domingo, 24 de agosto de 2014

Maltrato psicológico, rompe tus cadenas emocionales (1/3)



Maltrato psicológico, rompe tus cadenas emocionales (1/3)

Existe un tipo de violencia sorda, muda, invisible: el maltrato psicológico. La mayoría de las definiciones coinciden en describir el maltrato psicológico como cualquier tipo de comportamiento repetido de carácter físico, verbal, activo o pasivo, que agrede a la estabilidad emocional de la víctima, de forma continua y sistemática. El objetivo de dicho comportamiento es hacer sufrir a la víctima mediante la intimidación, culpabilización o desvalorización aprovechando el amor o cariño que ésta siente hacia su agresor.
Este tipo de maltrato es el más difícil de identificar y evaluar por lo que la gravedad se estima según su frecuencia e impacto psicológico que ocasiona a la víctima. A pesar de que muchas personas lo asocian con las malas relaciones de pareja, el maltrato psicológico puede aparecer en distintos ámbitos. pareja, familia y trabajo, pudiendo ejercerse por parte de un hombre hacia una mujer o viceversa.
A continuación, te mostramos cómo puedes reconocerlo, cuál es el perfil de víctima y maltratador y cómo podemos actuar para prevenirlo y para romper con las cadenas emocionales que atan a la persona maltratada de aquella que la maneja psicológicamente.

Manifestaciones del maltrato psicológico: cómo saber si lo sufres

¿Seré yo que me lo tomo muy a la tremenda? ¿Lo habré provocado yo? ¿Tal vez si hubiera contestado de otra forma…? Mejor no le digo que… no va a ser que… Estos diálogos son frecuentes en las personas maltratadas con relación a su agresor. Si debido al agotamiento emocional al que están sometidas las víctimas son capaces de justificar una agresión física, cuánto más no van a ser capaces de justificar una agresión no patente, aparentemente subjetiva como es el maltrato psicológico. Por ello, es importante informar a las personas acerca de qué tipo de comportamientos no deben estar nunca permitidos cuando se dan de forma repetida.

domingo, 10 de agosto de 2014

El maltrato psicológico, causa para desheredar



Ismael Arnaiz Markaida
Socio de Hartu-eamanak
El Tribunal Supremo ha considerado, en una sentencia reciente, que el maltrato psicológico a los padres debe interpretarse como motivo para desheredar a los hijos, ya que se asimila al maltrato de obra y a las injurias graves de palabra que contempla el Código Civil como justas causas para excluir de la herencia a los descendientes.
De esta forma, el alto tribunal confirmó la decisión de la Audiencia de Málaga que rechazó la demanda de dos hijos que reclamaban la nulidad de la cláusula del testamento de su padre, que los desheredó por este motivo y que reclamaron el derecho a percibir la legítima, es decir, recibir las dos terceras partes de la herencia que les corresponde forzosamente si no hay causa de desheredación.
A partir de esta sentencia, la polémica está servida.
¿Es justo privar al testador de la libertad la dejar sus bienes a quien crea que son merecedores de ello? O dicho de otra manera, ¿es justo que el testador esté obligado a dejar una parte de sus bienes a quienes (en este caso los hijos) no le han prestado la ayuda y el acompañamiento esperado cuando han tenido necesidad de ello? O peor aún, ¿Es justo que el testador tenga que dejar parte de sus bienes a quienes le han abandonado o incluso maltratado?.
Según palabras de Don Adrián Celaya, la legítima tiene como misión proteger a los hijos e impedir que los padres puedan cometer una injusticia, dejando sus bienes a otras personas. Pero lo que no tiene sentido, es evitar una injusticia, con otra injusticia, como puede ser el que, por obligación, se tenga que dejar una parte de los bienes a los hijos, independientemente de su comportamiento hacia los padres. Por eso, la legislación establece unos casos concretos que permiten privar a los hijos del beneficio de la “legítima”.
Lo que ahora ha hecho el Tribunal Supremo es añadir como motivo para privar a los hijos de la “legítima”, el maltrato psicológico y el abandono, por parte de los hijos a sus padres.
Ante esta sentencia, parece razonable hacer la siguiente reflexión.
A lo largo de la vida, “el común de los mortales” (y nunca mejor dicho lo de mortales) vamos haciendo un patrimonio, como popularmente se dice, para “un por si acaso”, “para el día de mañana”.... y también, para “dejar algo a los hijos”. Claro que sí. Para eso es el patrimonio. Pero ojo, en ese orden. Primero, estar cubiertos ante posibles “contratiempos”. Segundo, poder afrontar, económicamente, las necesidades “del día de mañana” (con clara referencia a las necesidades de la ancianidad). Y tercero, “dejar a los hijos” lo que quede. Creo que esto lo entendemos todos, pues se basa en un funcionamiento de la familia y en unos comportamientos, lógicos y naturales, de todos sus miembros. Es decir, los padres cumplen sus obligaciones con los hijos, y estos con los padres.
Pero no siempre es así. Todos sabemos que los modos de vida actuales impiden, en muchos casos, que los hijos puedan atender a sus padres, en esa etapa de la vida en la que aparecen las dependencias a causa de enfermedades o simplemente por la edad.
Otra cosa en cuando, aun pudiendo, no se quiere prestar la atención necesaria, o incluso se produce abandono y/o maltrato psicológico o de cualquier otra naturaleza. Y es en estos casos, cuando tiene aplicación y es justo aplicar el desheredamiento de esos hijos, mediante la aplicación de la sentencia recientemente dictada por el Tribunal Supremo de Justicia.

domingo, 27 de julio de 2014

Logros a una edad avanzad



 

Fuente: Audioconectate

La experiencia y la prudencia que adquirimos con los años nos permiten alcanzar la cúspide de nuestra profesión a medida que envejecemos. Aunque no tengamos las mismas energías que en nuestra juventud, habremos cultivado otras cualidades que nos permitirán avanzar y tener éxito. Por eso muchos jefes de estado, jueces, empresarios y muchas otras personas que ocupan puestos importantes son gente mayor. Sacan partido a la experiencia, conocimientos, don de gentes y redes que han acumulado a lo largo de la vida. Eso les permite seguir destacando a medida que envejecen.
Veamos algunos ejemplos de personas que en el atardecer de la vida alcanzaron las metas que se habían trazado. Observarán que en algunos casos, si bien trabajaron hasta una edad muy avanzada, se dedicaron a escribir, componer himnos, pintar, traducir, orar, alentar, etc. No es que todos llevaran una vida sumamente activa. No es que estuvieran en constante movimiento. Algunos se valieron de su fortaleza mental y espiritual para alcanzar sus metas.
* El Coronel Sanders creó Kentucky Fried Chicken cuanto tenía más de 60 años.
* El director portugués Manoel de Oliveira se dedicó de lleno a ser productor cinematográfico a los 73 años.
* Mary Wesley escribió dos libros infantiles cuando tenía cerca de 60 años, pero no cobró notoriedad como escritora hasta que escribió su primera novela a los 70 años.
* Laura Ingalls Wilder se hizo columnista cuando tenía cuarenta y tantos años, pero su primera novela de la serie para niños La casa de la pradera no se publicó hasta que tenía 60.
* A la edad de 76 años, el montañista Min Bahadur Shercan coronó la cumbre del Everest.
* Nola Ochs hizo historia y saltó a los titulares cuando a los 95 años de edad se convirtió en la titulada universitaria más anciana del mundo con una licenciatura en historia. Su nieta de 21 se licenció en el mismo curso.
* Eamon de Valera fue presidente de Irlanda a los 91 años.
* A los 80 años, George Burns ganó un Óscar por su actuación en La pareja chiflada. Jessica Tandy ganó otro por su actuación en Paseando a Miss Daisy a los 81 años y siguió representando papeles protagónicos hasta los 85.
* Anna Mary Robertson Moses pintaba a los 100 años.
* Adolf Zukon fue director de Paramount Pictures a los 91 años.
* Albert Schweitzer dirigía un hospital en África con 89 años.
* Arthur Rubinstein dio uno de sus mejores recitales en el Carnegie Hall de Nueva York a los 89 años.
* La primera labor ambientalista de importancia de Marjorie Stoneman Douglas la llevó a cabo cuando tenía casi 60 años. A los 78 fundó Amigos de los Everglades, y continuó su labor hasta los 100.
* Prabhupada fundó el movimiento Hare Krishna a los 70 años de edad. Durante los últimos 20 años de su vida tradujo al inglés más de sesenta tomos de escrituras védicas.
* Melchora Aquino fue activista de la lucha de Filipinas por la independencia de España. Fue conocida como la gran mujer de la revolución. Tenía 84 años cuando se desató la revolución en 1896; dio de comer a los revolucionarios, les prestó atención médica y los alentó con sus consejos y oraciones maternales.
* Pablo Casals daba conciertos de violoncelo a los 88 años.
* A los 88 años, Konrad Adenauer fue canciller de Alemania.
* Coco Chanel dirigió una empresa de modas con 85 años.
* A los 82 años, Sir Winston Churchill escribió Historia de los pueblos de habla inglesa.
* Charles F. McCoy fue misionero en la India a los 72 años.
* Smith Wigglesworth inició su labor evangelizadora a los 48 años, y la continuó durante 40.
* George Mueller, ampliamente conocido por su labor con los huérfanos y estudiante, por enviar misioneros, imprimir folletos, recaudar fondos y obtener respuestas a la oración, dedicó 17 años, desde que tenía 70 hasta los 87, a llevar a cabo una labor mundial de evangelización en 42 países.
* Fanny Crosby comenzó a escribir himnos asiduamente a los 44 años, y siguió hasta el día antes de morir, a los 95, cuando compuso un himno para consolar a una vecina que había perdido a un hijo. Está considerada la mayor compositora de himnos religiosos con más de 8000 en su haber. (¡Esto se tradujo en una vida consagrada prácticamente de lleno a la comunión con el Señor y a escucharle!)
* Otros trabajaron hasta el día de su muerte, como el papa Juan Pablo II (84 años), la madre Teresa (87) y Amy Carmichael (84). Billy Graham ha servido al Señor con fidelidad toda su vida y ya tiene casi 91 años.

Aunque tengamos 50, 60 ó 70 años, todavía tenemos enormes posibilidades. ¡Los años que tenemos por delante podrían ser los mejores de nuestra vida!
Si bien algunos pueden seguir muy activ0s físicamente hasta una edad muy avanzada, otros no pueden. Ahora bien, muchos que siguen realizando tareas que exigen mucha responsabilidad se apoyan más en su capacidad mental y espiritual que en su fortaleza física. Lo que quiero recalcar es que no es necesario que todos imiten a quienes mantienen una actividad constante, trabajan muchas horas al día sin cansarse, llevan una vida muy rigurosa y son la envidia de las demás personas de su edad.
Cita de John C. Maxwell[1]: «Nuestras posibilidades están por delante, tengamos 8, 18, 48 u 80 años. Todavía hay margen para mejorar. Mañana se puede ser mejor que hoy. El que no mira hacia adelante se queda atrás.»


[1] John Calvin Maxwell (Michigan, 1947) autor, orador y pastor, ha escrito más de 60 libros, que se centran principalmente en el liderazgo. Sus libros han vendido más de mil millones de copias, con algunos en la lista de best sellers del New York Times.

domingo, 13 de julio de 2014

Asociacionismo



La participación social de las personas mayores
De Colección Estudios, Serie Personas Mayores
editado por el  IMSERSO

El movimiento asociativo se configura como una herramienta clave de participación para las personas mayores. El asociacionismo encuentra, entre los distintos canales de participación, una vía en la que desenvolverse en sus múltiples manifestaciones. De esta manera, se produce en el movimiento asociativo un proceso de retroalimentación marcado, de una parte, por la oportunidad de participación que ofrecen las distintas asociaciones a las personas mayores, y de otra, por la creación de asociaciones concretas de las mismas. Por esta razón, la posición de las personas mayores en la red asociativa tiene un marcado carácter diverso que va desde la participación en múltiples temáticas dentro de grandes asociaciones y de las ONG hasta la contribución en hogares y clubes de personas jubiladas.
La realidad del movimiento asociativo actual de las personas mayores es que posee unas cuotas significativas de participación, que han venido incrementándose en los últimos años, siendo esta característica la que definirá la tendencia a futuro.
Otra característica de la participación de las personas mayores en las asociaciones es el cambio que se está produciendo en la demanda de actividades. Parece que las políticas de envejecimiento activo tienen su reflejo en esta demanda dado que se ha producido un cambio significativo en las realizadas por las personas mayores dentro de las asociaciones a las que pertenecen. De esta manera, se ha dado paso a una propuesta de actividades, y con ello a un modelo de asociacionismo, mucho más dinámico y activo que en épocas anteriores.
Por otra parte, el papel de las asociaciones de personas mayores va más allá de la realización de actividades, tal como se recoge de las pequeñas y medianas asociaciones de personas mayores (PYMAs)[1].
Las PYMAs, expresan dificultades en materia de recursos económicos y materiales, así como en la necesidad de mayor apoyo y colaboración por parte de las administraciones correspondientes. También consideran que la sociedad se sigue rigiendo por estereotipo y mitos que desvalorizan el papel de las personas mayores, lo que implica un grado de dificultad a la promoción de su movimiento asociativo.
Aún así, las PYMAs se reconocen como entidades llenas de un gran capital humano, con proyectos sociales relevantes y con un tiempo disponible puesto al servicio de la comunidad.


[1] «Libro Verde de las PYMASs (Pequeñas y Medianas Asociaciones ) de Personas Mayores». Hartu-emanak/Ofecum/IMSERSO, 2007.

domingo, 29 de junio de 2014

Programas intergeneracionales



Extraído de “Los Programas Intergeneracionales”
Publicación de Hartu-Emanak

Entre el marco conceptual presentado en 1995 por el Secretario General de Naciones Unidas al que se ha hecho referencia en los apartados anteriores y la celebración de la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002, transcurrieron siete años, en los cuales el concepto de una sociedad para todas las edades fue tomando fuerza, y constituyó el concepto central del Plan Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento, tal y como se desprende del Artículo 1 de la Declaración Política emanada de la Asamblea Mundial: “Nosotros los representantes de los Gobiernos reunidos en la Segunda Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento, celebrada en Madrid, hemos decidido adoptar un Plan de Acción Internacional sobre el Envejecimiento para responder a las oportunidades que ofrece y los retos que plantea el envejecimiento de la población en el siglo XXI y para promover el desarrollo de una sociedad para todas las edades”
Del estudio de los 132 puntos en que está organizado todo el contenido del Plan de Madrid se desprende la importancia que la Asamblea Mundial dio el tema de la solidaridad intergeneracional, estableciendo como objetivo específico el fortalecimiento de esa solidaridad mediante la equidad y la reciprocidad entre las generaciones, al mismo tiempo que propone, entre otras, las siguientes medidas para conseguirlo:
• Promover, mediante la educación pública, la comprensión del envejecimiento como una cuestión que interesa a toda la sociedad.
• Considerar la posibilidad de revisar las políticas existentes para garantizar que promuevan la solidaridad entre las generaciones y fomenten de ese modo la cohesión social.
• Elaborar iniciativas dirigidas a promover un intercambio productivo y mutuo entre las generaciones, concentrado en las personas de edad como recurso de la sociedad.
• Maximizar las oportunidades para mantener y mejorar las relaciones intergeneracionales en las comunidades locales, entre otras cosas, facilitando la celebración de reuniones para todos los grupos de edades y evitando la segregación generacional.
• Promover y fortalecer la solidaridad entre las generaciones y el apoyo mutuo como elemento clave para el desarrollo social.

domingo, 22 de junio de 2014

El trabajo



Extracto de la ponencia de
Ramón Flecha García
en las I Jornadas de Hartu-emanak 4 al 6 de Noviembre de 2003
“Sensibilización para una acción social transformadora
de y con las personas mayores”
En la sociedad industrial, las personas trabajaban para ganarse la vida, pero, por lo general, desempeñaban ocupaciones que no les gustaban. Además, en la mayoría de los casos, este trabajo estaba subordinado a otras personas, de manera que eran ellas las que se llevaban los beneficios.
Cuando los trabajadores y trabajadoras mostraban su desacuerdo con este orden social y económico, los sectores dominantes hacían un análisis simplista para concluir que lo que se estaba rechazando era el trabajo.
Se consideraba también que todo lo que no fuese trabajo, algo que comportaba beneficios a todo el conjunto de la sociedad, era ocio, una actividad orientada hacia el propio bienestar individual y que no revertía positivamente en ningún aspecto del global de la sociedad. Durante los años 70, en Inglaterra incluso se daban cursos a personas que se iban a jubilar en un plazo de dos o tres años para que centraran su actividad futura en un hobby personal. Puesto que se creía que iban a tener un gran vacío en su vida y que no podían aportar ya nada a la sociedad mediante un trabajo subordinado, se pretendía que al menos estuvieran entretenidos durante esa última época de sus vidas.
Hoy, junto a ese trabajo subordinado heredado de la sociedad industrial, aparece un trabajo creativo, que las personas desempeñamos porque nos apetece y así lo queremos, y con el cual estamos aportando muchos beneficios a la sociedad. Cabe señalar también que, frente a ese ocio como consumo individual característico de la sociedad industrial, emerge también en nuestros días un ocio creativo, mediante el cual también aportamos elementos indispensables para la mejora de la calidad de la vida, no sólo la nuestra propia, sino la todo nuestro entorno social.
En los años 60 y 70, había muchas mujeres, amas de casa, que no desempeñaban ningún trabajo asalariado fuera del hogar. Se las consideraba entonces como un sector de la población totalmente improductivo. Sin embargo, surgió un movimiento de mujeres que reivindicó la importancia de estas tareas que desempeñaban: cuidar de los niños y niñas, hacer la comida, comprar, en fin, satisfacer las necesidades de toda la familia. Esto contribuyó a la dignificación de este trabajo, para que trascendiera su utilidad social, e incluso se elaboraron estudios que cuantificaron a escala mundial el tanto por ciento que representaban estas tareas para la creación de riqueza.
En el caso de las personas mayores, este proceso de dignificación y valoración todavía está pendiente. Se sigue suponiendo que, una vez que las personas se jubilan, todo lo que hacen es para su ocio individual, simplemente para su diversión y su entretenimiento. Es evidente que esta consideración es totalmente errónea, ya que las personas mayores muy frecuentemente hacen un trabajo familiar, colaboran en la educación y en el cuidado de sus nietos, de sus nietas o incluso de otras personas. Estas aportaciones, que ellos y ellas hacen voluntaria y desinteresadamente, resultan fundamentales para nuestro actual orden social. Además de ese trabajo familiar, las personas mayores también realizan trabajos colectivos, es decir, allí donde hay una acción colectiva, en un centro cultural o social, en una asociación de vecinos, es muy frecuente que sean ellos y ellas los que asuman la gestión, organización e implementación de tareas colectivas como la preparación de fiestas o diversas actividades. También hay muchas personas mayores que realizan un trabajo solidario, con gente desfavorecida, de otros países, o de la propia comunidad. Estas personas están dedicando muchas horas de trabajo, no de ocio, ni siquiera de ocio creativo, para la realización de todas esas tareas. Finalmente, muchas de estas personas mayores realizan cada día más un trabajo de transformación.
No se trata de un trabajo sólo orientado a la ayuda de los sectores más desfavorecidos, con un carácter asistencial, sino un trabajo que tiene como resultado cambios y transformaciones sociales y que aporta beneficios al conjunto de la sociedad. Contribuyen así a que la sociedad sea más igualitaria, más libre, y también a que se reconozcan las aportaciones que determinados colectivos están haciendo a esa sociedad. Entre estos colectivos, el más dinámico que hay en Europa en estos momentos, es, precisamente, el de las personas mayores.
Desgraciadamente, no existen datos objetivos que permitan cuantificar en qué medida todas estas tareas contribuyen al aumento de la riqueza de un pueblo, un país, una región o todo el mundo. La sociedad debe saber, sin embargo, que las personas mayores, jubiladas, no sólo están recibiendo unos recursos por el trabajo que hicieron cuando los gobiernos las consideraban activas, sino que se están ocupando en muchos casos de tareas que resultan cada vez más imprescindibles para que la sociedad funcione y para que la sociedad mejore. En este sentido, las asociaciones de participantes en educación de personas adultas o cualquier otro tipo de organización o entidad donde las personas adultas desempeñen un papel fundamental tienen una importante responsabilidad en la promoción de la dignidad y el reconocimiento social de todos esos trabajos: familiar, colectivo, solidario y transformador.
En esta sociedad de la información, se necesita un sueño social, un sueño social en el que se vea que las personas mayores pueden aportar muchísimo a la cultura con su aprendizaje permanente. Para algunos sectores, parece que cuando las personas mayores aprenden, lo hacen sólo para sí mismas, como si ese aprendizaje no revertiera en su entorno y en su sociedad, mientras que, si una persona de veinte años aprende medicina, sí está realizando una contribución enorme a la sociedad. Esta interpretación está gravemente teñida de prejuicios edistas que deben ser erradicados. Para la construcción de ese sueño social, es necesario también que se reconozca lo que ya en estos momentos están haciendo las personas mayores. En este sentido, las acciones dialógicas (Habermas, 1987) son el mejor instrumento para llevar a cabo ese sueño social. El diálogo colectivo, igualitario e intergeneracional entre personas de toda condición es la mejor vía para alcanzarlo. Que este diálogo encuentre espacios donde crecer para dar frutos a toda la sociedad es tarea de todos y todas.

domingo, 8 de junio de 2014

Día 15 de Junio




Día mundial de toma de consciencia del abuso y maltrato en la vejez.

El próximo 15 de Junio, se celebra el Día mundial de toma de consciencia del abuso y maltrato en la vejez.
El abuso y el maltrato de las personas mayores no es un problema todavía reconocido por la sociedad. Las personas mayores sufren maltrato físico, psicológico, sexual y económico en una mucha mayor medida que lo que la sociedad está dispuesta a admitir. Si tenemos en cuenta de que en 2050 un tercio de la población de Europa tendrá más de 60 años, el abuso y maltrato de las personas mayores es un problema que nos afecta y nos afectará a todos en los próximos años.
Según una encuesta realizada para la Organización Mundial de la Salud, en los Estados Unidos, el 36% de los cuidadores profesionales a domicilio declararon haber sido testigo de, por lo menos, un abuso físico de una persona mayor el año anterior a la encuesta;  y 40% confesaron haber abusado psicológicamente de sus pacientes en el mismo periodo de tiempo.
En Europa, la Organización Mundial de la Salud estima que por lo menos 4 millones de personas mayores sufren abusos cada año. Se estima también que alrededor de 2500 personas mayores mueren cada año por abusos o maltratos.
Existen varios factores de riesgo de abuso para una persona mayor, pero el más determinante podría ser el aislamiento: muchos ancianos están solos por la pérdida de amigos y de miembros de la familia, o por enfermedades mentales o físicas. Los cambios en la estructura familiar también les afectan, por ejemplo, por la migración de los jóvenes a otras zonas geográficas, lo que deja a los padres solos.
Los objetivos del Día mundial de toma de conciencia del abuso y maltrato en la vejez son:
- Dar la posibilidad a las personas mayores de ejercer sus derechos y defender sus intereses,
- Amplificar la toma de conciencia general sobre la discriminación y el maltrato en la vejez.
- Educar para que la percepción social de las personas mayores sea más positiva.
- Fomentar las relaciones intergeneracionales.

domingo, 1 de junio de 2014

Superar los mitos y estereotipos sobre el envejecimiento



Por Alfonso Álvarez Blanco
I Jornadas Hartu-emanak
Para una acción social transformadora de y con las
personas mayores (Bilbao, 4 al 6 de Noviembre de 2003)

Algunas ideas desprecian y otras idealizan la vejez. Algunas de estas ideas sobre la vejez constituyen auténticos mitos, tópicos o prejuicios que dificultan la integración social de las personas mayores. Como todos los periodos de la vida tiene sus problemas y sus tristezas, pero también sus alegrías y sus posibilidades de realización y de crecimiento personal. Muchos de los temores relacionados con el envejecimiento tienen que ver con el mito de “que pensamos que somos”. Objetivamente hablando la vejez no es ni una etapa detestable de la vida, ni una etapa sublime. Algunos son positivos y otros negativos.
Mitos negativos
• Mito del envejecimiento cronológico: la edad se mide por el nº de años vividos.
Caduco.
• Mito de la senilidad (se refleja en el comentario “esta chocheando” se asocia con deterioro mental y demencia) “demasiado viejo para aprender”. Piensen que Goethe estudiaba persa a los 80 años.
• Mito de la desvinculación y falta de compromiso, “está a lo suyo”, (o perdida de interés por las cosas de la vida), esa imagen de la persona mayor sola, retraída y encerrada en si misma.
• Mito de la inflexibilidad o rigidez: son incapaces de cambiar y adaptarse a situaciones nuevas.
• Mito de la improductividad: el jubilado.
Mitos positivos
• Mito de la edad de oro: etapa de la vida sin preocupaciones y ocupaciones que puede pasarse ociosa.
• Mito de la serenidad: disfrute placido y sereno de la vida. Situamos a los mayores en un paraíso con un disfrute placido y sereno de la vida sin las pasiones de la juventud.

domingo, 25 de mayo de 2014

Aprendizaje a lo largo de la vida



recogido por Ramon Ara
de Hartu-emanak

El aprendizaje a lo largo de la vida además de promover la reflexión y la curiosidad por el saber también es una experiencia que promueve las relaciones intergeneracionales entre jóvenes y mayores.
Todas las personas deben tener la posibilidad de formarse a lo largo de la vida, dentro y fuera del sistema educativo, con el fin de adquirir, actualizar, completar y ampliar sus capacidades, conocimientos, habilidades, aptitudes y competencias para su desarrollo personal y profesional.
Para ello, desde el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte se promueve el aprendizaje a lo largo de la vida (ALV) poniendo al servicio de ciudadanos y ciudadanas distintos programas y recursos para el aprendizaje a lo largo de la vida (ALV).
Existe un abanico muy amplio de posibilidades de formación a lo largo de la vida, desde la formación presencial a la formación a distancia. Los programas que promueven el aprendizaje a lo largo de la vida (ALV) están relacionados con la educación reglada –primaria, secundaria, bachillerato, universitaria...-y la educación no formal –formación técnica, formación en tecnologías de la información y la comunicación, cultura...-
Si posee conocimientos de Internet puede acceder al Aula Mentor basada en la formación abierta, libre y a distancia a través de Internet con más de 100 cursos en línea con matricula abierta permanente y más de 350 aulas en funcionamiento.
Otras alternativas pueden ser Universidades de la Experiencia o Aulas de Mayores. ¿Sabia que alrededor de 35.000 hombres y mujeres de entre 55 y 80 años acuden diariamente a las Universidades de la Experiencia o Aulas de Mayores?
Así también el Instituto de Estudios de Ocio de la Universidad de Deusto lleva 20 años planteando la formación de personas adultas como una experiencia de ocio. Esta oferta formativa denominada OcioBide permite al alumnado elegir el itinerario que más le interese para acercarse a la Universidad. Según la directora de OcioBide, Yolanda Lázaro, “nos encontramos en un momento donde los programas y sistemas educativos y de formación deben adaptarse a los cambios y dinámicas que este nuevo siglo está imprimiendo a la sociedad. La mayor esperanza de vida, el desarrollo del ocio personal y colectivo como elemento de la calidad de vida y la posibilidad de conciliar la enseñanza aprendizaje con el desarrollo laboral, la familia y el propio ocio, hacen que los entornos y sistemas educativos deban flexibilizarse. Y la Universidad, como parte de todo este cambio social, debe estar presente”.
Según argumenta Lázaro, hasta no hace demasiado tiempo hablar de términos como “ocio” u “ociosidad” conllevaba connotaciones negativas, en algunos casos dada su oposición al trabajo, o en otras ocasiones, acercarse a términos considerados carentes de importancia y relevancia para la sociedad. Pero la situación ha cambiado enormemente, incluso ahora se habla de la “sociedad del ocio”, y ha pasado a ocupar un sitio valorado en la sociedad debido a múltiples factores, como el aumento del tiempo libre, la reducción de las jornadas laborales, la democratización de la vida cultural, deportiva, turística, la aparición de nuevas actividades y ofertas de ocio y, por supuesto, por la importante dimensión económica y comercial del fenómeno.
El aprendizaje y el desarrollo a través del ocio se encuentran, en muchos sentidos, relacionados con el concepto de “experiencia óptima”, argumenta la directora de OcioBide, que es aquella que plantea al sujeto algún reto para cuya solución debe contar con las habilidades necesarias. Así, en la decisión de realizar o participar en una actividad de ocio, parece ser necesaria cierta “percepción de capacidad personal”.
No olvide que el aprendizaje a lo largo de la vida permite a las personas mayores permanecer activas intelectualmente y proporciona una beneficiosa sensación de satisfacción personal y confianza en uno mismo.

domingo, 18 de mayo de 2014

Qué preocupa a los mayores



Extraido de “Madurez activa”
Primavera 2014 nº24
“Propuestas para el desarrollo de las orientaciones del Consejo de la Unión Europea relativas a las personas mayores” es el título del documento que se ha elaborado en España, liderado por el Imserso, para proponer medidas concretas e incluso calendario de actuación en lo que se refiere a su participación en todos los ámbitos: social, económico, político, e incluso en los medios de comunicación.
Según se desprende del trabajo consensuado, las personas mayores quieren promover una sociedad para todas las edades, disfrutando de igualdad de derechos y oportunidades en todas las etapas de la vida, con independencia de la edad, raza, origen étnico, religión o creencias, condición social o económica, orientación sexual o cualquier otra circunstancia. Para ello, los temas que más le preocupan son la salud (por encima del económico y social), el acceso a la asistencia sanitaria, la escasa atención, la vida independiente y la participación activa en la sociedad, entre otras. A través de sus propuestas quieren que se les reconozcan en su integridad los derechos de personalidad que asisten a toda persona, y como todo ser humano, el derecho a la vida, a la integridad física y moral, a la libertad, a que se respete su dignidad personal, al honor, a la intimidad personal y familiar y a la propia imagen. Para ello, las personas mayores rechazan de manera expresa todo tipo de discriminación y especialmente la que se produce como consecuencia de la edad.
A este respecto, el documento también recoge que los mayores deben asumir que el envejecimiento activo es un derecho pero también es un deber, y por ello tienen que aceptar que forman parte de la sociedad al mismo nivel que cualquier otro ciudadano, no resignándose ante los posibles rechazos que puede darse en razón de la edad y tener presente que es una obligación el cumplimiento terapéutico.
El Imserso publica en su Web la presentación del coordinador de este trabajo, José María Alonso Seco, consejero técnico del Imserso, que resume el texto de cada una de las distintas propuestas dividiéndolas en dos puntos: “Qué preocupa a las personas mayores” y “Qué medidas y propuestas se pueden poner en marcha para solucionar estos problemas”. De este modo, se puede analizar el documento con más facilidad y orienta al usuario hacia las preocupaciones principales en cada uno de los diferentes ámbitos a los que se refieren las propuestas.
El coordinador argumenta que estas propuestas son importantes porque asientan una doctrina que es la base del derecho de las personas mayores, y por tanto es un “regulador” de sus derechos, un compromiso social y un deber legal