mayor en la Sociedad Actual

Ismael Arnaiz Markaida
(Responsable de Programas Intergeneracionales
en la Asociación Hartu-emanak)

No descubre nada nuevo, el decir que la mayor Esperanza de Vida por una parte, y el descenso de las tasas de natalidad por otra, están provocando el envejecimiento de la población en todos los llamados.....Países Desarrollados.
Este es un dato objetivo, pero la cuestión es la valoración que hace, del mismo, la sociedad en su conjunto, y sobre todo quienes tienen responsabilidades de gobierno en esos Países y es que el envejecimiento del conjunto de la población se puede ver como un PROBLEMA o como una OPORTUNIDAD. Y en esta distinta valoración influye muchos factores, pero sobre todo: el concepto, la imagen y la utilidad social que se tenga de las Personas Mayores.
Y es que, si vemos a estas Personas, como miembros pasivos de la sociedad, que no producen pero si consumen, como demandantes compulsivos de los servicios de salud, o como una carga económica para los presupuestos del Estado, tendremos una imagen negativa de este colectivo de personas, y como consecuencia, también, una imagen negativa del envejecimiento. En definitiva, lo veremos como un PROBLEMA que los gobiernos tienen la obligación de resolver, en “beneficio del bien común”.
Y esto es peligroso, ya que, desde un punto de vista puramente economicista, y ante la imposibilidad de aumentar las tasas de natalidad, alguien podría pensar que la solución pasa por frenar o reducir el incremento de la Esperanza de Vida, estableciendo algún tipo de discriminación por motivos de edad en los servicios de salud, recortando más las pensiones para que pierdan calidad de vida, y quien sabe si hasta pueden pensar en la eutanasia.
Como ninguna de estas soluciones serían aceptables en una sociedad moderna, democrática y respetuosa con los Derechos Humanos, lo que se viene proponiendo desde 1982, en la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, es el crear las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias, para que el envejecimiento del conjunto de la sociedad pueda ser una OPORTUNIDAD, en lugar de ser un PROBLEMA.
Por eso, en aquella primera Asamblea, y en la segunda que se celebró en Madrid en 2002, se establecieron líneas de actuación política y económica para hacer posible que la etapa del envejecimiento que viven las Personas Mayores, sea SALUDABLE para ellas, y al mismo tiempo RENTABLE para el conjunto de la Sociedad en la que envejecen.
Y fue, precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien aportó a la II Asamblea, el documento “ENVEJECIMIENTO ACTIVO UN MAR-CO POLÍTICO”, proponiendo un modelo, una forma de vivir y gestionar el ENVEJECIMIENTO, soportado en tres pilares básicos: la SALUD, la DIGNIDAD y la PARTICIPACIÓN SOCIAL Activa y Solidaria de las Personas Mayores, y todo ello teniendo en cuenta los determinantes del envejecimiento en cada lugar y el respeto a los Principio de Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores (1991)     
Un modelo de Envejecimiento como el propuesto por la OMS, cambia totalmente los estereotipos negativos asociados a la vejez, y elimina, o cuando menos reduce, los conflictos que genera algo considerado como PROBLEMA (en este caso las Personas Mayores) bien sean en el contexto familiar como en el ámbito social.

martes, 12 de septiembre de 2017

Programas intergeneracionales




Los programas intergeneracionales
Publicación de Hartu Emanak


Desde mediados de la década de los noventa (del siglo pasado), Naciones Unidas viene formulando la necesidad de construir una “sociedad para todas las edades”, y son muchas las opiniones que consideran que si aumentamos y organizamos de modo adecuado las oportunidades que las personas de una generación pueden tener para relacionarse con personas de otras generaciones, se puede conseguir que un mayor número de esas personas decidan aprovechar la ocasión y practicar más la interacción intergeneracional.
Asumida esta opinión, es fácil considerar que cuantas más relaciones entre las generaciones se produzcan, más cerca estaremos de eliminar alguna de las barreras que impiden, hoy por hoy, que nuestras sociedades sean realmente “para todas las edades”.
En una encuesta realizada por el Observatorio de Mayores del INSERSO, se vio, entre otros aspectos relacionados con las actividades desarrolladas por las personas mayores, que el estar con niños o con jóvenes tan sólo era la décima actividad más frecuente de las personas mayores encuestadas.
Este dato nos plantea una pregunta: ¿el contacto entre generaciones no es mayor porque no se ofrecen más oportunidades para ello o porque las oportunidades existentes no son suficientemente atractivas?
Profundizando más en el tema, nos podemos preguntar: ¿es posible pensar en implantar una “sociedad para todas las edades” en la que cada persona, como individuo tenga sus derechos garantizados pero, a la vez, no tenga facilidades para mantener relaciones cotidianas con otras personas de distintas edades? ¿nos conformamos con estar bien, o de lo que se trata es de poder estar bien juntos?
Con el fin de dar respuestas adecuadas a estas preguntas, en la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002, se reconoció que “es necesario fortalecer la solidaridad entre las generaciones y las asociaciones intergeneracionales, teniendo presente las necesidades particulares de los más mayores y los más jóvenes, y alentar las relaciones solidarias entre generaciones”. Y una forma de conseguirlo, también según Naciones Unidas, “es apoyando las actividades tradicionales y no tradicionales de asistencia mutua intergeneracional dentro de la familia, la vecindad y la comunidad, aplicando una clara perspectiva de género”.
El distanciamiento y el enfrentamiento entre las distintas generaciones está en el origen de los Programas Intergeneracionales (en adelante PI), que comenzaron a desarrollarse en Estados Unidos hace cuatro décadas. Hasta la fecha, estos programas han demostrado, dentro y fuera de Norteamérica, que pueden ayudar a eliminar, o al menos a disminuir, las barreras que dificultan el contacto y las relaciones intergeneracionales, y facilitar el objetivo marcado por Naciones Unidas: “construir una sociedad para todas las edades”. Ahora bien, como defiende Generations United, organización que promueve y defiende los PI en Estados Unidos, éstos no deben ser algo bonito sino algo necesario y efectivo. Incluso se puede decir más: deben ser algo diseñado, programado y desarrollado, con la participación de personas de distintas generaciones, para su beneficio mutuo y del conjunto de la sociedad.
De todo lo anterior se desprende que el fin último de los PI, es la construcción de una sociedad para todas las edades, propuesta por Naciones Unidas no sólo como un concepto, sino también como un ideal, una meta y el argumento principal de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002.

jueves, 27 de abril de 2017

Una sociedad para todas las edades



Ismael Arnaiz Markaida

Asociación Hartu-emanak

 

El día 29 de Abril está declarado como Día Europeo para la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones. Y si de algo tiene que servir esta declaración, es para reflexionar sobre la necesidad de construir una Sociedad para todas las Edades.

Desde finales del siglo pasado, Naciones Unidas viene formulando la necesidad de construir una “sociedad para todas las edades”, y son muchas las opiniones que consideran que, si aumentamos y organizamos de modo adecuado las oportunidades que las personas de una generación pueden tener para relacionarse con personas de otras generaciones, se puede conseguir que un mayor número de esas personas decidan aprovechar la ocasión y practicar más la interacción intergeneracional.

Asumida esta opinión, es fácil considerar que cuantas más relaciones entre las generaciones se produzcan, más cerca estaremos de eliminar alguna de las barreras que impiden, hoy por hoy, que nuestras sociedades sean realmente “para todas las edades”.

En una encuesta realizada por el Observatorio de Mayores del INSERSO, se vio que el estar con niños o con jóvenes (fuera del ámbito familiar), tan sólo era la décima actividad más frecuente de las personas mayores encuestadas.

Este dato nos plantea, al menos, dos preguntas: ¿es posible pensar en implantar una “sociedad para todas las edades” sin tener facilidades para mantener relaciones cotidianas con otras personas de distintas edades? ¿nos conformamos con estar bien, o de lo que se trata es de poder estar bien juntos?

Con el fin de dar respuestas adecuadas a estas preguntas, en la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002, se reconoció que “es necesario fortalecer la solidaridad y la cooperación entre generaciones, (...) apoyando las actividades tradicionales y no tradicionales de asistencia mutua intergeneracional dentro de la familia, la vecindad y la comunidad”

Y para ello, los Programas Intergeneracionales, diseñados y desarrollados con el objetivo de promover la ayuda mutua y el intercambio de conocimientos y experiencias, entre distintas generaciones,  pueden ayudar a eliminar, o al menos a disminuir, las barreras que dificultan el contacto y las relaciones intergeneracionales, y facilitar el objetivo, marcado por Naciones Unidas, de “construir una sociedad para todas las edades”.

domingo, 28 de junio de 2015

El legado del abuelo



Hartu-Emanak reivindica el papel del mayor como transmisor de cultura en el Día Europeo de la Cooperación entre Generaciones

Por EVA MOLANO
Publicado por El Correo30-abril 2011

La jubilación no es el fin de una vida productiva, si no el principio de otra igual de provechosa y mucho más gratificante. Eso es lo que opinan los miembros de la asociación bilbaína Hartu-Emanak, volcada en el aprendizaje permanente y la participación social de las personas mayores. Una entidad con cada vez más arraigo en la sociedad vizcaína y que ya supera el centenar de socios, una extensa red de colaboradores y el apoyo de instituciones como la Diputación y los ayuntamientos de Bilbao y Barakaldo.
Los integrantes de este organismo quieren romper con las estampas llenas de tipismo concebidas sobre la tercera edad -chicharrillos, costura y huerta- y reivindicar el papel de los jubilados no sólo como ciudadanos activos, si no como transmisores de la cultura y del conocimiento. Porque la experiencia es un grado. De hecho, muchos de sus programas van encaminados a que los jóvenes aprendan de la historia viva que representan y que, gracias a ese contacto, los mayores se enriquezcan y no se 'descuelguen' de la actualidad.
Y con motivo del día europeo para la solidaridad y la cooperación entre generaciones, que se celebraba ayer, los miembros de Hartu-Emanak aprovecharon para reivindicar los beneficios de proyectos que rompen barreras entre las personas en diferentes etapas vitales. Por ello, la Asociación ha convocado la cuarta edición del concurso literario 'El legado de nuestros mayores', que trata de recuperar historias, leyendas y tradiciones orales transmitidas de generación en generación.
Historias en los colegios
Los jóvenes deben identificar a las personas que les han transmitido esas historias, anécdotas o experiencias personales. El plazo de presentación finaliza en noviembre y la entrega de premios se celebrará en Navidad en el Salón de Actos de la biblioteca de Bidebarrieta. «Se llena de niños, jóvenes y mayores que dan lugar a un encuentro intergeneracional de mucho valor», explicó Félix Hernando, responsable de la iniciativa. Los trabajos premiados son editados en una publicación que se difunde entre escuelas y bibliotecas.
Además de jornadas, charlas y actividades, la asociación desarrolla desde 2004 el proyecto 'Barakaldo, ayer' en centros escolares de esta localidad. Se trata de una campaña que lleva a varios jubilados a los colegios para contar la historia del siglo XX en el municipio a los chavales de 13 a 15 años. «Hacen más caso a una persona que ha vivido en primera persona un hecho histórico que a un libro. Además, aprenden a reconocer el esfuerzo y la aportación que han realizado a su presente las generaciones anteriores», explica Hernando.
Ahora, Hartu-Emanak trabaja para extender este proyecto fuera del ámbito escolar y a otros municipios. Este año, 903 alumnos de 12 centros han aprendido la historia de su pueblo de mano de sus mayores, y, desde que comenzara el programa, 3.592.

domingo, 22 de marzo de 2015

Algunas reflexiones desde la acción colectiva





Autoras: Maite Arandia, Sonia Gutiérrez, Mª José Alonso e Isabel Martínez
III Encuentro Intergeneracional.
Escuela Universitaria de Magisterio de Bilbao (Grado de Educación Social) y Hartu-Emanak


Clarificar el sentido de la transmisión
Una de las primeras cuestiones que se abordó fue la relación transmisión-compartir. En este sentido, se manifiesta que la palabra transmisión puede traicionar la propia intención de este movimiento intergeneracional porque nos remite a una posición más bien jerárquica y no bidireccional. De ahí, la necesidad de replantear el término, puesto que ese movimiento se visualiza desde el compartir y no desde el depositar. Es decir, se percibe como un movimiento en el que los procesos y actuaciones que se lleven a cabo estén asentados en el diálogo igualitario. De este modo, lo que estamos llamando transmisión se produce de forma bidireccional, y siempre con una mirada al pasado, en cuanto proveedora de capital, de experiencias y de historia, pero proyectándose hacia el futuro.
Luego, compartir es la clave desde la que, tanto jóvenes como mayores, entendieron que había que enfocar las diversas propuestas intergeneracionales y, hacerlo dentro de una perspectiva natural. Nos encontramos en la misma sociedad condicionamos y retados por desafíos similares. Además, tenemos que vivir en conjunto; por tanto,  resulta imprescindible,  optar por esos espacios naturales, donde los encuentros sean constructivos, y en los que, desde esa expresión natural, podamos ir superando los problemas que, en ocasiones, pueden surgir por las diferencias en las formas de expresión. Así es que como segunda clave importante en ese proceso de “transmisión compartida” se establece la convivencia entre diferentes tanto en experiencias como en expresiones de las mismas.
El valor del Patrimonio de las Personas Mayores: empoderamiento y comunicación
El patrimonio de las personas mayores se entiende como el capital que se va acumulando a lo largo de cada experiencia vital mediante el contacto con modelos y contextos educativos distintos (la familia, los iguales, entornos informales...) y mediante la elección de lo mejor que otras generaciones han ido legando. Se dice: “Es como un trastero donde tenemos cosas guardadas y que hay que ir recordándolas”.
Está relacionado con un sentido de continuidad, que es importante mantener para que este insumo social no se pierda con el paso del tiempo, porque, eso sí, hay una conciencia clara de que se cuenta con un patrimonio, con experiencias de vida importantes y con un fuerte bagaje personal, que merece la pena transmitir-compartir. Como bien expresa un participante: “Porque fueron somos, y porque somos serán”. Sin embargo, a pesar de esta claridad respecto al patrimonio y la importancia de trasladarlo a las nuevas generaciones, se expresa que dada la tecnificación de nuestras vidas es posible que mucho del conocimiento social de las personas pueda correr el riesgo de perderse, por lo que es necesario pensar en cómo afrontarlo para que no ocurra. En este sentido, uno de los problemas prioritarios, que se han de abordar y superar, es, precisamente, el de la comunicación, por no saber cómo comunicar el patrimonio de que se dispone estimulando la curiosidad de los jóvenes. Unos participantes comentan:
“si no conseguimos interesar a la juventud, es porque tal vez no sabemos comunicarnos con ellos (…) Para ello es importante que aprendamos a lanzar mensajes que transmitan interés, y tener en cuenta esta barrera que frena y que viene reforzada por falta de comunicación que hay por ejemplo en las familias, que centran los diferentes momentos del día en la televisión”
Respecto a esta cuestión de la comunicación, se necesita también intensificar la motivación y analizar de qué modos se ha de guardar el conocimiento acumulado. En esta dirección se apunta como idea la creación de un “banco del tiempo” porque “algo hay que hacer con el tiempo y la velocidad que alcanza la vida”.
Ahora bien, el camino fundamental, o al menos uno de ellos, es abrir brecha en la educación, entrando en los centros y entidades educativas con propuestas intergeneracionales y participando activamente en esos contextos, comenzando por entablar relaciones y elaborar propuestas con el profesorado y con otros agentes sociales.
Una participante expone algunas ideas de colaboración con el mundo educativo señalando:
Los abuelos pueden ir, por ejemplo, a jornadas de puertas abiertas para contar cuentos, en las huertas, en el coro, etc. y en cuanto al campo social, el voluntariado es una buena opción.
Pero también la universidad podría jugar un papel importante en este proceso, ya que abrir sus puertas supondría crear oportunidades para aprender y estar con la juventud, favoreciendo la comunicación. Esto provocaría un acercamiento, que facilitaría el proceso, ya que es importante conocer los problemas y temas que preocupan a la juventud para saber qué experiencias o qué conocimientos pueden tener valor.
Se dice:
Pero es necesario ser pedagógico, y tener en cuenta la importancia de saber a quién, dónde, cómo…. Comunicar sí, pero hay que diferenciar entre transmitir individualmente o colectivamente. Es importante la traducción del propio mensaje”.
Por tanto, no sólo es importante crear los contextos, sino cuidar cómo hacerlo y esto requiere de un aprendizaje por parte de las personas mayores. Luego, en este marco de transmisión-compartir se ha de atender a la formación para que las personas mayores consigan conectar y compartir recuerdos, contrastarlos y sistematizarlos y hacerlo utilizando medios diferentes, entre ellos los proporcionados por las tecnologías de la información y comunicación.
Y, no nos hemos de olvidar del ámbito comunitario. Sería necesario, igualmente, crear situaciones para que se encuentren distintas generaciones y superar los estereotipos relacionados con la edad, que poco ayudan a superar la distancia generacional. Todo ello debiera de ir acompañado por una política institucional que apoye las actuaciones intergeneracionales y favorezca la normalización de la relación entre generaciones y por una reflexión en profundidad sobre el sentido y contenido de los centros para mayores para que pudieran transitar hacia modelos más abiertos al entorno social, a áreas de cultura… En definitiva, se indica: “es necesaria la reivindicación del conocimiento y la experiencia de las personas mayores, como patrimonio cultural y social inmaterial”.
Para concluir, hemos de tener en cuenta que, como en cualquier otro proceso de la vida social y educativa en la que se impulsa un cambio en alguna dirección distinta a la que está presente, adquiere un valor excepcional la actitud vital que se despliegue en este caso hacia la cuestión intergeneracional. Por tanto, en primer lugar, sería necesario impulsar y trabajar esa sensibilidad hacia lo intergeneracional desde el ámbito familiar, para luego poderlo  trasladar a otros contextos bien educativos y formativos como asociativos, políticos...
En segundo lugar, habrá que crear contextos, que constituyan puntos de encuentro para la “transmisión-compartir” a través de la confluencia y convivencia intergeneracional y, desde luego, en estos procesos deben involucrarse las propias instituciones. En consecuencia, será necesario buscar puntos de interés común a generaciones distintas en los que todos los agentes sociales y educativos estén implicados para aprovechar las oportunidades y no perder el capital experiencial y de conocimiento de nuestros mayores y de que mayores y jóvenes no perdamos la memoria, sino que ésta constituya un motor para un intercambio y enriquecimiento colectivos.

domingo, 11 de enero de 2015

Ser Mayor en la Sociedad Actual




Por Ismael Arnaiz
(Responsable de Programas
Intergeneracionales de Hartu-emanak)
Publicado en ATYME nº 18

No descubre nada nuevo, decir que la mayor Esperanza de Vida por una parte, y el descenso de las tasas de natalidad por otra, están provocando el envejecimiento de la población en todos los llamados.....Países Desarrollados.
Este es un dato objetivo, pero la cuestión es la valoración que hace, del mismo, la sociedad en su conjunto, y sobre todo quienes tienen responsabilidades de gobierno en esos Países, y es que el envejecimiento del conjunto de la población se puede ver como un PROBLEMA o como una OPORTUNIDAD. Y en esta distinta valoración influyen muchos factores, pero sobre todo: el concepto, la imagen y la utilidad social que se tenga de las Personas Mayores.
Y es que, si vemos a estas Personas como miembros pasivos de la sociedad, que no producen pero si consumen, como demandantes compulsivos de los servicios de salud, o como una carga económica para los presupuestos del Estado, tendremos una imagen negativa de este colectivo de personas, y como consecuencia, también, una imagen negativa del envejecimiento. En definitiva, lo veremos como un PROBLEMA que los gobiernos tienen la obligación de resolver, en “beneficio del bien común”.
Y esto es peligroso, ya que, desde un punto de vista puramente economicista, y ante la imposibilidad de aumentar las tasas de natalidad, alguien podría pensar que la solución pasa por frenar o reducir el incremento de la Esperanza de Vida, estableciendo algún tipo de discriminación por motivos de edad en los servicios de salud, recortando más las pensiones para que pierdan calidad de vida, y quien sabe si hasta pueden pensar en la eutanasia.
Como ninguna de estas soluciones serían aceptables en una sociedad moderna, democrática y respetuosa con los Derechos Humanos, lo que se viene proponiendo desde 1982, en la I Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, es el crear las condiciones sociales, políticas y económicas necesarias, para que el envejecimiento del conjunto de la sociedad pueda ser una OPORTUNIDAD, en lugar de ser un PROBLEMA.
Por eso, en aquella primera Asamblea, y en la segunda que se celebró en Madrid en 2002, se establecieron líneas de actuación política y económica para hacer posible que la etapa del envejecimiento que viven las Personas Mayores, sea SALUDABLE para ellas, y al mismo tiempo RENTABLE para el conjunto de la Sociedad en la que envejecen.
 
Y fue, precisamente, la Organización Mundial de la Salud (OMS) quien aportó a la II Asamblea, el documento “ENVEJECIMIENTO ACTIVO UN MARCO POLÍTICO”, proponiendo un modelo, una forma de vivir y gestionar el ENVEJECIMIENTO, soportado en tres pilares básicos: la SALUD, la DIGNIDAD y la PARTICIPACIÓN SOCIAL Activa y Solidaria de las Personas Mayores, y todo ello teniendo en cuenta los determinantes del envejecimiento en cada lugar y el respeto a los Principio de Naciones Unidas a favor de las Personas Mayores (1991)
Un modelo de Envejecimiento como el propuesto por la OMS, cambia totalmente los estereotipos negativos asociados a la vejez, y elimina, o cuando menos reduce, los conflictos que genera algo considerado como PROBLEMA (en este caso las Personas Mayores) bien sea en el contexto familiar como en el ámbito social.
Es cierto que este modelo de Envejecimiento Activo necesita de un cambio profundo en el imaginario social que existe en la ciudadanía, y también en quienes tienen responsabilidades políticas sobre estas materias, en las distintas Instituciones Públicas, ya que, para promover el Envejecimiento Activo, es necesario complementar las políticas basadas, casi exclusivamente, en la prestación de servicios a las Personas Mayores para que estén distraídas y ocupen su “tiempo libre”(algunos mal pensados dicen que son para que “no molesten”, pero que “voten”), o para que descansen (tal vez como preparación para el “descanso eterno”), con otras políticas activas que permitan aprovechar, en beneficio del conjunto de la sociedad, el “capital social y cultural “ que poseen estas personas.
Para hacernos una idea de lo que esto supone, en términos de “capital social y cultural”, sólo son necesarios dos datos: Primero, que en España el número de personas mayores de 65 años alcanza la cifra de 8,1 millones[1], y segundo: que el 90% de esas Personas disfrutan de autonomía personal suficiente, para desarrollar actividades sociales que hagan “socialmente rentable” esa etapa de su vida.
Aula Cultural de Hartu emanak
Y es que, afortunadamente, el número de personas mayores de 65 años con algún tipo de dependencia, sólo representa el 10% de este colectivo, lo cual, junto con los niveles de Esperanza de Vida que estamos alcanzando en España, es un logro social sin precedentes, que no se debe desaprovechar.
Por lo tanto, el colectivo de Personas Mayores no son un PROBLEMA, sino que son una OPORTUNIDAD. El secreto consiste en cómo aprovechar esa oportunidad, y las orientaciones para ello están, como ha quedado apuntado, en la propuesta de la OMS para un ENVEJECIMIENTO ACTIVO basado en los tres pilares: SALUD, DIGNIDAD y PARTICIPACIÓN SOCIAL
Teniendo en cuenta la limitación de espacio que impone una publicación como esta, me centraré en el tercer pilar: la Participación Social, y dentro de esta, en un ámbito más concreto como es el de la transmisión, a las nuevas generaciones, del Conocimiento y la Experiencia acumulada a lo largo de los años por las Personas Mayores, mediante el diseño y desarrollo de Programas Intergeneracionales (P.I.).
En octubre de 2004, Kofi Annan, Secretario General de NN.UU., con motivo del Día Internacional de las Personas Mayores, insistía en el importante rol que juegan los Adultos Mayores en sus familias, comunidades y sociedades. Lo hizo con las siguientes palabras: «La Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento (Madrid 2002) animó a los gobiernos a revisar las políticas (...) que promuevan la idea de apoyo mutuo y solidaridad entre generaciones como elementos clave del desarrollo social. Sólo de este modo es posible construir una verdadera sociedad intergeneracional»
Fueron diversas las causas que motivaron el que, en la II Asamblea Mundial del Envejecimiento, se tratase la necesidad de potenciar la Solidaridad y las Relaciones Intergeneracionales. Entre ellas se podrían citar las siguientes: debilitamiento del modelo de familia extensa; persistente segregación por edades en los procesos sociales en general; falta de contacto intergeneracional extrafamiliar; distanciamiento y falta de entendimiento entre las generaciones....
Experiencias
en diseño, desarrollo
y evaluación de
Programas
Intergeneracionales

Teniendo en cuenta esta situación, son muchas las Instituciones Públicas y Entidades Sociales que vienen promoviendo el diseño y desarrollo de P.I., como instrumento adecuado para la práctica de nuevas formas de solidaridad y un medio para el intercambio, intencionado y continuado, de recursos y aprendizaje entre las generaciones mayores y las más jóvenes, con el fin de conseguir beneficios individuales y sociales, y la prevención de los conflictos intergeneracionales.

Desde la experiencia de Hartu emanak, este es el caso de la Universidad del País Vasco, la Diputación Foral de Bizkaia, y los Ayuntamientos de Bilbao, Barakaldo y Portugalete, con quienes la Asociación Hartu emanak colabora desde hace más de diez años, en el diseño, seguimiento y evaluación de P.I.
En el caso de la Universidad del País Vaco y la Diputación Foral de Bizkaia, se diseñan y desarrollan Encuentros Intergeneracionales anuales, entre miembros de Asociaciones de Personas Mayores y estudiantes de Magisterio – Educación Social, sobre temas como “Las Personas Mayores en la Intervención Socioeducativa, la Participación Social de las Mujeres Mayores, la Intervención de la Personas Mayores en los Centros de Enseñanza, etc.
Para el Ayuntamiento de Bilbao se ha diseñado un proyecto titulado INTERGEN BILBAO, a través del cual se ofrece formación y colaboración, a las más de cincuenta Asociaciones de Personas Mayores con sede en la capital bizkaina, para el desarrollo de sus propios P.I..
Con el Ayuntamiento de Barakaldo se ha aprovechado que este municipio forma parte de la Red Internacional de Ciudades Educadoras, para diseñar y desarrollar un Proyecto titulado: “Barakaldo ayer, una mirada a la historia reciente de Barakaldo a través de los ojos de sus protagonistas”, en el que un grupo de personas mayores, enseñan en los Colegios e Institutos, dentro del temario de la Asignatura de Historia, la evolución social, económica y política del municipio, a lo largo del siglo XX., a partir de sus experiencia personales y profesionales.
Barakaldo ayer- Intervención en las Aulas
A este proyecto están adheridos doce Centros de Enseñanza, en los niveles de ESO y Bachiller. En este curso el Proyecto cumple diez años, a lo largo de los cuales se han dado más de cuatrocientas charlas en las aulas, participando en ellas más de ocho mil jóvenes. Este Proyecto ha sido objeto de una Tesis Doctoral, a través de la cual ha quedado demostrado el efecto positivo que tiene el testimonio de las Personas Mayores en la enseñanza de la historia reciente de su localidad.
La Actividad Intergeneracional para el Ayuntamiento de Portugalete gira en torno a un Programa Fílmico titulado: “Villa de Portugalete”, mediante el cual se visionan películas en Centros de Enseñanza y de Personas Mayores, por separado, y posteriormente se juntan para desarrollar debates y tertulias, en los cuales jóvenes y mayores intercambian opiniones, interpretaciones, etc. sobre el tema de las películas, sus personajes, las situaciones que presentan, la forma de resolverlas, etc.
La experiencia que proporciona toda esta actividad Intergeneracional, permite a Hartu emanak afirmar, en primer lugar, que los P.I. son instrumentos y medios eficaces, para alcanzar los objetivos marcados por la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento; mejoran, mutuamente, el imaginario social de jóvenes y mayores; reducen la conflictividad entre las distintas generaciones y en caso de aparecer el conflicto, facilitan su resolución. Y en segundo lugar, que proporcionan a las Personas Mayores, la posibilidad de que su envejecimiento sea “socialmente rentable”.
Estas afirmaciones vienen avaladas por encuestas realizadas a personas de distintas edades después de haber participado en los P.I.
En el caso de las Personas Mayores, de forma mayoritaria, manifiestan que mejora la solidaridad entre personas de distintas edades y su propia capacidad para relacionarse con otras personas; que aumenta su interés por ser una persona más activa en la sociedad en la que vive; aumenta su autoestima; e incluso que les ha hecho sentirse mejor, física y mentalmente.
De la misma forma, las personas más jóvenes manifiestan que ven con ojos más positivos a las personas mayores y que ha aumentado su interés por estar con ellas; perciben que han sido capaces de ayudar a otras personas, y que estas se sientan mejor. Y como está demostrado que los P.I. son beneficiosos para todos/as, los jóvenes también manifiestan, que después de participar en un P.I., se consideran más capaces de hacer cosas por si mismos.
Por todo lo apuntado, SER MAYOR EN LA SOCIEDAD ACTUAL, supone RECIBIR (hartu) los recursos necesarios para tener un “envejecimiento saludable”, y DAR (emanak) nuestros conocimientos y experiencias, para que ese envejecimiento sea “rentable” para el conjunto de la Sociedad.


[1] Fuente: Censo de Población y Vivienda 2011 - INE