domingo, 9 de julio de 2017

Las pensiones del futuro




Mario Cugat i Leseurs
Presidente de FATEC
(Federación de Asociaciones de
Gente Mayor de Catalunya)

Entendemos que, sobre todo a partir de la década de 2040, la sociedad catalana, la española y, probablemente, la europea se hallarán, con gran probabilidad, con cinco circunstancias destacadas:
  • Un número de ciudadanos de más de 65 años del orden de los dos millones y medio en Cataluña y de los trece millones en todo el Estado, la mayoría de ellos pensionistas, con una esperanza de vida restante certera próxima a los veinte años, con buena salud, activos, muy culturizados, bien preparados profesionalmente y con un espíritu dinámico, a quienes no se podrá tener aparcados sin hacer nada y a quienes habrá que proporcionar una salida sociológica para mantener una buena salud mental individual y colectiva.
  • Ciudadanos que habrán generado derecho a pensión de jubilación u otras y a la prestación de los servicios sociales vigentes, y todo ello deberá cubrirlo y atenderlo la sociedad del momento.
  • En una sociedad hedonista como es la europea, la gente demandará cada vez más y más servicios y prestaciones sociales, sanitarias, culturales y de todo tipo, pero las limitaciones presupuestarias, derivadas de la dificultad de incrementar la presión fiscal, evitarán que estas demandas puedan ser atendidas debido a la insuficiencia económica de las administraciones públicas.
  • La elevada cantidad de jubilados, junto con la dificultad de incremento fiscal, hará que las pensiones del futuro deban basarse en la cotización de toda la vida laboral y en otras medidas complementarias para mantener la sostenibilidad del sistema. Ello significa que las pensiones serán, en porcentaje, inferiores a las actuales y más insuficientes aún.
En consecuencia, es previsible una tensión social derivada, por una parte, de jubilados insatisfechos de su nivel económico y, por otra, de una ciudadanía con necesidades y demandas viejas y nuevas, lo que obligará a encontrar soluciones imaginativas con el fin de atenderlas y rebajar la presión social.

jueves, 29 de junio de 2017

La jubilacion una nueva etapa vital



La jubilaciones una nueva etapa vital
Colaboración
Las personas que se jubilan no dejan de vivir sino que inician una etapa que es diferente y que suele ser atractiva. La jubilación es un tiempo distinto. No se depende de un jefe, ni de horarios, ni de la puntualidad ni del transporte. Dependes de ti mismo mucho más que antes. Esto es importante. Puedes hacer muchas cosas y a tu aire.
Las personas mayores siguen desarrollando aprendizajes y conocimientos. Tienen experiencia memoria y capacidades.
Todas las personas jubiladas y las personas mayores pueden hacer frente a los problemas y situaciones que se les presenten.
Las personas jubiladas son capaces de realizar actividades creativas y participativas
Hay personas jubiladas que participan y llevan adelante toda clase de asociaciones. Así influyen en la sociedad mejorándola. También influyen en personas concretas ayudándoles en sus necesidades
El que se jubila tiene que hacer un esfuerzo para encontrar su nuevo papel y su nuevo rol en la familia, entre los amigos, en su entorno y en la sociedad.
Hay que romper los estereotipos que existen sobre los jubilados y sobre las personas ma yores
Los jubilados tienen
capacidad intelectual
tiempo
ideas
memoria de los sucesos y acontecimientos ocurridos a lo largo de su vida en su entorno y fuera de él.
Los jubilados pueden
explicar la historia
realizar antiguos proyectos
participar en los cambios de la sociedad
ser útiles a la familia
Los jubilados son necesarios en muchos lugares y para muchos proyectos y para muchas personas.
Los jubilados y la gente mayor son personas con derechos y con obligaciones.
Tendremos dignidad si damos un sentido a nuestra vida
La jubilación es una oportunidad para saber quién soy yo y cómo soy y qué puedo. Esto quiere decir que tal vez para muchos sea una de las pocas veces en la vida en que se siente a sí mismo tal y como es. Puede descubrir aspectos que estaban escondidos. Nos despojamos del deber laboral, de algunos condicionamientos sociales y del rol que teníamos como si todo esto fuera un ropaje. Nos quedamos con muy poco aparentemente pues podemos descubrir nuestras potencialidades y habilidades, nuestras seguridades y nuestras dudas.
El compromiso con nosotros mismos nos lleva a querer y a realizar cosas agradables.
El compromiso con los demás nos lleva a ser útiles.
La jubilaciones un reto de experimentar de otra manera la vida y la presencia en la sociedad
La jubilación tiene el riesgo de sentirse excluido, de sentirse inútil y de que ya no hay nada que hacer.
La jubilación puede ser un compromiso en beneficio propio y en beneficio de la sociedad.

martes, 13 de junio de 2017

Mayores y menores




Tico Medina
Esta es una crónica a dos bandas. Eso sí, banda de música y banda de triunfo, nada de las otras bandas, que ya nos sobran, y además, que en cuanto pueden nos fastidian, que las crónicas de sucesos están llenas de gentes que asaltan a los mayores en los parques, en las cuatro esquinas, en los vacíos, para tirarnos de la cartera o robarnos las pertenencias, en un tiempo en el que no estamos para sustos, dadas nuestras edades. Y les digo que es a dos bandas porque hoy toca dar un abanico de nombres con noticia: José Luis Sampedro, excelente novelista y mi profesor hace ya tantos años, dice que, a los 91, "veo las cosas con más transparencia y con más claridad y lucidez que nunca". Y es que la edad es un primor. Miren, que don Manuel Fernández Álvarez, a sus 86, escribe bestseller, desde el rigor de la historia. O lo que dice nuestra Concha Velasco, cuando afirma que "lo importante es no mirar atrás". Claro, como la Preysler, por la que no pasa el tiempo, quien confirma: "A mí no me da tiempo a envejecer".
Este año se lleva mucho el abanico, incluido entre los caballeros de nuestros años, portándolo en el bolsillo superior de la camisa, chaqueta fina o guayabera —tengo tanto que contarles que a veces se me va el santo al cielo—. A lo que voy: acaba de nacer una especie única, inimitable, que se llama la abuela del artista, que hasta hace poco había un personaje excepcional, que valía por diez, n i qué decir que mucho más que el representante de la estrella, que era la mamá del artista.
Era la verdadera, amorosa y furiosa defensora de las cualidades de la estrellita que deseaba brillar en el cielo de la fama, ya fuera cantando, bailando, y junto a ella, uno, el reportero de guardia tenía que vérselas siempre con aquella guardiana. Tenía más razón, y más sin razón que ningún otro representante. Era la mamá del artista. Más les digo: se hicieron coplas sobre el tema, películas y obras de teatro, y en todas brillaba aquella protectora, defensora y empujadora, además de la niña que hacía algún primor de cara a su futuro. De un tiempo a esta parte observo, incluso, en mis propias carnes, en mis propios programas de radio y televisión del sur por donde ando, que la madre del artista ha sido sustituida, con eficacia, con fuerza, con argumentos, por la abuela del artista, que no necesita mayor definición, ya que es la madre de la madre, puesto que generalmente esta última está trabajando, y es la abuela la que se dedica a ser representante de la estrellita que acaba de aparecer, dispuesta a ser la más grande en lo suyo.
Tienen fuerza las abuelas, más que las propias madres, porque saben mucho más que sus hijas de sus nietas, ya que con ellas viven, conviven y, a veces, las fuertes abuelas, más que nada, sobreviven. Son las madreabuelas, que están teniendo tanto que decir en el mundo que vivimos, de las operaciones triunfos, los certámenes Fama, les permite aparecer en escena con el cuchillo entre los dientes, las mayores junto a sus menores. ¡Qué sería de los menores sin los mayores!, ¡pero que sería de nosotros, los mayores, sin nuestros nietos, los menores...!

viernes, 2 de junio de 2017

Voluntariado y Personas Mayores




Mario Cugat i Leseurs
Presidente de FATEC
(Federación de Asociaciones de
Gente Mayor de Catalunya)

Cuando una persona se jubila y pasa a ser pensionista, las legislaciones vigentes le impiden realizar cualquier actividad laboral y la percepción del salario correspondiente. Ello es lógico, dado que ya queda compensado por la pensión. Solo puede recibir algún ingreso económico si imparte conferencias, si asiste a reuniones que tengan previsto pagar dietas y poco más.
Esto quiere decir que solo puede dedicarse, de modo gratuito, al voluntariado de todo tipo, si bien puede resarcirse de los gastos que esta actividad le comporte, siempre y cuando la entidad en la que actúe pueda hacerlo.
Como consecuencia, y sea la que sea su acción de voluntario, desde el simple ocio organizado hasta la prestación de servicios sociales, está retornando generosamente capital y valor social a su comunidad, y la sociedad saca provecho de ello gratuitamente.
Las personas, de todas las edades, que se dedican al voluntariado de cualquier clase lo hacen desde una vocación personal de tipo religioso; por convicciones ideológicas, políticas o de solidaridad; desde el conocimiento de determinada carencia y la inquietud por resolverla; por el placer de participar en determinadas actividades que le resultan atractivas; por estar ocupado y distraerse, etc. En definitiva, pocas son las personas dedicadas a este tipo de actividades, por otra parte diversas y variadísimas.
Se observa que la juventud es capaz de dedicar tiempo, esfuerzo y sacrificio para actuar gratuitamente como voluntario ante hechos y situaciones básicamente de emergencia, en casa o fuera, pero siempre durante un tiempo determinado y sin admitir una vinculación permanente, al contrario que la persona mayor, en general más dispuesta al vínculo a largo plazo.
Los datos y la experiencia nos dicen que de todas las campañas, jornadas anuales, cuñas radiofónicas, anuncios, etc., dedicados a captar voluntarios se extrae un provecho mínimo. Y en el caso de las personas mayores, específicamente, la mayoría de las que están vinculadas a centros, ateneos y otras entidades diversas buscan únicamente distracción y ocio, sin aportación de valor social.

lunes, 22 de mayo de 2017

El rejuvenecimiento de la Vejez






Manuel Maria Meseguer
periodista
El título no trata de masajear el ego de los longevos o los aspirantes a serlo. En los últimos años se ha producido un proceso, al menos curioso, en cuestiones de la edad madura. Antes se ocultaba la edad, a no ser que el deterioro físico la mostrara descarnadamente. Ahora, todos los mayores de 60 años dicen su edad con una expresión que parece aguardar la réplica sorpresiva del interlocutor "Tengo 78 años", comunica con la sonrisa en los labios y las cejas arqueadas. "¿78? Parece que tuviera 60", es la respuesta que se espera del confidente y, si no se provoca, el resto de la conversación puede ser fastidioso. Pero no, no va de longevos orgullosos el asunto, sino de longevos con más años de ociosidad que de trabajo.
Cada poco, de manera recurrente, y casi siempre coincidiendo con periodos de crisis económica o con la sensación de ella, el tema de la madurez en el trabajo se echa sobre la mesa como una letra de cambio. Recientemente el diario francés Le Monde se hacía eco de los trabajos de los gabinetes de contratación laboral y de sus inquietudes, al preguntarse de un modo nada retórico que teniendo en cuenta que la vejez laboral llega cada día más joven, dónde se instalaba dicha vejez: ¿en los 45 años, en los 50? Realmente se trata de un problema ampliamente estudiado y que nos lleva a la paradoja de que, conforme se aleja la vejez física saludable hacia horizontes impensables hace unos años, los departamentos de recursos humanos de las empresas "rejuvenecen" la vejez laboral hasta extremos grotescos, de modo que los requisitos de los treinta y cinco o cuarenta años, por ejemplo, para cobrar una pensión de jubilación íntegra, serán inalcanzables a la vuelta de una década. Refería el vespertino francés que alargar la vida laboral a partir de los 50 años se ha convertido en una prioridad del gobierno de Francia, país que califica como el peor alumno de Europa en cuanto a políticas de empleo sénior. Pero aceptaba que la voluntad gubernamental tropezaba con la realidad del mercado de trabajo, para el que los seniors son "demasiado caros, poco motivados y rígidos" y quedaba fuera de las prioridades empresariales emplear a los "sienes plateadas" en expectativa de empleo.
No se sabe si es el deseo el que oculta la realidad, pero el caso es que dicen los expertos que comienza a atisbarse un cierto cambio de ciclo que anunciaría que la discriminación laboral por edad pueda estar tocando a su fin. Y ello, a causa del envejecimiento general de la población, fenómeno en el que España será indeseable líder, pues se calcula que, en 2050, la población española será la más anciana de la Unión Europea. También hay algunas señales. Recientemente se informaba de que los ingenieros de Telecomunicación de Cataluña habían realizado gestiones para recuperar a prejubilados y paliar así el déficit de profesionales en el sector. La dialéctica entre incorporar juventud barata en las empresas a cambio de la pérdida del talento caro parece que se terminará resolviendo a favor de un mix de ambas en la formación de equipos multiedad que favorezcan el verdadero "envejecimiento activo". Este sí, causante del rejuvenecimiento de la vejez.

martes, 9 de mayo de 2017

Los abuelos de entonces




Abel Hernández
Escritor y periodista
Me parece que en estas cartas no te he hablado todavía con algún detenimiento del trato que recibían los mayores en el pueblo cuando yo era niño. Eran tiempos en que regía la familia patriarcal. La casa era para toda la vida y pasaba de padres a hijos, de una generación a otra.
Allí se nacía, se vivía y se moría, al lado de los animales domésticos y con el recuerdo visible de los antepasados.
Los abuelos convivían en la misma casa con los hijos y con los nietos. El respeto a los mayores constituía una regla sagrada. Regía el principio de autoridad, matizado por el afecto. Los abuelos ocupaban físicamente un lugar destacado en el hogar en tomo al fuego, y se les escuchaba con atención. Los hijos y los nietos los tratábamos siempre de usted. El tuteo no se usaba. Tú eres de una generación en la que se ha impuesto el tú por tú y se han roto por primera vez las reglas establecidas. No sé si esta ruptura tiene que ver con la "revolución de las costumbres" de mayo del 68, que yo viví en la Universidad de Madrid y aquel mismo verano, en París. Habiendo sido testigo directo y activo del cambio, lo más que me atrevo a decirte es que esto tiene ventajas e inconvenientes. En unas cosas hemos avanzado y en otras hemos retrocedido. "¡No sé adonde vamos a llegar!", era una de las frases que más oía yo de niño. Imagínate lo que dirían ahora mi abuelo Natalio y mi abuela Bibiana si levantaran la cabeza.
Me parece que la pérdida de respeto a los mayores, la atomización de la familia, la desconexión entre las distintas generaciones y el exceso de individualismo son algunos de esos inconvenientes. Nunca debería romperse el diálogo entre abuelos y nietos.
Este trato afectuoso alegra la vida de los mayores y ayuda a formar la personalidad de los chicos. La ruptura abrupta del cordón de la tradición conduce a perder las referencias esenciales e ir a la deriva.
En algo no hemos cambiado mucho, a pesar de todo. Siguen siendo, por regla general, los hijos los que se ocupan de sus padres cuando son mayores y no pueden valerse por sí mismos, bien llevándoselos a su piso o bien trasladándolos a una residencia. Y son, con frecuencia, los abuelos en buen uso, cada vez más abundantes, los que se encargan de los nietos mientras los hijos trabajan. En mi pueblo, cuando enviudaban y no podían valerse por sí mismos, solían ir por meses de una casa a otra de los hijos, a veces de forma agradable y a veces no tanto. Ocurría con frecuencia que se congeniaba mejor con unos hijos que con otros, con lo que esta peregrinación obligada podía convertirse en un calvario. Por lo demás, la pensión era mísera y los cuidados sanitarios apenas existían.
El que no cojeaba, renqueaba, caminando con su cachaba por las calles sucias y mal empedradas, viendo ya, como dice Ortega, "la espalda de las cosas", mientras vosotros, los jóvenes, veis la cara de las mismas cosas. Por eso somos complementarios.
Es la única manera de tener una correcta visión de k vida que pasa: de lo que se va y de lo que llega. Seguramente lleva razón Rousseau: "La juventud es el momento de estudiar la sabiduría; la vejez, el de practicarla".
¡Cuánta sabiduría se pierde cuando a los mayores se les somete al silencio

jueves, 27 de abril de 2017

Una sociedad para todas las edades



Ismael Arnaiz Markaida

Asociación Hartu-emanak

 

El día 29 de Abril está declarado como Día Europeo para la Solidaridad y Cooperación entre Generaciones. Y si de algo tiene que servir esta declaración, es para reflexionar sobre la necesidad de construir una Sociedad para todas las Edades.

Desde finales del siglo pasado, Naciones Unidas viene formulando la necesidad de construir una “sociedad para todas las edades”, y son muchas las opiniones que consideran que, si aumentamos y organizamos de modo adecuado las oportunidades que las personas de una generación pueden tener para relacionarse con personas de otras generaciones, se puede conseguir que un mayor número de esas personas decidan aprovechar la ocasión y practicar más la interacción intergeneracional.

Asumida esta opinión, es fácil considerar que cuantas más relaciones entre las generaciones se produzcan, más cerca estaremos de eliminar alguna de las barreras que impiden, hoy por hoy, que nuestras sociedades sean realmente “para todas las edades”.

En una encuesta realizada por el Observatorio de Mayores del INSERSO, se vio que el estar con niños o con jóvenes (fuera del ámbito familiar), tan sólo era la décima actividad más frecuente de las personas mayores encuestadas.

Este dato nos plantea, al menos, dos preguntas: ¿es posible pensar en implantar una “sociedad para todas las edades” sin tener facilidades para mantener relaciones cotidianas con otras personas de distintas edades? ¿nos conformamos con estar bien, o de lo que se trata es de poder estar bien juntos?

Con el fin de dar respuestas adecuadas a estas preguntas, en la II Asamblea Mundial sobre el Envejecimiento celebrada en Madrid en 2002, se reconoció que “es necesario fortalecer la solidaridad y la cooperación entre generaciones, (...) apoyando las actividades tradicionales y no tradicionales de asistencia mutua intergeneracional dentro de la familia, la vecindad y la comunidad”

Y para ello, los Programas Intergeneracionales, diseñados y desarrollados con el objetivo de promover la ayuda mutua y el intercambio de conocimientos y experiencias, entre distintas generaciones,  pueden ayudar a eliminar, o al menos a disminuir, las barreras que dificultan el contacto y las relaciones intergeneracionales, y facilitar el objetivo, marcado por Naciones Unidas, de “construir una sociedad para todas las edades”.

lunes, 10 de abril de 2017

Por qué a los jubilados, se les retiene el IRPF de la pensión?




por Miguel Gago
en “La casa de mi tia”
El cobro de la pensión debería ser excluido del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas (IRPF) por las siguientes razones:
1.- No es un rendimiento del trabajo.
2.- Estas pensiones actuales se fueron generando durante la vida laboral que con el cobro de los salarios mensuales/ anuales fueron sometidas ya al I.R.P.F. Es decir ya tributaron por el impuesto
3.- Por lo tanto al ser sometidas en la actualidad al I.R.P.F. están siendo gravadas nuevamente por el mismo impuesto, cayendo claramente en la figura de "doble imposición", que se debe corregir haciendo que la   pensión quede excluida del I.R.P.F.
4.- En todo caso la pensión podría tener cabida como rendimiento de capital mobiliario, con una fiscalidad mucho menor y que va disminuyendo progresivamente de manera notable con la edad del jubilado.
5.- Tendría sentido esta figura toda vez que el jubilado fue acumulando ese capital a lo largo de su vida laboral y (otra vez pagando el correspondiente I.R.P.F. para cobrar al final de ella la pensión.
6.- Esta figura está contemplada en la Ley y de la cual se benefician las entidades financieras privadas con el producto Renta Vitalicia Inmediata aplicada a un capital del cliente (que en nuestro caso sería el capital acumulado por nosotros durante la vida laboral) para obtener eso una renta vitalicia inmediata (asimilable al concepto de nuestra pensión).
7.- Concluyendo: Nuestra pensión no es un rendimiento del trabajo y ya fue sometida al impuesto durante nuestra vida laboral, por lo que se hace necesario corregir esa injusticia.
La pregunta es cómo conseguirlo. Por supuesto que la tarea no es fácil, pero hay que intentarlo. Las redes sociales están bien para divulgarlo, informar y concienciar, pero hay que hacer algo más. Aquí van algunas datos no muy bien ordenados para ver si podemos entre algunos/pocos/muchos/ todos sacar conclusiones y actuar.
El día 16 de Julio de 1988 !!!!! El diario El País, se hacia eco de este tema publicando una carta al Director que recogió con el título "El IRPF y las pensiones"
En las hemerotecas se puede conseguir y en dicho artículo ya se pedía de manera justificada la exclusión de las pensiones del IRPF. Está claro que no se hizo el menor caso.
Hace unos meses expuse yo este tema con un miembro del Partido Popular. Me confirmó que nos asistía la razón, que podría facilitarme alguna entrevista, pero que ya me anticipaba que tendríamos poco éxito, que nos dirían que sería inviable por ¡¡¡FALTA DE DINERO!!!!!!!
¡¡¡¡Pero como es posible tal impostura!!!! Pagar nosotros DOS VECES con la que está cayendo!!!!! Con las informaciones que conocemos.
Hace un par de meses visité "La Unión Democrática de Pensionistas y Jubilados de España" Calle Alcalá nº 178. La entrevista fue larga; conocían el tema, lo habían tratado en varias ocasiones sin éxito y reconociendo el hecho, afirmaban que había que cambiar la Ley, pero que las actuaciones encaminadas a ello debía aprobarlas el Consejo y no están seguros de que dieran el visto bueno para ello ¿ ?
Mi duda reside en si mostrarían algo más de interés si la petición no fuera a título personal sino lo reclamásemos muchísimos mas en grupo. Yo creo que sería un organismo idóneo para actuar.
Otra agrupación: Pensionistas de Madrid, calle Santa Cruz de Marcenado, nº 9. No me he puesto en contacto todavía. ¿Serian más activos?
Otro: Defensor del Pueblo. Partidos Políticos ......3, 4, 5 millones de votos les harían tener sensibilidad a esta causa justa ¿?
¿Por qué a los jubilados, se les retiene el IRPF de la pensión?. ¿No la paga el Estado? Ya pagaron el IRPF cuando trabajaron durante más de 40 años para tener derecho a esa pensión limpia de polvo y paja.
Nos han explicado que la retención de IRPF no se les aplica a los cargos políticos del gobierno, parlamento, senado, etc. etc.? Todos ellos también cobran del Estado. Yo, como jubilado, exijo que me apliquen el mismo porcentaje de IRPF que a ellos. ¿No os parece?

jueves, 16 de marzo de 2017

Las caras bonitas y jovencitas




Joaquín Merino
Escritor y periodista

Ya hemos quedado hace tiempo en que existe una inexorable edad biológica, marcada por los años, y una edad intelectual, subjetiva, personal e intransferible, fruto más bien del ansia de vivir y la volición, espoleadas ambas por una gotita de rebeldía. Este segundo tipo de edad puede tener los años que le dé la gana a su mente rectora, incluso cuando la edad biológica del cuerpo que la alberga empieza a ser una rémora tan nefasta que no da para demasiadas alegrías, allá arriba, en la azotea de ese cuerpecillo que se ha de tragar la tierra. Menos mal que existen antídotos: piensen, por ejemplo, en Stephen Hawking, más valetudinario que nadie independientemente de los años vividos. Ahí le tienen, báilenle, investigando, estudiando, dedicándose a la docencia del Universo, sí, pero también casándose, descasándose, reproduciéndose, disfrutando, no sólo de su sapiencia, sino de su familia, que le quiere y le apoya: ¿acaso no es ésta una vida "normal"?
Cuanto antecede, sin embargo, constituye una realidad ya asumida por mis lectores y lectoras en anteriores homilías, sobre todo si fueron "buenos" y "aplicados" y se aprendieron la lección. Hoy quisiera hablar de otra clase de juventud que se suma con fuerza a las categorías preexistentes: se trata de la juventud de cara, patrimonio, al principio, de famosos y famosas, y que se ha propagado a la masa social más pudiente. No lo critico, no me meto en el cómo, el cuándo o el por qué: sin duda, la juventud del look requiere una voluntad tan poderosa como la necesaria para conseguir una mente juvenil... y no pocas privaciones más. De modo que ¡aupa!, mozos y mozas de caritas tersas, y mi más cordial enhorabuena: ¡la edad no es cosa de años!, ya lo decía yo. Lo que me está impulsando a escribir hace tiempo acerca de tal fenómeno es la proliferación en la tele de rostros familiares de toda la vida asombrosamente embellecidos, rejuvenecidos: conocí y traté a Ana Rosa Quintana,'por ejemplo, hace 20 años, cuando era una chica mona, lista, simpática sin más. ¿Sin más, me parece poco? No, no, es que la redescubro ahora en un anuncio de cremas, o que sé yo, y está mucho más joven, tersa, guapa, con un aura de espiritualidad para mí inédita.
Y... Sí, confieso, he visto también a la admirada y admirable Isabel Preysler en el reportaje de ¡Hola!. Qué belleza, qué esbeltez, qué alcurnia, qué juventud sin ira, y a mucha honra, a sus confesados 57 años. Sus fotos primerizas no tienen nada que ver con este ser sobrenatural, y hasta su marido Miguel Boyer, que me parecía achacoso en los lejanos tiempos de su romance, ha adquirido un saludable look de joven cuarentón veintitantos años después, milagro que alcanza al ex más famoso, Julio Iglesias, allá donde esté... ¿Le mesmeriza Isabel también a él desde esta apartada orilla? No sé, pero mola imaginarlo.

jueves, 2 de marzo de 2017

La responsabilidad social de la empresa





Colaboración
La jubilación se entendía en la antigüedad como el reconocimiento y la gratitud por una larga vida de servicios prestados. Se creía que la entrega a una dedicación, a un servicio, era merecedora de un descanso cómodo. Entonces, en la antigua Roma, la palabra de los ancianos jubilados era escuchada con respeto y se valoraba su experiencia como fuente de sabiduría. Hoy el concepto tiene otras acepciones. Mantiene la primigenia pero se le han añadido otros significados, algunos coloquiales e incluso despectivos. Se jubila antes de tiempo a quien se cree que ya no sirve o a quien estorba a los planes de la empresa. Se jubila antes de tiempo para abaratar costes, contratando personas que sustituyan a quienes llevan mucho tiempo y ganan un salario más elevado.
Estamos viendo cómo grandes compañías, incluso empresas públicas, en la vorágine de una desindustrializacion feroz, adelgazan sus nóminas mandado a casa a profesionales todavía jóvenes sin tener en cuenta su experiencia y sin considerar el valor del trabajo que realizan. En esos horizontes, cumplir 50 años es casi un certificado de que jamás se volverá a disfrutar de un contrato. Se produce la paradoja de que aumenta la vida, la vida útil, y sin embargo, la tendencia es acortar la vida laboral. Se dispone de salud y de capacidad durante más tiempo, gracias a los avances de la ciencia y, sin embargo, se desprecia esa capacidad y se aparta del mercado de trabajo a personas competentes sólo porque llevan más tiempo en las empresas o sencillamente por su edad. Quien no esté cerca de estos sucesos podría pensar en la ventaja de pasar a una situación pasiva compensado con una pensión antes de lo que la ley y la lógica imponen como razonable. Pero en muchos casos, una prejubilación o jubilación anticipada es un desplazamiento prematuro en el viaje de la vida en donde los hábitos y las costumbres, los proyectos, los sueños y las ambiciones no se han terminado de realizar. Se le da descanso a quien muchas veces no lo quiere y no por ayudarle sino por quitarle de en medio. Además del perjuicio que pueda causar individualmente, la jubilación anticipada es un despilfarro de la experiencia acumulada.
Considerar la juventud como un valor en sí mismo es una estupidez. La responsabilidad social de la empresa es un compromiso de capa caída arrastrado por los criterios puramente utilitaristas en los que se desprecia la calidad y se busca el abaratamiento de los costes. La pretensión de que la empresa es un lugar de encuentro entre la propiedad del capital y los trabajadores no se sostiene en quienes por criterio de economía de costos desprecian la dedicación. Al contrario de la Roma antigua, donde jubilar era reconocer, se impone en esta sociedad globalizada que jubilar es apartar. Renovación es una palabra ahora consagrada hasta en la Política. La tendencia es renovar por renovar, no en función de abrir paso a quienes se considera que pueden ser los mejores pero conservando a quienes ya lo han demostrado. Es también una trampa para los más jóvenes porque las pretendidas facilidades de promoción son sólo los primeros peldaños para quitarlos de en medio cuando haya otros más baratos.