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domingo, 3 de abril de 2016

La imagen de los mayores



Por Luis Melero Marcos[i]
Modificaciones de los estereotipos sobre los mayores
Uno de los estereotipos mas extendido es el de que las personas mayores constituyen un grupo homogéneo. Sin embargo, la ciencia muestra que la heterogeneidad y diversidad es mayor que en otros grupos de edad. Se puede afirmar, con Vega y Bueno (1995), que la vejez es una etapa en la que la variabilidad interindividual alcanza su punto máximo.
Esta realidad, forma así mismo, parte de problema, puesto que, debido a que la diversidad y variabilidad son tan grandes entre las personas mayores y a lo largo del proceso de envejecimiento, siempre es posible encontrar a alguna persona mayor a la que se le pueda aplicar alguna de las creencias erróneas que existen sobre ellas. Es decir, siempre encontraremos algún caso que confirme dicha regla, por muy equivocada que ésta sea. Si como señala Butler (1989), se tiene la imagen de que las personas mayores han perdido las facultades mentales y son débiles física y psicológicamente, esto indica la existencia de una confusión entre el proceso normal de envejecimiento y el envejecimiento patológico de algunos sujetos.
El problema que subyace, a lo anteriormente afirmado, es que algunos de los grupos de población que mantienen estereotipos hacia los mayores, son precisamente aquellos de los que dependen los cuidados y atenciones a nivel profesional. Según Carmel, Cwikel y Galinsky (1992), los futuros cuidadores profesionales, incluidos los estudiantes de enfermería, muestran muy poco interés en trabajar con mayores y mantienen actitudes negativas hacia éstos. En una investigación realizada por Ward, Duquin y Streetman (1998) con estudiantes de distintas profesiones relacionadas con la salud, se comprobó que estos estudiantes tenían una imagen de los mayores como poco activos, productivos y poco saludables.
Además, ante una situación de contacto físico, como es un masaje, mostraron cierto miedo hacia ellos en temas relacionados con la sexualidad y fragilidad física de éstos. Otros autores, como Leer (1980), Kite y Johnson (1988), Netz y Ben-Sira (1993), y O´Hanlon, Camp y Osofsky (1993), confirman esta imagen negativa para los adolescente y jóvenes de los mayores.
Kart (1990), identificó los diez estereotipos negativos mas frecuentes en la sociedad norteamericana, en ellos se socia a las personas mayores con: senilidad, aislamiento familiar, mala salud, ser víctimas de crímenes, la pobreza, la carga social para el sistema sanitario y social, la escasa productividad, la jubilación debido a la mala salud, el desinterés por las relaciones sexuales y la vida en una residencia. Esta visión negativa de los mayores, no solo la tienen otros grupos de edad, sino que ocasiones es compartida por los propios mayores. Triadó y Villar (1997), analizaron la percepción del envejecimiento a partir de una amplia muestra de personas mayores de 65 años. Sus resultados mostraron que las personas mayores percibían el envejecimiento a nivel físico, psicológico y social en términos de declive.
Aunque no todas las investigaciones realizadas confirman estos datos, la mayor parte de los autores han concluido que la imagen de los mayores, para adolescentes y jóvenes es, en general negativa y poco competente.


[i] Luís Melero Marcos es Doctor en Psicología por la Universidad de Salamanca y ejerce en ese centro como Profesor titular de Psicología Evolutiva y de la Educación y como Subdirector del Máster Universitario en Gerontología. Ha publicado numerosos estudios sobre vejez, adaptaciones curriculares y depresión, y es vicedecano del Colegio Oficial de Psicólogos de Castilla y León. E-mail: meleromar@terra.es

sábado, 20 de febrero de 2016

La imagen de las personas mayores, los estereotipos, y los medios de comunicación social



Extracto del Envejecimiento Activo. Libro blanco.
Imagen de las personas mayores y medios de comunicación
Editado por IMSERSO 2011
(…) No hay una única imagen social de las personas mayores, aunque la reflejada en los medios de comunicación sea la que está predominantemente vinculada al estereotipo de pasividad, enfermedad, declive, deterioro y falta de autonomía personal. Junto a esta imagen negativa que aún persiste, y que suele aflorar en los medios de comunicación vinculada a noticias de sucesos, comienza a reflejarse una imagen positiva de personas mayores activas, saludables y participativas.
La realidad social va por delante de los estereotipos y es la que fuerza el cambio de éstos después de varios años. Pero mientras dura esta dicotomía, encontramos fuerzas que contribuyen a que la imagen negativa permanezca en contraposición con las que se abren paso para superar el estereotipo social. Y éste es el momento en el que nos encontramos alimentado por la heterogeneidad de las personas mayores de hoy. (…)
La doble mirada hacia las personas mayores que tienen los jóvenes europeos se evidencia en forma similar a la imagen que tiene la sociedad española de las personas mayores. Un 36,2% de la sociedad española (Imserso/CIS, 2009) piensa que las personas mayores no pueden valerse por sí mismas y necesitan ayuda, a sensu contrario, se podría afirmar que el 63,8% piensa lo opuesto. Frente a esta opinión sólo un 8,1% de personas de 65 y más años piensan lo mismo. Es evidente que las personas de edad tienen una imagen más positiva de sí mismas que la población en general, aunque aquí las puntualizaciones son necesarias. (…)
La tan traída imagen de la soledad con tintes negativos que acompaña a las personas mayores puede ser real para una parte del colectivo de las personas mayores, pero en todo caso, no es tan extensa como los propios medios de comunicación reflejan y la sociedad tiene grabado en su subconsciente. (…)
Hasta ahora, como ya se ha avanzado en párrafos anteriores, los medios han reflejado, en gran medida, una imagen estereotipada negativa de las personas mayores aplicada a todo el colectivo y, con frecuencia, aún continúan haciéndolo por simplificación, al tratar a las personas mayores como si se tratara de un grupo social homogéneo, cuando es tan heterogéneo como cualquier otro. (…)
El mismo uso de la terminología «vejez» o «proceso de envejecimiento» denota unas connotaciones que influyen a la hora de transmitir las informaciones. La tendencia existente en la prensa de «personalizar», de individualizar, de poner cara, nombre y apellidos, a las personas mayores «activas» y de anonimizar a las personas mayores «no activas», es el espejo que muestra una realidad para los medios de comunicación social de visibilizar de forma individual el hecho positivo y de «colectivizar» lo negativo extrapolándolo a todo el grupo de personas mayores.
La manera como se presenta a las personas mayores en los medios de comunicación es fundamental para promover su autonomía personal y su independencia. Reflejar su realidad actual y, por tanto, su heterogeneidad, su diversidad, su aportación social y económica, su satisfac­ción con su vida, contribuirá a estimular una buena imagen social en la que se reconozcan.
Las personas mayores, a través de sus Organizaciones Representativas hace años que vienen denunciando esta situación y reclamando su derecho a una imagen social pertinente, es decir, a una imagen que refleje su realidad como colectivo que forma parte de la sociedad, que aún tiene mucho que decir y hacer y que nunca ha dejado de aportar. (…)